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Viernes, 9 de diciembre de 2016

“Es un psicópata. Sabíamos que lo volvería a hacer”


Tomás Pardo

Tomás Pardo

El pasado 29 de octubre, Tomás Pardo Caro violó e intentó matar a una mujer de 52 años en una zona forestal ubicada entre Martorell y Castellbisbal. Lo hizo cuando disfrutaba de un permiso penitenciario. Estaba condenado a 25 años y medio de prisión por agredir sexualmente y apuñalar a otra mujer en el mismo lugar, el 31 de octubre de 2002. Exactamente 14 años antes.

Fue la Audiencia Provincial de Barcelona la que concedió a Tomás Pardo la autorización para salir de prisión tres días, a pesar que la juez de vigilancia penitenciaria denegó hasta en 13 ocasiones los permisos solicitados por el preso. Tampoco pensaba que el agresor sexual estuviese preparado para salir de prisión su primera víctima, Lucía, que meses antes había concedido una entrevista a La Vanguardia expresando su temor. Ni siquiera algunos miembros de su entorno familiar más cercano, como su exmujer -y madre de su hija – y al menos una de sus hermanas, confiaban en que estuviera rehabilitado.

 

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Tomás Pardo tampoco logró engatusar a Marcial (nombre ficticio), un hombre de mediana edad condenado por un delito no violento que compartió internamiento con él en Brians 1, uno de los tres centros penitenciarios por los que pasó el violador durante los 14 años que estuvo en prisión por su primer crimen sexual. De hecho, ni siquiera lo intentó: “Su comportamiento era de una falsedad absoluta, una impostura total (…) Con los funcionarios era una persona humilde, trabajadora, amable, simpática…, pero con nosotros se comportaba como un ser despreciable (…) Es un misógino, odia a las mujeres, y también un psicópata. Una bestia. (…) No es que sea inteligente, pero sí es listo“, afirma este exrecluso que ha accedido a hablar con La Vanguardia.

 

Es un misógino, odia a las mujeres…Una bestia

 

El escrito de la magistrada del Tribunal Superior de Justicia que concedió los permisos a Tomás Pardo se basa en los informes positivos que redactaron sobre él los profesionales que forman parte de los equipos multidisciplinares (educadores, psicólogos, asistentes sociales, juristas, etc.) que participan en los cursos y programas de rehabilitación de los internos. Estos informes fueron corroborados por las correspondientes Juntas de Tratamiento de las unidades penitenciarias por la que pasó el recluso. La juez firmante del auto del permiso concedido al delincuente sexual valoraba, entre otras cosas, que Pardo no había consumido alcohol ni drogas durante el período que estuvo preso, y que había construido un vínculo afectivo muy fuerte con su hija, que ahora tiene 9 años, y con la madre de la niña.

 

Allí se drogaba, y mucho…

 

Marcial narra varios episodios que desmienten la versión oficial sobre el comportamiento aparentemente intachable de Tomás Pardo durante su estancia en prisión: “Yo te aseguro que 11 años sin drogarse es mentira. Allí se drogaba, y mucho. Que yo sepa, heroína y hachís. Sobre todo heroína, que es lo que corre más abundantemente allí dentro”, afirma Marcial. Y sobre su mujer, el propio Pardo, según relata Marcial, comentaba a algunos compañeros internos que “no quería verme” y que “se quería ir del pueblo” para evitar que tuviese contacto con la hija de ambos.

Este excompañero de cárcel de Tomás Pardo no cree en la reinserción de algunos presos con delitos sexuales: “En un caso como el suyo, no. Y como él, otros casos que tengo en mente… Menciona ejemplo el nombre de Alejandro Martínez Singul, conocido como “el segundo violador del Eixample”, pero afirma haber tratado a otras “cinco personas” que han pasado por el Módulo 4 de Brians 1 -donde van a parar los presos condenados por delitos sexuales- que “si no llegan a cometerlo (otro crimen sexual) es por miedo a volver a la cárcel, pero piensan que les gustaría volver a cometerlo”.

 

Nunca se reinsertará…

 

En este tipo de casos, según la experiencia de Marcial, no hay rehabilitación posible. “Por muchos cursos que hiciera esa persona, nunca se reinsertará, porque en su pensamiento no hay arrepentimiento (…). Él confiesa que estaba convencido que Pardo reincidiría: “De él, en concreto, yo lo pensé (que lo volvería a hacer) y lo llegué a comentar con algunos compañeros….”.

”En este instante yo digo una cosa que nunca hubiera dicho, porque yo he pasado por allí, y es que ruego que no salga. Jamás”, concluye Marcial.

 

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