Cuatro extrañas formas en las que el cuerpo te advierte que algo anda mal

OK, los fluidos corporales no son el tema más atractivo de conversación. Pero la realidad es que a veces pueden darte una pista de temas de salud que están al acecho dentro de tu cuerpo.

Nos sumergimos en cuatro de ellos: el sudor, la sangre, los mocos y la orina, para descifrar si estás sano o si tu cuerpo está tratando de decirle algo.

1. Sudoración repentina

Pensemos en un día cálido que hace que se filtre el sudor a través de tu camisa, o una clase de hot yoga en la que tenés que secarte con la toalla a cada minuto. Parece molesto, pero en realidad, es la magia de la fisiología trabajando.

“El sudor es en realidad un mecanismo para enfriar el cuerpo”, dice Felicia Stoler, doctora en nutrición clínica y consultora en bienestar y salud. Aquellas gotas de sudor se componen en un 99 por ciento de agua (el otro 1 por ciento podría ser urea, vitamina C, ácido láctico o amoníaco). Y mientras que solemos pensar en él como hedor líquido, el sudor es completamente inodoro hasta que entra en contacto con las bacterias.

Algunas personas sudan más que otras, ya sea que estén acaloradas o estresadas, y algunos emiten más sodio en el sudor, pero tampoco es un claro indicativo de que algo anda mal, dice Stoler.

Dicho esto, quienes sudan salado deben hacer un esfuerzo adicional para reponer los niveles de sodio después de hacer ejercicio (por ejemplo, si la ropa de entrenamiento tiene manchas blancas de sal). Es importante compensar cada sesión larga de sudoración con una porción de frutos secos, encurtidos o una bebida isotónica.

La sudoración durante el ejercicio es normal, por supuesto, pero empezar a sudar de repente podría ser un signo de algo más serio, como un ataque al corazón, cáncer o un problema metabólico, y debe ser objeto de seguimiento con una visita al médico.

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2. Sangrado abundante de nariz

La línea de vida roja que fluye a través de tus venas representa hasta el siete u ocho por ciento del peso de tu cuerpo, y tiene una serie de funciones críticas. Es responsable de sacar los residuos de los riñones y el hígado, y entregar oxígeno al resto del cuerpo a través de la hemoglobina, que se encuentra en las células rojas de la sangre.

Los niveles de hemoglobina demasiado bajos (menos de 13,5 gramos por decilitro para los hombres y 12 para las mujeres) podrían significar que estás anémico. Es importante someterse a una prueba de sangre para saberlo a ciencia cierta, pero la sensación de debilidad, mareos y falta de aliento, son signos de que es el momento de hacerse la prueba.

Otro número importante de chequear es la presión arterial. El número superior, que mide la presión ejercida sobre las arterias cada vez que tu corazón late, nunca debe superar los 120. El número de abajo, que mide la presión dentro de las arterias cuando están en reposo, siempre debe ser inferior a 80.

Cualquier valor más alto que los umbrales califica como pre-hipertensión o presión arterial alta. La presión arterial elevada puede tomar un atajo en la salud de tu corazón y conducir a la enfermedad cardiovascular, vascular o cardiaca.

La sangre que no coagula fácilmente también advierte que algo pasa. Por ejemplo, una hemorragia nasal que no para de sangrar, o un corte en el dedo que tarda demasiado en sanar. Podría ser el resultado de tomar aspirina o anticoagulantes, dice Stoler. O podría ser un síntoma de la leucemia, que el médico puede determinar con un análisis de sangre.

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3. El color de los mocos

Los revestimientos de la nariz producen la increíble cantidad de un litro o más de moco todos los días. Suena a mucho, pero eso moco actúa como barrera protectora, para filtrar el aire que respiramos. Puede aparecer en casi todos los matices, de claro a verde, dependiendo de cómo estés de sano.

Cuando estás infectado con gérmenes que causan resfriados, tus mocos serán claros y abundantes, mientras tu cuerpo trata de deshacerse de ellos. Dos o tres días después, el moco podría volverse blanco o amarillo. Eso es una buena señal: significa que tu sistema inmunológico está trabajando.

Si no sos capaz de eliminar todas las bacterias, tu sistema inmunológico va a toda marcha, y los mocos entonces podrían volverse verdes. La mirada fija en un pañuelo lleno de mocos verdes es inquietante, pero no hay razón para correr a tomar antibióticos. El color verde es el resultado de las células blancas de la sangre activándose, lo que hace que liberen una enzima rica en hierro llamada mieloperoxidasa.

Tu mejor opción es esperar a que pase el resfrío, porque los antibióticos no pueden tratar las infecciones virales como el resfriado común o la gripe. Si luego de 12 días aún seguís viendo la materia verde, puede ser un virus bacteriano llamada sinusitis, sobre el que tu médico puede aconsejarte.

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4. El aspecto de la orina

La orina pálida y abundante es ideal, dice Stoler. Sin embargo, el color puede variar de claro a ámbar oscuro, incluso dentro del mismo día. No hay porqué preocuparse, el pis fluorescente de color amarillo o rojo-anaranjado oscuro indica que estás deshidratado, o que tenías demasiada vitamina C, o que comiste alimentos de color rojo como la remolacha.

Sin embargo, algunos colores son más preocupantes. La orina oscura de color marrón, por ejemplo, podría ser una señal de porfiria, una enfermedad que amenaza el sistema nervioso. Consideramos que es un aviso de que es el momento de ver a un médico, especialmente si estás experimentando otros síntomas, como dolor abdominal y sensibilidad a la luz.

La sangre en la orina significa que podrías estar lidiando con algo sencillo como una infección de las vías urinarias, o cálculos renales, que generalmente van de la mano con otros síntomas dolorosos. Si no hay dolor podría ser algo más grave como el cáncer de vejiga. De cualquier manera, es necesario visitar al médico para identificar el problema subyacente.

También es importante visitar a un especialista si la orina es de color naranja, que podría indicar que tu hígado no está funcionando correctamente, especialmente si también notás un tinte amarillo en la piel y los ojos.

Prestar atención al olor de la orina también es importante. El pis de una persona sana no debe desprender demasiado aroma, ya que principalmente se compone de agua. Pero un olor dulce en la orina puede ser un signo de diabetes, o que tu metabolismo no está funcionando correctamente, mientras que un olor a humedad podría estar relacionado con enfermedad hepática. Tené en cuenta que no todos los olores son necesariamente malas noticias: los medicamentos y los alimentos podrían causar que la orina huela mal en forma temporaria.

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