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Jueves, 8 de diciembre de 2016

Lo que la industria de la moda espera de Cuba



“De pronto, Cuba es el tema del que más se habla en todo el mundo, y nosotros somos los primeros con la moda”. Fueron las palabras de Karl Lagerfeld, director creativo de Chanel desde hace 33 años, que consiguió el hito de presentar su colección Crucero 2016/2017 en las calles de La Habana. El reciente fallecimiento de Fidel Castro vuelve a poner en los titulares a la isla y la comunidad de la moda mira intrigada el devenir de uno de los lugares más mágicos de América Latina.


Lagerfeld nunca pensó que lo conseguiría pero su desfile llevó a 700 invitados internacionales (supermodelos, celebrities, actores, artistas, así como los 100 mejores clientes de la marca) en un gran show celebrado en el Paseo del Prado de la capital cubana. “Es bella a su manera, aunque esté ligeramente descuidada. Los colores, los coches, hay algo que emociona en todo ello. No hay nada en el mundo como Cuba”, dijo Lagerfeld.


Aunque la marca francesa no tiene tiendas en la isla y el concepto del lujo choca de frente con la realidad de los cubanos, en la industria de la moda internacional el evento fue percibido como una llamada de atención, un mensaje de los nuevos tiempos que vive la isla y de sus infinitas posibilidades de futuro. De una manera silenciosa, la industria está observando la apertura comercial que ha inicado el país. También Louis Vuitton ha hecho su particular acercamiento a la isla: en 2015 patrocinó la edición número 12 de la Bienal de La Habana, prestando apoyo a artistas participantes como Anish Kapoor, Daniel Buren, Michalengelo Pistoletto, José Yaque y Shilpa Gupta, entre otros. El espíritu de la isla, sus colores, la belleza de su naturaleza y son fuente de inspiración para infinitas sesiones de fotos de moda, como la que publicó Glamour el pasado verano. También Christian Louboutin ha puesto un pie en la isla, diseñando la equipación deportiva del equipo olímpico para la cita de Río de Janeiro. Una colaboración más orientada al branding que a un objetivo comercial, ya que la equipación no saldría a la venta.


Pero, ¿cómo es la industria de la moda cubana? ¿Existe como tal?

La industria de la moda cubana se articula en emprendedores (o cuentapropistas, como los llaman allí). Las reformas emprendidas en 2015 ampliaron hasta 25 el número de empleados que se podrían contratar en los talleres, y así han comenzado su andadura en la moda diseñadores como Rosana Vargas o Rolando Rius, como cuenta Business of Fashion. Según un estudio de Boston Consulting Group, el número de cuentapropistas se ha triplicado con las nuevas regulaciones y se estima que la economía del país crezca de un 2 a un 4 por ciento en los próximos cinco años. Sin embargo la falta de acceso a la información (solamente un 30% de los ciudadanos tiene acceso a internet, controlado por el gobierno) y los aranceles sobre los tejidos importados hacen difícil la labor creativa de los artistas. Mientras Chanel estaba desfilando en La Habana, muchos locales ni siquiera sabían de su existencia. Los que lo conocían no se lo podían permitir: son las paradojas de la realidad cubana.


¿Y antes de la revolución? Antes de que Fidel Castro tomara el poder, la isla caribeña atraía a couturiers como Christian Dior, que abrió una de sus primeras tiendas en latinoamérica precisamente en La Habana, en los grandes almacenes El Encanto. En los años 20, los hoteles, restaurantes, clubs nocturnos, campos de golf y casinos florecieron en Cuba, atrayendo a la jet set internacional en busca del lujo, como Ava Gardner o Frank Sinatra. Antes de 1959 Cuba era paraíso y opulencia, aunque las desigualdades sociales eran la cara B de aquella burbuja.




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