“Emplazo al resto de grupos a hablar de un gobierno alternativo a Colau”

A Alberto Fernández Díaz no le amedranta la aritmética. “La ciudad por encima de las siglas”, insiste. La fragmentación política en el Ayuntamiento de Barcelona, que obliga a acuerdos de al menos cuatro partidos, condiciona las decisiones del gobierno de Ada Colau. Y para el líder del PP en Barcelona también abre la puerta a la articulación de una mayoría alternativa vía moción de censura, a la que apela abiertamente. Transcurrido el primer tercio de mandato, deplora el rumbo de la capital catalana y exige “responsabilidad” a la oposición y en especial al PSC de Jaume Collboni, ahora en el gobierno. La contienda independentista le inquieta y pide a CiU que se fije en los buenos resultados del PNV con Urkullu tras la agitada etapa de Ibarretxe.

La aritmética barcelonesa obliga a pactar. Sin embargo, las alianzas hasta ahora se han articulado sólo entre las izquierdas. ¿Ve difícil que el PP llegue a acuerdos con Colau?

Es imposible. Estamos en las antípodas ideológicas y nosotros tenemos un proyecto nítido y Colau sólo ofrece gesticulación y parálisis. En 15 meses de gobierno se ha caracterizado por el escarnio, el enfrentamiento y la división. El último capítulo ha sido la escultura de Juan Antonio Samaranch, pero antes fueron los escarnios a la Corona, a las Fuerzas Armadas, a la Iglesia Católica… No sabe gobernar y no tiene presupuestos, ni Plan de Actuación Municipal, ni Plan de Inversiones. Ni siquiera planes sectoriales como el de vivienda. Aquella Colau activista social plena es una activista municipal plana como alcaldesa.

¿Cómo valora la entrada del PSC en el gobierno municipal?

El PSC no ha aportado ni estabilidad ni centralidad a Colau, no le da mayoría y su radicalidad sigue estando presente en su gesticulación de confrontación casi diaria. De hecho, Colau está más pendiente de hacer seguidismo de los planteamientos de la CUP. La entrada en el gobierno y su nula influencia en pro de la centralidad está haciendo que el partido socialista haya traicionado tres décadas de trayectoria.

El pacto de gobierno, sin embargo, redujo los rumores de un frente de oposición coordinado. ¿Ve enterrada la posibilidad de una moción de censura?

Hay una oportunidad. Tras las elecciones ya dije que debía haber una alternativa a la minoría absoluta con la que cuenta Colau. Se abre la posibilidad de presentar unos presupuestos vinculados a una moción de confianza y debería llevarnos a la oposición a un ejercicio de responsabilidad para saber encontrar los puntos que nos unen y garantizar un gobierno alternativo a Colau desde una minoría de gobierno pero con una mayoría de gobernabilidad.

¿Quién formaría estas minoría y mayoría? La actual distribución de fuerzas obligaría a alianzas ideológicamente insólitas…

En Barcelona hay siete grupos en el pleno, cinco en la oposición. Y una mayoría de gobernabilidad necesita cuatro. En estos momentos, Ada Colau tiene una minoría de gobierno que se inició con la minoría más absoluta de la historia democrática de Barcelona, pero carecen de una mayoría de gobernabilidad. Creo que sería factible otra mayoría y emplazo al resto de grupos a ser capaces de conseguir el doble objetivo que definiría la alternativa a Ada Colau: una minoría de gobierno pero con mayoría de gobernabilidad. Empecemos a hablar, y para ello, empecemos por lo que es más sencillo: definir una alternativa a Colau que acuerde unas prioridades.

El PSC apenas lleva medio año en el ejecutivo municipal. ¿Le está pidiendo que rompa el acuerdo con Colau para forjar un gobierno sociovergente?

El PSC debería ser fiel a lo que ha sido su trayectoria de gobierno en más de 30 años y permitir una alternativa a Ada Colau. Acaban de entrar en el gobierno pero no aportan estabilidad y me cuesta creer que el PSC respalde a Colau a pesar de compartir gobierno con ella, por ejemplo negando el reconocimiento que Barcelona le debe a José Antonio Samaranch.

Así, ¿ve la decisión del PSC de Badalona de retirarle el apoyo a Dolors Sabaté como el camino a seguir en la capital?

El PSC no sólo debe hacer gestos porque si hay una alcaldesa de la CUP en Badalona es porque el partido socialista la respaldó y más que gestos hacia la galería lo que debe es tomar decisiones firmes. El PSC no puede ser para Colau lo que ICV fue para los socialistas durante 32 años de gobierno municipal compartido: siempre había sido alternativa y ahora se ha convertido en un simple palmero. Y lo que es peor, renunciando a su trayectoria de ciudad. Me gustaría que se empezaran a definir nuevas mayorías, diálogos y acuerdos en los ayuntamientos que puedan ser un primer paso para posibles entendimientos y cambios en la inercia política de confrontación que se ha dado en el Parlament.

¿ERC debería de cambiar de rumbo, también?

No forzosamente. Sólo se requieren cuatro grupos municipales y ahora en la oposición hay cinco. La CUP ni está ni se la espera. Por el contrario, con CDC, los ayuntamientos podrían ser un primer paso en la construcción de puentes de diálogo entre partidos y proyectos de ciudad que aparentemente puedan estar muy disociados.

Hablemos del modelo de ciudad, pues. El turismo ha acaparado el debate político este primer año y medio. ¿Alguna medida que aplauda? ¿Qué actuaciones propone el PP?

El turista no es el enemigo de Barcelona, es la gestión del turismo la que ha convertido en un problema esta actividad económica que es una oportunidad para la ciudad. Genera más de 100.000 empleos y representa el 14% del PIB de Barcelona, por lo que hay que hacerla conciliable con la calidad de vida en los barrios y el descanso de los vecinos. Pero lo único que ha hecho Colau es lo fácil: suspender licencias turísticas sin dar respuestas con un verdadero plan municipal. Una vivienda turística ilegal o un apartamento legal que genera molestias siguen siendo un problema para el vecinos porque falta una verdadero plan de inspección municipal.

Pero más inspecciones requieren más personal municipal, algo que la ley estatal restringe.

Se puede ampliar la plantilla de inspectores habilitando a funcionarios de otras áreas o externalizando esta función, como se hace con la labor de inspección medioambiental o con la vigilancia de las zonas azules. Cuando se quiere y hay voluntad, se puede. También es necesario que haya una única autoridad turística en Barcelona, porque tienen competencias la Generalitat, el Consell comarcal… ¡Todo el mundo las tiene, pero no se ejercen! Así no se da respuesta a una actividad económica que debe ser regulada para seguir creando empleo sin generar molestias.

¿Qué otros sectores económicos de Barcelona deberían potenciarse, al margen del turismo?

El comercio. Estamos viendo que cada vez tiene mayores dificultades con los manteros y Colau lo único que hace es promover una actividad que es ilegal, no paga impuestos y crea competencia desleal al comerciante que sí los paga y cumple las normas. Ésta es la Barcelona de Colau, la de los incívicos, la de los okupas a los que paga la luz y les financia fiestas, a los que consiente la okupación ilegal de edificios públicos sin reacción. No exige nada a los manteros y a los pequeños comerciantes les pone trabas para todo.

El pequeño comercio también se queja de la ampliación de centros comerciales. ¿El PP se opone?

Depende. Hay que promover la libertad de horarios, pero la proliferación de centros comerciales perjudica al comercio de barrio. Soy tremendamente restrictivo con eso, pero no olvidemos una cosa: en Barcelona estamos poniendo trabas a aquellos que querrían comprar en nuestra ciudad, no sólo a los barceloneses sino a aquellos catalanes que nos venían a visitar para comprar y ahora encuentran que pueden hacerlo más fácilmente en la primera o segunda corona metropolitanas. Además, si los turistas se encuentran con los comercios cerrados, vayamos con ojo porque con las trabas se incentiva que los consumidores se vayan a ciudades limítrofes. Por ejemplo al Gran Vía 2, que está a sólo 100 metros del término municipal de Barcelona.

Centrémonos ahora en el partido. El PP de Catalunya lleva tiempo en una situación de interinidad a consecuencia del nombramiento de Albiol. ¿Fue apresurada aquella decisión o se evitaron males mayores?

El PP hizo una apuesta para gestionar el partido hasta el próximo congreso. Xavier García Albiol es el mejor y mayor activo del partido y se hizo a instancias de la presidenta Alicia Sánchez Camacho y con absoluto consenso dentro del PP de Catalunya. No estamos en provisionalidad ni interinidad porque Albiol está ejerciendo sus funciones de coordinador general con total intensidad.

¿Le constan movimientos desde Génova para que haya una candidatura alternativa a Albiol para liderar el PPC?

No. Y la gente que se oculta no me acostumbra a merecer credibilidad, porque a la hora de la verdad nunca aparecen. Afortunadamente el futuro del PP de Catalunya se decidirá por parte de los militantes y no por parte de no se qué historias o de alguien que nunca se acaba de saber quién es. Hay un liderazgo nítido.

¿Cree que habrá elecciones pronto en Catalunya?

Lamentablemente sí, aunque no deseo que haya elecciones para constatar fracasos. El tiempo pondrá las cosas en su sitio, pero quiero recordar que quien fulminó a Artur Mas es la CUP, igual que a los consellers de la anterior legislatura con un perfil marcadamente ideológico, como Irene Rigau, Boi Ruiz o Felip Puig. Esto demuestra que CDC ha sacrificado un modelo de sociedad y de construcción de Catalunya para alinearse con una CUP que ni siquiera es capaz de votarles los presupuestos, pese a que Puigdemont vinculara la moción de confianza a las cuentas. Esto debe hacer reflexionar a la antigua CDC, porque fracasa de forma estrepitosa cuando empieza a hacer de Ibarretxe y no sigue los pasos de Urkullu. Esta deriva me gustaría que tuviera fin, porque el diálogo permanente con los sectores más radicales e independentistas puede abrir la puerta a nuevos tripartitos de izquierda extrema y de independencia encabezados por la CUP, ERC y los podemitas. Sería el triste legado de una deriva de CiU que jamás tenía que haberse iniciado.

Margallo sugería esta semana un nuevo sistema de financiación basado en la ordinalidad y el reconocimiento cultural de la nación catalana.

Yo soy favorable a mejorar la financiación, pero la aprobaron Artur Mas y Zapatero. Si hay que mejorarla, hágase. Si no se ha hecho hasta ahora es porque era inviable: cuando llegamos al Gobierno, España estaba en quiebra. Para buscar el entendimiento todos tenemos que renunciar y yo apuesto por un diálogo y un reencuentro, pero no se puede hacer sobre la base de pedir aquello que no se puede conceder. No quiero sentirme extranjero en mi propia tierra.

Pero la mayoría de catalanes quiere un referéndum.

Votemos conforme a la ley y no buscando enfrentamientos. No se puede hacer una consulta en Sarrià – Sant Gervasi para decidir si se pagan demasiados impuestos al ayuntamiento y desobedecer, por ejemplo. Busquemos vías de diálogo sobre puntos de partida que no sean incompatibles.

¿Cree que el discurso del ‘España nos roba’ ha dado votos?

El independentismo ha usado una falacia para intentar justificar su pretensión.

Sin embargo, hablar mal de Catalunya también ha dado votos al PP y al PSOE.

Por eso creo que hay que hacer pedagogía de Catalunya en España y de España en Catalunya. Ni los catalanes somos como nos quieren definir algunos, ni los españoles somos como algunos independentistas nos quieren describir. Hay que tender puentes de diálogo.

¿No cree que se echa de menos una cierta autocrítica por parte del PP por su actitud respecto a Catalunya?

Probablemente todos debemos hacer una cierta autocrítica, pero si miramos al futuro o al presente desde una permanente confrontación estamos en un bucle del que no saldremos nunca y la única realidad será la división. Es el momento de afrontar el problema de los catalanes, que no es España, sino la crisis económica.

¿La relación puede cambiar con otra legislatura de Rajoy?

La investidura de Rajoy debe ser una oportunidad para el diálogo y el encuentro, donde no se pueden poner sobre la mesa cuestiones que no se pueden aceptar. Empezar un diálogo desde la premisa de la independencia es imposible, pero sí poner sobre la mesa cuestiones tangibles como la financiación, la educación o las políticas de respeto por parte de todos por aquello que es sensible para todos. Es momento de mirar adelante poniendo nuevos temas sobre la mesa y que CDC reflexione.

Su hermano ha estado en el ojo del huracán por las grabaciones con el exjefe de la Oficina Antifrau. ¿Cómo lo han vivido?

Tenemos perfiles y trayectorias diferentes. La mía está en Barcelona y trabajo poniendo a Barcelona incluso por delante de las siglas de mi partido.

¿Habría entendido que hubiera dimitido aunque fuera por la presión?

Cada uno tiene que tomar sus decisiones y le corresponde a él tomar y valorar las suyas.

¿Se está judicializando una cuestión política como es la aspiración independentista?

No. Defender la independencia era una cuestión política hasta que se hizo infringiendo la ley e incluso vulnerando los derechos de los que no somos independentistas. Hace muchos años que algunos defienden la independencia y no por ello vulneraban las leyes.

Pero el Consejo de Europa acaba de criticar duramente la falta de independencia judicial en España.

El TC está resolviendo todas las cuestiones que afectan al proceso independentista por unanimidad, habiendo magistrados propuestos y avalado por CiU y PNV.

¿Se merecen Mas, Homs, Rigau y Ortega ir a la cárcel o ser inhabilitados por el 9N? ¿No cree que así se produce un efecto contrario?

No deseo que nadie vaya a la cárcel. Y no van a ir a la cárcel porque la fiscalía pide inhabilitación. Pero a nadie se le juzga por defender la independencia, sino por apostar por una vía independentista infringiendo las leyes, contraviniendo el Estado de derecho y vulnerando principios esenciales de libertad.

¿Cómo ve desde Barcelona los casos de corrupción de su partido? Por ejemplo esta semana con Francisco Correa en el banquillo diciendo lo que dice.

Con bochorno y vergüenza, que además duele muchísimo porque afecta a los propios. Espero que la justicia actúe con absoluta ejemplaridad. La corrupción afecta a todos pero la que más duele es la que nos afecta a nosotros mismos, porque pone en tela de juicio la honestidad de miles y miles de cargos electos que durante años han defendido lo mejor del partido sin tacha alguna.

Junto con Xavier Trias, es usted uno de los más veteranos de la política municipal barcelonesa. ¿Se imagina un quinto mandato o ve cerca un cambio de etapa?

Hoy por hoy no me lo planteo. Queda mucho hasta las próximas elecciones municipales, demasiado tiempo durante el que seguir trabajando por Barcelona.