Nadie mereció más que un empate

No hubo plan. Tampoco se trató de un pacto de no agresión. El empate a cero al descanso fue simplemente el reflejo de la impotencia futbolística de dos equipos que devaluaron el clásico de la Premier League. Atenazados por la trascendencia del choque, Liverpool y Manchester United se dejaron dominar por los nervios. El intercambio de pases fue impreciso, hubo un abuso excesivo del desplazamiento en largo y nadie fue capaz de trenzar con pausa. El único era Coutinho, un futbolista que doma al rival con temple, pero no encontró compañeros con los que desequilibrar.

Mourinho confirmó la suplencia de Rooney. Sorprendió algo más la de Mata, pero el técnico portugués acercó a Pogba a Ibrahimovic y, de nuevo, apostó por dos extremos veloces, Rashford y Young. A pesar de que demostró algo más de agresividad en los compases iniciales, los remates nunca encontraron portería. El partido se disputó en la zona central, con muy poco protagonismo de las defensas. De Gea no apareció en el plano, mientras que Karius solo colaboro en la construcción de jugadas de ataque.

Premier League: Liverpool-Manchester United, en imágenes




El United fue consciente de la superioridad técnica de los de Jürgen Klopp en el centro del campo, por lo que en transición defensiva el equipo se defendió con dos líneas de cuatro para cerrar pasillos interiores. Allí es donde intentó castigar Coutinho con Firmino, pero solo un cabezazo del brasileño acabó mansamente a manos de De Gea. Entre bostezos llegó el descanso, con muchos detalles que corregir ambos entrenadores, que corrieron hacia vestuarios tras el pitido de Anthony Taylor, acertado en la mayoría de sus decisiones.

El segundo tiempo llegó para cambiar la dinámica soporífera inicial. El United despertó de su pasividad y tomó el mando del partido. En una de las combinaciones, un centro medido de Pogba a punto estuvo de convertirse en el primer gol de la noche, pero el cabezazo de Ibrahimovic se marchó desviado. Reanimó el clásico y el Liverpool se sumó al intento de mejorarlo. Tanto fue así que los de Klopp se toparon con la mejor ocasión del partido en el 59’, cuando un remate de Emre Can lo desbarató De Gea, providencial. El exguardameta del Atlético de Madrid se empañó en amargar la noche al Liverpool, puesto que en el 71’ intervino de forma magistral para salvar un gran disparo de Coutinho.

El arreón final lo propuso el Liverpool, encomendado a su ’10’ brasileño. Jugó instalado en terreno del United, con Anfield volcado con los suyos. Sin embargo, le faltaron minutos al cronómetro para anotar un gol que hubiese significado su quinta victoria consecutiva. El United, por su parte, sigue arrastrando las mismas dudas. Javier Tebas, presidente de LaLiga, puede respirar tranquilo. El clásico español está a años luz.