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Viernes, 9 de diciembre de 2016

Cómo tu lenguaje corporal puede convertir a una entrevista en éxito



Hay muchos factores que pueden ser determinantes en una entrevista de trabajo. Y no solo la calidad de las respuestas que ofrezcas a tu entrevistador sino también la dieta y, aunque muchos no lo valoran lo suficiente, el lenguaje corporal. Los gestos revelan mucho de nuestra personalidad y, a veces, no los controlamos lo suficiente como para que jueguen a nuestro favor.


En plena campaña electoral en Estados Unidos, los debates se suceden y los expertos no se cansan de exprimir hasta el último detalle de los gestos que ofrecen ambos candidatos. Sí, y se aventuran a predecir la victoria de unos y la derrota de otros solo con los mensajes que les envían sus movimientos. Tu lenguaje no verbal también podría convertirte en la elegida tras esa entrevista de trabajo o en líder en el que ya tienes.


1. Cuida de tu apretón de manos


No hace ni falta recordarte que nada de dos besos ni abrazos. En el mundo de los negocios, aunque conocieras previamente a las personas, se saluda con un aséptico apretón de manos. ¿O no tanto? En Forbes aseguran que un mal apretón puede arruinar tu entrevista antes siquiera de abrir la boca.


No hay nada que resulte más incómodo y menos convincente a un entrevistador o a alguien con quien quieres hacer negocios que tener una actitud impostada.


Éste debe ser firme pero no demasiado fuerte, y jamás demasiado flojo, sin estrechar demasiado la mano y dejándola suelta. Este apretón -conocido como ‘pez muerto’- da sensación de desinterés, informalidad e inspira poca confianza. Nadie querría trabajar con alguien que transmita tan poca energía.


2. El poder de una sonrisa


Sonríe, este gesto transmite amabilidad y confianza a tu interlocutor. Un estudio de la Universidad de Duke demostraba que la gente siempre se siente más atraída hacia la gente que sonríe. Eso sí, cuenta un segundo antes de empezar a lucir tus encantos para analizar brevemente la situación; no todos los momentos exigen una sonrisa pero intenta exhibirla siempre que la situación acompañe.


3. Intenta caer bien de manera natural


El hombre que acumuló una fortuna de 2.200 millones de dólares en solo 10 meses, Michael Gastauer, asegura que una de las claves de su éxito está en gustarle a todos los que están en la sala. Sus dos trucos para conseguirlo son hacer preguntas convenientes (demuestran interés y, si te has documentado bien, mejor aún) y mostrarte todo lo relajada y natural que puedas. No hay nada que resulte más incómodo y menos convincente a un entrevistador o a alguien con quien quieres hacer negocios que tener una actitud impostada.


4. Cuida tu postura


Según la Dra. Lillian Glass, experta en lenguaje corporal, algo algo tan sencillo como mantener la cabeza alta y la espalda recta, de manera que te permita mirar directamente a la cara a quien tienes enfrente, puede ser la clave de tu éxito. No estar encorvada, además, transmite compromiso. Eso sí, recuerda que mantener esta postura erguida debe ser para mostrar orgullo y firmeza, no soberbia.


5. Sé natural pero evita ciertos gestos


Según un estudio realizado por Talent Smart, la naturalidad es un valor añadido en el mundo de los negocios pero hay que intentar no realizar ciertos gestos que juegan en tu contra. A saber, mirar el reloj continuamente (muestra poco respeto e impaciencia), hacer movimientos exagerados (poco autocontrol), dar la espalda a otras personas que hay en la sala, cruzar los brazos (es un acto reflejo de defensa, ¿acaso te sientes atacada?), asentir con demasiada vehemencia (el peloteo no le gusta a tanta gente como piensas), evitar el contacto visual o hacerlo con mucha intensidad (no queremos agobiar ni parecer descorteses) y, sobre todo, no hacer eyerolling (aunque la situación te indigne de verdad).


6. Mantén la distancia de seguridad


Los expertos de Talent Smart también recomiendan tener muy en cuenta el espacio personal en el mundo de los negocios. Como aquello de ‘Éste es mi espacio, éste es el tuyo’ en Dirty Dancing, acercarte demasiado a tu entrevistador o a las personas con las que trabajas puede incomodar y crear una situación desagradable. La distancia más cordial y menos invasiva está determinada en unos 50 centímetros; menos de eso empieza a ser demasiado personal.



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