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Domingo, 11 de diciembre de 2016

El caballo, la gran (a)tracción nacional


Bajo el sol, estos caballos trabajan los 365 días del año sin el más mínimo cuidado por parte de sus dueños (foto del autor)

Bajo el sol, estos caballos trabajan los 365 días del año sin el más mínimo cuidado por parte de sus dueños (Archivo)

VILLA CLARA, Cuba.- La utilitaria presencia de este mamífero superior de la escala evolutiva (y el embotamiento subsiguiente de algunos parientes suyos) en la especie humana se condensa en esa arrolladora medida para la calibración del universo: Un HP o horsepower, o sea, caballo de fuerza, condición para tantear cualquier pujanza física.

Más temprano que tarde, los forjadores de la maldad impropia, le adjuntaron al penco su enrodada rueda, y el desdichado no encontró el justo modo de desacoplarse antes de ser aplastado por ella.

No tratemos ahora de sacar a la fuerza, por causa de nuevo desfase reflexivo, al caso encerado en cierto punto, otrora semental que se ha reducido a agasajar emisarios exóticos en pose de venerable maese castrado. Sería endiosar aún más a una figura que por décadas recibió el patronímico mismo, con el que adornamos un pin de hojalata a la entrada (y entregamos encantados la propiedad) de nuestras casas bajo resolución canija, persiguiendo (h)errar casquivanas coces. Cualquier viejito empiyamado hoy —y siempre— será destilador de conmovedoras senilidades de entre tantos efluvios corporales, aunque con anterioridad haya relinchado cual lozano potro. Pero no es el caso.

Hablemos mejor sobre la caterva de bestias vivas que circulan, atajando al cipayo de a pie en su arrastre diario por despavimentadas calles y fangosos caminos, en ausencia de guaguas, zapatos y decoro; y también demos protagonismo gráfico a estos marginados ejemplares que se hayan “detenidos” en la estación de la PNR de mi pueblito de pescadores, creemos que en razón de decomiso a cocheros infractores de la ilegalidad socialista (los que conducen ebrios, gritando canciones a bordo de sus carruajes “aplastalotodo”, igualitico hiciera la indiferente volanta de la Condesa de Merlín cuando decapitaban sus ruedas esclavos fugitivos, subiendo a toda velocidad la calzada del Prado), o también porque estos animalitos se zafaron —al fin— de siglos de explotación que amontonaban el correoso andamiaje y el cuerpo, terminando arrestados para el reengarce inmediato en el registro pecuario (por lo demás: saciado de delitos contra el “ganado —¿perdido? — mayor”).

El Banco (BANDEF) próximo al sitio de este destierro temporal, ha sido depositario de todos los aromas que desprenden los velludos équidos atados a la pared de enfrente. ¡Una delicia cuando haces la cola de la caja que creías solo para dineritos! También expele olorcitos. Como la calle toda.

Los pobres animales orinan y defecan a raudales, naturalmente, con estos aires del norte durante las semanas allí, machucando los escombros del ex Hotel (“Comercio”), que queda en la acera contraria a estación policial, donde yacen expuestos a los elementos y a cualquier tipo de vejación ciudadana: los apedrean los infantes, no los alimentan las autoridades, y casi los matan…de sed.

Increíble. Nadie hace nada por protestarlo, reclamando en vilo su oficiosa animalidad ¿Pero; rezongar dije, justo frente al aparatico de meter miedo? ¿Seré ingenuo? En el segundo piso los camaradas segurosos hacen como que ni les ven. A estos altos y azarosos auxiliadores del humano devenir no les llegan las inmundicias vaporosas que desde abajo suben.

Se ha visto a un alazán erotizado que perdió la razón (si es que tal conjetura cabe) intentando endulzar con la escases de hierba, a su oscura compañera de confinamiento. Harto de esperar a que los desaten de semejante tortura, se ha lanzado a fondo. Lo he observado lamer las orejas y el cuello a su pretendida para espantarle las moscas. A ella, que tampoco nada malo hiciera en su carrera tractora, excepto portarse obedientemente y amar a su rupestre patrón tan equinamente cuanto pudo, no le restan fuerzas para reciprocar con la pasión debida a aquel locuelo. Ni masticarle el suspiro puede. Pues se sostiene en una pata que va alternando como si fuera un cojo televisor KRIM 218, porque tirarse a dormir sobre el piso igual que su parentela, lo que en verdad anhela, constituiría inmensa cochinada. Y ella, plebeya, de puerca no tiene un pelo.

Entonces, pienso en los que les han trocado en mejor suerte.

Ya lo sabía, pero lo confirmé a través del Nuevo Diario de Nicaragua, que “en Cuba se dedican cuantiosos recursos a la recría de caballos de pura sangre” para ser subastados a pudientes ¿de dentro, de fuera?, mediando anual Feria Agropecuaria De La Habana.

Un próspero negocio dirigido por el comandante Guillermo García Frías y las empresas Alcona S.A. & Flora y Fauna, son la fachada del gran negocio hípico del país. Disponen de unas 40 fincas (ninguna en heredad particular de antaño) para dedicarlas a los rutilantes caballos de raza. Y en la Cuba del caballo viejo, están prohibidas las carreras de irracionales desde 1967. Como lo están el juego y las peleas de gallo, salvo en los cotos de caza de la ordenanza.

El emporio del antiguo campesino pobrísimo, padre de 11 hijos y oriundo de El Plátano, en Pilón, Sierra Maestra, cuenta con 17 000 ejemplares de 17 razas, y de ellas son las más importantes la “real pura sangre holandesa de salto y la inglesa de carreras”. Y cito: “El negocio comenzó en 2005, cuando compraron a Holanda 23 caballos, entre ellos dos yeguas preñadas. Esta adquisición incluyó la asesoría de expertos. Eran ejemplares descendientes de caballos campeones”. Ha transcurrido un decenio tras la infiel tracción (perdón, quise decir infiltración) de “la abundancia”, legendaria promesa que nunca llegó.

Desde 2010 vienen celebrándose en el Centro Nacional Ecuestre del Parque Lenin, durante la primera quincena de febrero, los Remates Élite Habana, una subasta de altura. Los clientes —menesterosos— provienen de México, Guatemala, Chile, Brasil, Venezuela, Angola y España, y son hospedados en la villa Charco Azul, ubicada en los predios del Rancho Azucarero. Los costos de estancia más las promociones, subyacen en absoluto misterio. Pronto se incluirán los vecinos del norte a muy módicos precios, dada nuestra inopia curricular. De ahí, a trotar los verdes campos de golf.

Subastar unos 30 ejemplares, constituye momento cumbre. Aunque mucho más modesta que las europeas, donde se cotizan en decenas de millones, este remate da a los organizadores medio millón de billetes sonantes. En la celebrada en 2014, los caballos “Edelman” y “Fumuto” por ejemplo, alcanzaron precios sobre los 40 000 euros por cabeza.

“La última adquisición de la que tenemos noticia fue en el pasado 2013: un lote de 53 animales, a un costo de alrededor de dos millones de dólares, que produjeron un rédito de cuatro”.

Valdría saber cuánto abonaron a la ONAT por análogo ingreso esos corceles privatizados. ¿Habrá de confesarlo el fisco?

Mientras divago, van mis macilentos caballos observando la extinción paulatina de la otrora vigilancia revolucionada. Miran a sus espaldas y sonríen, con esa risa caballuna que nos recuerda a alguien ido.

La venganza de los dos, entonces, ha consistido en posicionarse en cruz para apoyarse mutuamente, y es la foto que les tomo sobre el cartel celebraticio del ¡5to! congreso de los CDR, el que ocurrió…apenas ayer.

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