Piqué: “Quiero ser presidente del Barça”

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Piqué con su esposa Shakira

“Sería un actor magnífico, es un comunicador fantástico, podría hacer danza perfectamente y yo creo que incluso podría cantar”, dice Jordi Basté. Pero él, Gerard Piqué, es futbolista, aunque no lo parezca porque excede por todas las costuras las pautas del gremio, y en un futuro no muy lejano pretende convertirse en presidente del Barça. En la entrega de Fora de sèrie emitida ayer por TV3, el director de El món a RAC 1 puso al descubierto el pasado, el presente y el futuro del defensa blaugrana en un recorrido por su personalidad, rica y compleja, y por sus territorios: el Camp Nou, la empresa Kerard Games… Allí, donde cada sala lleva el nombre de un estadio mítico –incluido el Bernabeu–, 45 personas insultantemente jóvenes trabajan en la creación de videojuegos. “Es un mundo irreal el de la programación, de hacer juegos. Estos no sufren por el paro. Aquí se me van cada semana dos o tres que tienen ofertas mejores”, dice el jefe.

Jefe en la compañía y jefe en el vestuario, aunque sin brazalete. “Me gustaría ser capitán, creo que es un paso que tocaría, pero no ha tocado”, admite con cierta resignación la pareja de Shakira. Se conocieron en la grabación del Waka Waka, la melodía del Mundial 2010, flirtearon por teléfono y quedaron por segunda vez el día de la final, donde actuó la cantante. “Era un lío demasiado grande como para que durara cuatro días. Ya que lo haces, hazlo bien. Pero nunca lo sabes, empiezas con una persona y puede funcionar o puede ser un desastre”. La relación no tiene fecha de caducidad, pero la carrera de un futbolista, sí. Hace dos o tres años Piqué llegó a pensar en dejarlo. Ahora, dice, tiene más ganas que nunca. Y después, asalto a la presidencia: “Creo que es el paso que me gustaría dar cuando me retire porque como entrenador no me veo. En cambio, presidente creo que lo podría hacer muy bien para el club que me apasiona”. A un presidente del Barça hay que preguntarle por las manos negras, y eso es lo que hace Basté. “Me estás poniendo entre la espada y la pared”, replica Piqué, pero se moja: “Existen y existirán siempre. Es algo que todo el mundo sabe”.

No me veo entrenador; en cambio, como presidente creo que podría hacerlo muy bien para el club que me apasiona

De su etapa en el Manchester United recuerda las bromas pesadas constantes. (A Evra le quemaron unas botas personalizadas que había esperado durante meses). En ese vestuario mantenía una gran relación con Cristiano Ronaldo: “Siempre ha sido igual. Es un competidor nato, una máquina, todo su cuerpo está hecho para cada vez intentar ser mejor. Es ambicioso como ninguno, uno de los mejores jugadores de la historia”. “Las grandes estrellas llegan a un punto que la ambición es tan grande que no sabes si es enfermiza. (Cristiano) está en la línea (en el límite)”.

¿Y Messi? “Cuando se retire o se vaya del Barça será como cuando se muere tu padre y tienes que volar sin él. Tendremos que intentar aguantar para volver a coger otra época ganadora. El día que se vaya, no sabemos cuándo, parecerá que nos quedemos desnudos y tendremos que volver a construir para volver a ser grandes. Pero no habrá más Messi, no lo esperemos”.

Defiende su participación en las manifestaciones de la Diada y el derecho a decidir en un país democrático, pero no se pronuncia sobre la independencia: “Sería un problema para un deportista”. “Dicen que la política no se puede relacionar con el deporte, y la política siempre ha estado ligada al deporte. Esto es una mentira como un tempo. Si te mojas por un lado o por el otro, saldrás escaldado, no tengas ninguna duda. Yo no me he mojado y he salido escaldado… Imagínate”.