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Domingo, 11 de diciembre de 2016

¿Cómo se manifiesta la experiencia religiosa en el cerebro?


[iStock/Furtseff]

Adentrarnos en el interior del cerebro no puede demostrar ni rebatir la existencia de Dios. Pero sí que nos puede ayudar a entender qué es lo que ocurre en la mente de los creyentes durante sus experiencias religiosas, así como la naturaleza neurológica de este tipo de vivencias.

En 1962, Aldous Huxley usó por primera vez el término neuroteología en su novela La Isla, en un contexto filosófico. Veinte años más tarde, James B.Ashbrook tomó prestado el vocablo para definir una nueva línea de investigación orientada a estudiar el modo en que Dios se manifiesta en el cerebro humano. Pionero en este campo, publicó los primeros estudios que intentaban profundizar  en las bases neurocognitivas de la experiencia religiosa y la espiritualidad.

Ahora, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Utah se han propuesto determinar qué redes neuronales intervienen en la representación de los sentimientos espirituales. Para ello, contaron con la colaboración de una veintena de devotos mormones, cuyo cerebro fue monitorizado mientras eran sometidos a una serie de estímulos religiosos.Los resultados del estudio se han publicado esta semana en la revista Social Neuroscience.

El método aplicado para el análisis fue la técnica de imagen por resonancia magnética funcional (IRMf), la cual permite visualizar las regiones cerebrales que se activan durante una tarea determinada. Las imágenes obtenidas revelaron que las experiencias religiosas intensas se relacionaban con la activación del núcleo accumbens, un grupo de neuronas a las que se atribuye una función importante en el placer, la adicción y el efecto placebo. En definitiva, una zona del cerebro asociada al sistema de recompensa y las gratificaciones.

«Apenas estamos empezando a comprender cómo participa el cerebro en las experiencias que los creyentes interpretan como espirituales, divinas o trascendentes. La experiencia religiosa es quizá la parte que más influye sobre cómo toma la gente decisiones que nos afectan a todos, para bien y para mal. Entender lo que sucede en el cerebro para contribuir a estas decisiones es realmente importante», explica Jeff Anderson, coautor del trabajo.

Varios estudios anteriores ya habían analizado la respuesta del cerebro ante prácticas contemplativas y de meditación de religiones orientales, pero existen menos publicaciones sobre las prácticas espirituales de Occidente. Según Anderson, hay diferencias entre sus resultados y los estudios sobre meditación: aunque ambos muestran el papel que desempeñan las regiones cerebrales asociadas con la atención, la activación del sistema de recompensa es mucho más destacada en su trabajo que en los estudios sobre meditación.

Más información en Social Neuroscience.

Fuente: SINC.

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