Primer sistema para obtener imágenes a través de las cataratas

<p>El investigador Pablo Artal en el Laboratorio de Óptica de la Universidad de Murcia. / UMU</p>

El investigador Pablo Artal en el Laboratorio de Óptica de la Universidad de Murcia. / UMU

El Laboratorio de Óptica de la Universidad de Murcia (LOUM) ha logrado un avance tecnológico primordial para poder desarrollar unas lentes que permitan ver a las personas aquejadas de cataratas sin necesidad de someterse a una intervención quirúrgica.

El objetivo es crear un dispositivo de corrección de la difusión que se produce con las cataratas, de la misma forma que se emplean lentes para la miopía o el astigmatismo

El equipo que dirige el profesor Pablo Artal, catedrático de Óptica de la Universidad de Murcia, ha diseñado un oftalmoscopio capaz de obtener imágenes de la retina a través de la opacidad del cristalino del ojo humano, que es lo que origina esta patología causante de la mitad de los casos de ceguera que se diagnostican en el mundo.

La revista Optica, que edita la Sociedad Americana de Óptica (OSA), ha publicado en su número de octubre las pruebas realizadas por primera vez en ojos humanos con este sistema de visión oftalmológico.

La investigación se ha realizado en colaboración con el grupo del profesor Jesús Lancis, de la Universidad Jaime I de Castellón, y forma parte del proyecto SEECAT (Seeing through cataracts with advanced photonics), financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC) con una beca Advanced Grant dotada con 2,5 millones de euros.

El director del LOUM explica que “la pérdida de visión que producen las cataratas se origina porque los rayos de luz se dispersan al volverse lechoso el cristalino y la luz no llega correctamente a la retina. El objetivo de nuestro proyecto SEECAT es desarrollar un dispositivo de corrección de esa difusión, de la misma forma que se emplean lentes para corregir la miopía o el astigmatismo, y la posibilidad de evitar el quirófano para algunos pacientes”.

Cámara de un único píxel

“Un primer paso fundamental para lograr ese objetivo era desarrollar un oftalmoscopio que viese la retina a través del cristalino opaco. Los resultados preliminares que hemos realizado en más de una decena de ojos humanos confirman que, por primera vez, somos capaces de obtener imágenes de la retina a través de cristalinos severamente opacificados”, añade Artal, galardonado con el premio Jaime I de Nuevas Tecnologías 2015 y la Medalla Edwin H. Land, que concede la OSA y la Sociedad de Ciencias de la Imagen y la Tecnología de EE UU.

Las cataratas son responsables del 51% de los casos de ceguera en el mundo

La solución técnica que han ideado los investigadores Se fundamenta en el uso de una cámara de un único píxel. Benjamin Lochocki, el primer autor en el trabajo, detalla que “las cámaras convencionales forman las imágenes del entorno sobre un sensor de dos dimensiones con millones de píxeles. En nuestro caso, hemos sustituido esto por un único píxel; y para obtener la información de la imagen recurrimos a un ‘truco’ que consiste en registrar muy rápidamente los valores de la intensidad de la luz que llega a este píxel cuando se proyectan sobre la imagen diferentes patrones que codifican la imagen”.

Para comprender mejor esta solución técnica, LOUM aporta esta comparativa de imágenes, que han sido tomadas a través de un mismo objeto prácticamente opaco. La de la izquierda se realizó con una cámara normal y la de la derecha con una cámara de un solo píxel. La diferencia es notable.

Las cataratas son responsables del 51% de los casos de ceguera en el mundo, lo que representa cerca de 18 millones de personas, de acuerdo a los últimos informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además es una patología vinculada al envejecimiento poblacional, por lo que el aumento de la esperanza de vida ha provocado un incremento notable de la prevalencia de cataratas. En España se calcula que el 50% de los ciudadanos de entre 65 y 74 años sufren esta discapacidad visual, y la prevalencia se dispara al 70% entre los que superan los 70 años (según los datos presentados en el 26º Congreso de la Sociedad Española de Cirugía ocular de 2011).