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Lunes, 5 de diciembre de 2016

Un gran narrador en castellano de la mano del mejor humor barcelonés


Eduardo Mendoza es un escritor de Barcelona. La de La Ciudad de los Prodigios entre las exposiciones universales de 1888 y 1929; la de la convulsa urbe de principios del siglo XX en La Verdad del caso Savolta y la de los vericuetos del Raval y el Barrio Chino a finales de los setenta; esa que, con incursiones a los arrabales y la zona alta también, suele recorrer el paciente del doctor Sugrañes en sus disparatas investigaciones de El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas, La aventura del tocador de señoras y El enredo de la bolsa y la vida. Pero Mendoza es sobre todo uno de los grandes narradores de nuestro tiempo en lengua castellana, en clave de intriga o de drama en unas ocasiones y con el mejor humor en otras: desternillante a ratos y fino e inteligente siempre. Cualidades, unas y otras, que el jurado del Premio Cervantes destacó en la tarde de este miércoles al dar a conocer su decisión.

Procedente del mundo de la traducción y la interpretación simultánea en la sede central de la ONU en Nueva York, Eduardo Mendoza Garriga (Barcelona, 1943) irrumpió en la literatura en castellano con una obra maestra, La Verdad del caso Savolta, en 1975: tal vez la novela de su vida, dentro de la línea de mayor profundidad que eligió para una parte de sus relatos, en contraste con la narrativa más ligera y de humor de la serie del paciente de Sugrañes y el comisario Flores o de la exitosa Sin noticias de Gurb.

Mendoza es un autor tan popular como reconocido. Entre otros muchos premios, es acreedor del Ciudad de Barcelona (por La ciudad de los prodigios), del Plantea (por Riña de gatos), del Nacional de Literatura de la Generalitat, del galardón al Mejor Libro Extranjero (por Una comedia ligera) o del Premio al Libro del Año del Gremio de Libreros de Madrid (por La aventura del tocador de señoras).

No pocas novelas de Mendoza han basado otras tantas películas, entre ellas La verdad sobre el caso Savolta, La cripta y La ciudad de los prodigios.

En 1990 estrenó una obra de teatro, escrita en verso libre y en catalán, titulada Restauració. En 1991 esta obra de teatro, traducida al castellano por el propio autor, abrió la edición del Festival Internacional de Teatro de Madrid y fue presentada en el Festival Internacional de Teatro que se celebró en Lisboa, Oporto y Evora.

Licenciado en Derecho y durante unos años profesor en la Pompeu Fabra, Mendoza tenía como refrán preferido “de perdidos al río”. En la mañana de este miércoles, el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, le propuso que lo cambiara por otro, cuando habló con él por teléfono para darle la noticia y felicitarle: “Que me quiten lo bailado”.

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