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Sábado, 3 de diciembre de 2016

Madrid, una ciudad blindada contra los ultras del Legia


Madrid vive hoy una jornada atípica de Champions con el duelo que medirá en el Santiago Bernabéu al Real Madrid frente al Legia, encuentro con claro color blanco ante el actual duodécimo clasificado del campeonato polaco, pero con mucho peligro en las gradas por parte visitante. El club de Varsovia llega a la capital de España con 4.000 aficionados, 3.500 de ellos con entrada en su poder y el otro medio millar sin ella. Al menos, concedida por su club. Otra cosa es que puedan haberse hecho con tickets en la reventa, sobre todo a través de internet.

Hinchas, muchos de ellos, racistas, homófobos y de sangre caliente con un pasado bastante violento que convierten hoy a la capital de España en una ciudad blindada, sobre todo en las áreas más populares del centro (Puerta del Sol, Plaza Mayor y Gran Vía) y en los alrededores del Santiago Bernabéu, con especial acento en la zona de Avenida de Brasil, lugar habitual de ocio donde concurren bastantes bares y pubs: «El dispositivo de seguridad se ha elevado a los 2.000 efectivos, cifra poco habitual en los partidos de alto riesgo, pero es lo más oportuno teniendo en cuenta los antecedentes y el historial de los aficionados más radicales del conjunto polaco», cuentan a este periódico fuentes de la Delegación de Gobierno.

Como si fuera una final

Como detalló ABC el pasado viernes, las medidas de seguridad para este encuentro comenzaron a prepararse hace ya tres semanas, cuando lo normal es hacerlo cinco días antes del partido. La preocupación del Real Madrid es «máxima» ante la llegada de unos ultras considerados los más peligrosos de Europa, y por ello el refuerzo de personal tanto por parte del club blanco como por parte de la Delegación de Gobierno: «Todos vamos a poner más de nuestra parte para que el partido no tengas incidentes. Tanto en esfuerzo como en número de efectivos. La final de la Champions de 2010, disputada entre Inter y Bayern en el Bernabéu, tuvo un dispositivo de seguridad de 2.200 personas, una cifra solo un poco más alta de la hoy en el Real Madrid-Legia. Y en el desfile de las Fuerzas Armadas de la semana pasada hubo 1.500 personas al tanto de la seguridad. Estos dos datos revelan el estado de alerta en el que estamos, pero también tenemos que transmitir un mensaje de tranquilidad, porque tanto la seguridad privada del Real Madrid como nuestros agentes tienen sobrada experiencia en situaciones complicadas como las de hoy», detalla la Delegación gubernamental.

En el dispositivo participaran miembros de la Brigada Móvil, de Caballería, Unidades de Intervención Policial (UIP), Guías Caninos, Subsuelo y de la Oficina Nacional del Deporte de la Policía Nacional, así como Policía Municipal, Samur, Cruz Roja y vigilantes y auxiliares de seguridad del Real Madrid. El número de agentes de paisano en el metro será mayor que en otros encuentros y la presencia de antidisturbios se dejará notar desde primera hora de la mañana en los señalados puntos calientes. Además, se establecerá un perímetro alrededor del Santiago Bernabéu con varios controles de seguridad, situación que invita a llegar con el mayor tiempo posible al estadio para evitar aglomeraciones.

Foco en las bengalas

En cuanto al mollar de la afición polaca, esta será llevada escoltada al estadio blanco y será la primera en entrar al campo, a las 19.30 horas, 75 minutos antes del comienzo del partido, tras unos exhaustivos controles y cacheos en los que la seguridad privada del Real Madrid tendrá como objetivo evitar que ni una sola bengala entre al Santiago Bernabéu: «Ellos son especialistas en meterse las bengalas hasta en el recto. Y el Madrid sabe el peligro que ello conlleva, dada su situación en la grada (cuarto y tercer anfiteatro del fondo norte)», explican en la Delegación de Gobierno.

Además, el club blanco sabe que está expuesto a una importante multa por parte de la UEFA si se producen altercados o lanzamientos de objetos y bengalas en el interior del estadio, como ya le ocurrió al Atlético en el partido contra el Benfica de la pasada Champions: «En esa ocasión los aficionados más radicales vinieron desde Lisboa en coche, situación que dificulta bastante el control de bengalas y objetos peligrosos. Los ultras del Legia vendrán en avión y eso hace mucho más difícil que puedan traer bengalas. Y Madrid no es una ciudad donde sea muy sencillo adquirirlas».

Al especial dispositivo de la Delegación y del Real Madrid, hay que añadir un grupo reducido de policías polacos, especialistas en lidiar con los peligrosos ultras de su país. Ellos harán de enlace con los agentes españoles y pondrán al tanto de los responsables del dispositivo toda los conocimientos necesarios para evitar que Madrid se convierta hoy en una ciudad marcada por la violencia ultra.

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