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Jueves, 8 de diciembre de 2016

Reconquistar Mosul no acabará con el Estado Islámico


La batalla de Mosul es la más importante a la que ha tenido que enfrentarse el Estado Islámico (EI). Perderla será un duro revés pero no el final del califato ni de la insurgencia yihadista.

Sobre el papel, todo indica que el ejército iraquí, con apoyo de EE.UU. y varias milicias locales, recuperará Mosul en cuestión de semanas o meses. La lucha, aún así, se anticipa muy dura. En la ciudad, la segunda más poblada de Iraq, aún viven más de un millón de personas. Nadie sabe cuántos guerrilleros del EI la defienden. Los cálculos oscilan entre los 3.000 y los 8.000.

Frente a ellos, el ejército iraquí ha reunido a unos 30.000 hombres repartidos en una docena de brigadas. Están concentrados en la base aérea de Al Qayara, unos 65 kilómetros al sur de Mosul. En el flanco este hay cerca de 4.000 pehsmergas kurdos. Su misión es ocupar una decena de pueblos pero no entrar en la ciudad.

Las zonas de influencias en Irak en octubre de 2016 coincidiendo con la operación para rescatar Mosul del Estado Islámico

Las zonas de influencias en Irak en octubre de 2016 coincidiendo con la operación para rescatar Mosul del Estado Islámico (Mario Chaparro)

Estados Unidos proporciona apoyo aéreo, inteligencia y consultores sobre el terreno. También ha entrenado a los comandos especiales que entrarán en la Mosul, en la fase final de la ofensiva.

Lo más lógico es que las fuerzas iraquíes estrechen el cerco poco a poco, impidiendo la huida de los yihadistas hacia Siria. No querrán correr riesgos innecesarios. El tiempo está de su parte.

Los guerrilleros del EI no se espera que ofrezcan mucha resistencia en la orilla oriental del Tigris, el río que cruza Mosul de norte a sur. Los barrios allí son difíciles de defender. Mucho más fácil es atrincherarse en la orilla oriental, donde está la ciudad vieja y la sede del gobierno. Las calles estrechas dificultarán el avance de los carros de combate y la efectividad de la artillería iraquí.

Mapa de Mosul en el momento de iniciarse la operación para recuperar la ciudad de las garras del Estado Islámico en octubre de 2016

Mapa de Mosul en el momento de iniciarse la operación para recuperar la ciudad de las garras del Estado Islámico en octubre de 2016 (Pablo González)

El EI lleva meses preparando este ataque. Ha construido una red de túneles, donde ha instalado su comando central. También ha cavado zanjas que ha llenado de petróleo y que incendiará ante el avance de las tropas iraquíes. La ciudad, además, está minada.

La conquista se librará, por tanto, calle a calle, en una ciudad muy densa y muy poblada, donde la población, probablemente, sea utilizada como escudos humanos.

Las dificultades serán enormes, pero no tantas como solucionar el futuro de una Mosul liberada. No hay ningún plan para el día después. Del mismo modo que el ejército estadounidense ocupó Iraq en el 2003 sin haberse planteado la paz, ahora no hay ningún acuerdo sobre la gobernabilidad de Mosul y la provincia de Nínive, de mayoría suní.

El ejército iraquí, al igual que el gobierno, está dominado por los chiíes. Las Unidades de Movilización Popular (milicias chiíes) se han unido a la ofensiva sobre Mosul. El riesgo de que estas tropas cometan crímenes de guerra contra la población suní es muy alto. Ya ha sucedido en la conquista de otras plazas, como Faluya y Ramadi.

Estas venganzas de la mayoría chií sobre la minoría suní son las que propiciaron el nacimiento del Estado Islámico en un primer momento.

La paz será imposible sin un acuerdo político y este acuerdo necesitará de un mediador que puede ser la ONU o, mejor aún, Estados Unidos. No sólo será necesario reconstruir Mosul, sino crear una administración capaz de ofrecer los servicios básicos –empezando por la seguridad- sin caer en corrupciones y sectarismos. En Bagdad, por el momento, ha sido imposible.

Una paz que no sea completa alimentará el resentimiento que nutre al EI. El grupo ha ido perdiendo terreno y efectivos, pero aún sigue siendo una idea muy poderosa. Perderá Mosul, pero aún mantendrá Raqqa, la capital de facto del califato. Capturar vivo al califa Abu Bakr al Bagdadi sería el clave para desmitificar al EI, pero parece imposible que así sea. El martirio parece su final más probable. Lo necesita para mantener viva la llama del yihadismo.

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