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Sábado, 3 de diciembre de 2016

Por qué es peligroso ser una madre cansada



Hay un meme que circula entre los grupos de Whatsapp de padres de colegios y guarderías que define a la perfección cómos sienten la mayoría de las madres de hijos pequeños: Estado civil: cansada“. Esta sensación se convierte en lo habitual hasta que los niños son relativamente mayores, y se intensifica de manera directamente proporcional al número de hijos. Sí, las madres están siempre cansadas.


Parece obvio y comprensible que el ritmo de un recién nacido agote a cualquiera: comen cada dos horas, incluso de noche, por lo que dormir ocho horas seguidas es directamente imposible. Pero, ¿por qué continúan agotadas aún cuando sus hijos duermen toda la noche de forma continuada?


La psicología aporta una explicación:la hipervigilancia. Las madres, por naturaleza, viven en un estado de alerta continua para evitar que su hijo corra ningún peligro. El sueño se ve afectado de manera que nunca llega a alcanzar una fase lo suficientemente profunda como para favorecer el descanso verdadero.



No siempre hemos vivido cómodamente en casas con puertas y ventanas cerradas; hasta hace poco más de un siglo el instinto de alerta debía estar a flor de piel para la propia supervivencia de la especie. Sí, ese mismo instinto que impide que ruedes sobre tu hijo en la cama si duerme a tu lado o que hace que te despiertes con el más mínimo ruido que emita en mitad de la noche.


El estado de hipervigilancia es necesario pero… agotador. Si encima le sumamos una jornada laboral (completa o reducida) el cansancio está garantizado. Pero si eres madre a tiempo completo también ya que este estado permanece alerta las 24 horas del día. ¿Qué consecuencias tiene para la salud estar siempre cansada? Muchas, y todas negativas:


· El rendimiento en el trabajo o cualquier otra tarea siempre es peor porque disminuye la concentración.


· Aumentan la irritabilidad y el mal humor.


· Disminuye el deseo sexual notablemente, con todo lo malo que ello conlleva, incluyendo grietas en la pareja.


· El sistema inmune se resiente y nos volvemos más vulnerables a las enfermedades.


· Aumenta la presión arterial.


· Pueden aparecer problemas digestivos y circulatorios.


¿Seguimos?


Cuddles with mama


Una foto publicada por Ioni James Conran (@ioniconran) el


¿Qué puedes hacer para combatir el cansancio? Esperar pacientemente a que tu hijo o hijos adquieran una rutina de sueño es una opción pero, tal y como admiten muchas madres, ya no depende solo de eso. ¿O cuántas mujeres se van a pasar un fin de semana sin su familia y aún así siguen sin dormir bien? Es necesarioa cambiar algunos hábitos para eliminar ese estado de estrés (sí, es estrés) y suavizar un poco esa vigilancia que nace de manera natural.


1. Adquiere nuevos hábitos (saludables). El decálogo del descanso de Glamour puede servirte de gran ayuda.


2. Incluye una alimentación que favorezca el sueño. Sí, recuerda que hay alimentos que te ayudarán a descansar mejor.


3. Busca un momento para ti. Desconecta de tus obligaciones laborales y familiares con algo que te ayude a despejar la mente, un hobbie que te divierta y te haga feliz. Ya sea una tarea sencilla como conducir escuchando música como apuntarte a clases de algo, aprender un idioma, dar un paseo, ir de compras, quedar con tu grupo de amigas… Lo que encaje mejor contigo y SOLO contigo.


4. Practica el yoga EFT (Emotional Freedom Technique) como hace Gisele Bündchen. Tiene algo de yoga y meditación pero para conseguir sus beneficios relajantes no necesitas una esterilla ni practicar ciertas asanas. Lo interesante de esta disciplina es que te ayuda a liberarte (al menos en parte) del estrés al que estás sometida.



4. Busca un momento para tu pareja. Una pareja feliz es sinónimo de familia feliz. Los hijos pueden causar un gran impacto sobre la relación de los padres y hay que evitar que éste sea negativo. Trabajar en la pareja es muy importante, encontrar un momento para los dos haciendo cosas que os gusten no solo es agradable sino imprescindible.


5. Haz un reparto más equitativo de las tareas del hogar. No solo de la limpieza, cocina y organización (que, recuerda, podría mejorar tu vida sexual) sino también de las responsabilidades familiares. La paternidad es cosa de dos, cuando es compartida, y no puede recaer todo el peso en una sola persona.


6. Haz algo de ejercicio. Si no tienes tiempo de hacer una actividad específica dirigida, intenta caminar una hora al día. Y si no quieres quitarle horas a tu familia, no te olvides de que hay muchas actividades físicas que puedes hacer con tu pareja y tus hijos. El ejercicio ayuda a liberar endorfinas, las hormonas de la felicidad; ¡la familia que hace deporte unida es más feliz!


7. Intenta desconectar de la hipervigilancia. No puedes estar en el trabajo mirando el móvil permanentemente para asegurarte de que no te llaman del colegio con alguna urgencia. Ni puedes pasarte la noche en vela pensando que puede pasar algo. Los peligros están en todas partes y en ninguna; relájate, lo habitual es la calma y la tranquilidad.


Y sobre todo, recuerda, no quites importancia a la falta de sueño ni des por hecho que el cansancio crónico es algo que hay que asumir con la maternidad. La distimia o la depresión de las millennials pueden apoderarse de ti y afectar a lo más importante: tu felicidad y la de tu hijo.



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