Carrasco desactiva la Granada y el Atlético se da un festín

Del susto a la fiesta. Así fue la defensa del liderato del Atlético de Madrid ante el Granada. La primera que acometía el conjunto rojiblanco y, visto lo visto, puede que sea la primera de muchas. El conjunto colchonero goleó al andaluz (7-1), que perdió fuerza y organización con el paso de los minutos tras marcar el 0-1 (golazo de Cuenca) gracias a una gran reacción de los madrileños que, liderados por Carrasco, que hizo un ‘hat-trick’ antes de que Gaitán , Correa y Tiago se sumaran a la fiesta, acabó arrollando al colista, al que hicieron un siete en el Calderón.

Simeone quería que el equipo saliese en tromba, como ante el Sporting, y no como frente al Deportivo, con una marcha menos. Le hicieron caso sus jugadores, pero con más corazón que cabeza. Tenían metido al Granada atrás desde el pitido inicial, pero los andaluces, bien organizados, apenas sufrían. Les faltaban ideas a los colchoneros, pero todo pudo cambiar en el minuto 11, con un fuera de juego señalado a Gameiro, que estaba al límite, cuando el galo se quedaba solo ante Ochoa.

La velocidad del cuado andaluz creaba problemas a los rojiblancos, con un Godín con ‘jet-lag’ en los primeros minutos, al igual que el resto de la zaga y la medular. En uno de esos rechaces que siempre se llevaba el Granada, el balón le quedó botando a Isaac Cuenca, que conectó un espectacular disparo que se coló por la escuadra de Oblak. Al líder, que en esos momentos ya había perdido tal condición por los triunfos de Sevilla primero y Barça después, le tocaba remar.

El Atlético se volcó hacia la derecha, con Juanfran convertido en extremo y poniendo buenos balones. Al primero no llegó Gameiro por centímetros. Al segundo, dejó solo a Correa ante Ochoa, pero el mexicano repelió el disparo del argentino. Media hora de juego y no llegaba el empate, con un Granada muy bien plantado que no demostraba ser el colista. El cambio de entrenador (Alcaraz por Jémez) también haría lo suyo en lo que a la actitud de los futbolistas se refiere.

Así que hubo que recurrir a un arma que ha dado mucho beneficio al Atlético del Cholo pero que estaba guardada en un cajón últimamente: el balón parado. Koke botó un córner, Griezmann remató en el segundo palo y volvió a intervenir Ochoa, pero esta vez el rechace cayó en los pies de Carrasco, que fusiló para poner el empate en el minuto 33. Un tanto celebrado con rabia por todo el Calderón.

Siguieron los colchoneros a lo suyo, con más empuje que juego, pero suficiente para meter atrás al Granada, aunque tampoco se esperaba un guión distinto. Sin que las ocasiones fueran demasiado claras, el Atlético rondaba el segundo. Y llegó, posiblemente, en la acción que menos lo mereció, con un disparo de Carrasco que tocó en un defensa y despistó a un Ochoa que tampoco estuvo muy rápido de reflejos. Un churro, pero el 2-1, Los colchoneros ya tenían el partido donde querían.

El segundo acto comenzó como terminó el primero, con el cuadro madrileño mandando y buscando el gol. Correa comenzó a entonarse, Gameiro porfiaba y Griezmann se movía con libertad por todo el frente de ataque, con Koke mandando en el medio y Juanfran y Filipe como extremos. Un Atlético reconocible ante un Granada que lo intentaba, pero que era incapaz de salir ileso de la presión colchonera.

En esas, llegó el tercero. Y el cuarto, Fue todo en dos minutos, pero vayamos por partes. El tercero lo hizo, quién si no, Carrasco. Griezmann llegó a línea de fondo y la puso al punto de penalti, donde apareció el belga para fusilar a Ochoa. Y en el 62’, Gaitán, en la primera pelota que tocaba (había entrado por Gameiro) mandó el balón a la red. Partido acabado.

Simeone dio descanso a Koke (primeros minutos que no juega del curso) y a Griezmann. Tiago y Torres entraron en su lugar.Media hora para disfrutar en un Calderón entregado que hacía la ola y botaba al unísono. Gaitán hizo el quinto. Le vendrá bien para ganar confianza. Luego, Correa encontró el premio y logró el sexto. Y Tiago anotó el séptimo tras una genial jugada de -otra vez- Carrasco. Recompensa para el calvario que pasó el portugués el pasado curso. Y pensar que la tarde había comenzado con susto….