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Viernes, 9 de diciembre de 2016

Educación descarta el bullying en la agresión a la niña de Palma


No hubo intencionalidad previa o bullying en el caso de la niña
brutalmente agredida en Palma de Mallorca por sus compañeros. Eso es lo que se desprende del informe final realizado por el Departamento de Inspección Educativa, donde se resalta que la pequeña de ocho años recibió la paliza tras la disputa por una pelota.

Los hechos que conmocionaron a toda España se produjeron el pasado 5 de octubre en el colegio de infantil y primaria Anselm Turmeda, situado en el barrio obrero de Son Roca. Un total de siete alumnos -no doce como se dijo en un primer momento- la emprendieron a golpes con la niña y acabó necesitando el ingreso hospitalario. Luego hubo controversias con el parte de lesiones. Los familiares aseguraron que la menor sufrió un desprendimiento de riñón y fisuras en las costillas, además de numerosas magulladuras. Las Fiscalía de Palma, por su parte, puso en duda esa versión y manifestó que el “parte médico sólo habla de lesiones leves”.

La novedad ahora es el informe de Educación. Descartan “completamente” que se trate de un caso de acoso escolar o bullying. Constatan que la alumna está integrada en el colegio y que es muy estimada tanto por los alumnos como por los profesores. Una versión que difiere de unos padres que quieren cambiar a su hija de centro tras lo ocurrido.

Dos policías locales vigilan  la entrada del colegio público Anselm Turmeda del barrio obrero de Son Roca

Dos policías locales vigilan la entrada del colegio público Anselm Turmeda del barrio obrero de Son Roca (Atienza / EFE)

Según las informaciones recogidas por los inspectores, la niña había sufrido una presunta agresión en la que habrían participado alumnos de diferentes cursos en el momento de finalizar el tiempo de patio (sobre las 12.00 horas). Un grupo de alumnos habrían estado jugando a fútbol y la alumna presuntamente agredida habría formado parte de uno de los dos equipos, concretamente del equipo que habría ganado el partido, formado por alumnos de 4º, 5º y 6º de primaria. El otro equipo estaría formado, mayoritariamente, por alumnos de 3º, 4º y 5º de primaria.

Al finalizar el patio la niña habría cogido la pelota. Alumnos del equipo contrario, que habrían perdido el partido, corrieron detrás de la niña hasta que la pillaron. La pequeña habría caído al suelo, presuntamente empujada por alguno o algunos de los alumnos, iniciándose un forcejeo. Todos estos hechos habrían sucedido en un espacio de tiempo inferior a un minuto.


Los profesores no vieron secuelas importantes


Después de los incidentes, la niña continuó las clases con normalidad y ni la tutora ni otros profesores, que la vieron entre las 12.00 y las 14.00 horas, observaron ninguna secuela física que hiciera evidente que la alumna necesitaba de asistencia médica ni siquiera del botiquín del centro. Sólo mostraba unas pequeñas marcas en el codo y en la pierna, compatibles con la caída al suelo, caída motivada posiblemente por el forcejeo al disputarse la posesión de la pelota que ella tenía aferrada muy intensamente.

El equipo directivo estuvo pendiente de la evolución de la niña en todo momento y desde el instante en que se tuvo noticia del ingreso hospitalario, el mismo día de los hechos, la directora, la jefe de estudios y el secretario la visitaron el hospital, hablaron con la niña y con los padres, preocupándose por su estado y poniéndose a disposición de la familia para lo que pudieran necesitar.

En los días siguientes el equipo directivo se ha reunido con los alumnos implicados, con los observadores y otros testigos, para averiguar los hechos ocurridos, conjuntamente con la Inspección.

Un policía local observa la entrada de los niños al colegio en el colegio donde se produjo la agresión

Un policía local observa la entrada de los niños al colegio en el colegio donde se produjo la agresión (Atienza / EFE)

Así, de acuerdo con el informe del Departamento de Inspección se concluye que “en ningún momento se detectó en los alumnos intención previa de agredir a la alumna sino un acto no premeditado para quitarle la pelota, lo cual no los exime de una conducta gravemente perjudicial para la convivencia del centro”.

Asimismo, se constata que había dos profesoras en el patio, tal y cómo establecen las instrucciones de organización y funcionamiento de las escuelas para el curso 2016/17. Aun así, desde Inspección, conscientes de que el riesgo cero no existe, se recomienda que para evitar este tipo de situaciones, la Conselleria de Educación y Universidad tiene que estudiar la conveniencia de aumentar el número de maestros para la vigilancia de los alumnos al patio, que tendría que pasar a tres en los centros de una línea.


Siete agresores


En total, se establece que había 7 alumnos implicados: dos alumnos de 8 años, un alumno de 9 años, uno de 10, dos de 11 años y uno de 12 años. Uno de los alumnos habría empujado a la alumna como consecuencia de lo cual habría caído al suelo y habría continuado un forcejeo por la posesión de la pelota. Otro alumno se habría añadido al forcejeo y un tercero empujado involuntariamente por una alumna, empujada también por otro cayeron todos sobre la niña que retenía la pelota. Otros dos alumnos se tiraron sobre la niña también para quitarle la pelota.

En el forcejeo, uno de ellos habría pegado alguna patada a la alumna sin determinar si eran al grupo de niños, a la niña o la pelota, una vez en el suelo. Además, la dirección del centro ha decidido que los alumnos con participación más activa en los hechos, por haberlos iniciado o por haber participado de manera más violenta (2 alumnos de 8 años y 1 de 9 años), sean suspendidos del derecho a asistencia a clase durante un periodo de 5 días.

Por otra parte, se propone igual corrección para los dos alumnos de más edad, 11 y 12 años, al considerar que se tiene que tener en cuenta la diferencia de edad con la alumna y que como los alumnos de mayor edad no sólo no tendrían que haber participado en los hechos sino que tendrían que haber mediado para que no se produjera ningún hecho violento.

Algunos padres se han negado a dejar a sus hijos en el colegio hasta que no expulsen a los agresores

Algunos padres se han negado a dejar a sus hijos en el colegio hasta que no expulsen a los agresores (Cati Cladera / EFE)

Los dos alumnos restantes, de 10 y 11 años, debido a su participación menos activa y violenta en los hechos, serán suspendidos del derecho de asistencia al centro durante un periodo de 3 días. Independientemente de estas medidas y con el fin de potenciar el carácter educativo y recuperador implícito en cualquier medida correctora, todos los alumnos que han participado, en las próximas semanas, en el tiempo de patio, tendrán que participar en unas actividades encaminadas a trabajar las normas de juego y de respecto a los compañeros, que serán supervisadas y coordinadas por la jefe de estudios y sus tutores de clase.

También se considera necesario hacer unos talleres coordinados por el Instituto para la Convivencia y el Éxito Educativo (Convivèxit) para evitar la violencia y mejorar la convivencia en el centro.


Los niños están arrepentidos


Los alumnos han reconocido su participación en los hechos y se muestran muy arrepentidos de su intervención en estos. Así lo quieren hacer saber a su compañera, por lo cual le están escribiendo una carta para que se recupere pronto y vuelva a clase para continuar jugando al fútbol con ellos.

La familia ha solicitado un cambio de centro, a pesar de que tanto desde el colegio como desde la Conselleria de Educación y Universidad han manifestado su voluntad de que la familia reconsidere su decisión puesto que es una alumna muy estimada en el centro. A pesar de todo, la Conselleria atenderá la demanda de cambio de la familia, si deciden continuar con la solicitud de cambio.

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