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Domingo, 11 de diciembre de 2016

Flores y una misa para Fidel


La Habana ha amanecido este sábado soleada, con ese fresquito agradable de las ciudades enraizadas al mar. Pocos durmieron el viernes. A las once de la noche el noticiero de la televisión cubana anunciaba una locución en directo del presidente. Mariana Saker no tenía encendido el televisor. Con amigos en casa, arreglaban el mundo balanceándose en las mecedoras del salón. Le telefoneó una amiga. “¿Estás viendo el Noticiero? Corre, enciende la televisión que habla Raúl”. Tampoco miraba la televisión Ana María Navarro, recién operada de la vista y madrugadora. A esas horas, muchos días ya descansa. Otra conocida también la llamó a casa, casi sin aliento. “No por esperado, deja de ser triste, muy triste”, cuenta Mariana en conversación telefónica. Mariana y Ana María son dos mujeres, de 42 y 73 años, cubanas, que con sus contradicciones y asumiendo fallos y errores, lamentaron la muerte de Fidel. Mariana lloró, mucho, Ana María aún no ha podido. No se lo cree.

Un coche circula por el malecón a pocas horas de conocerse el fallecimiento del líder cubano Fidel Castro

Un coche circula por el malecón a pocas horas de conocerse el fallecimiento del líder cubano Fidel Castro (Alejandro Ernesto / EFE)

Mientras atiende a este diario al teléfono, Ana María arregla una de las plantas que adornan el luminoso salón de su casa en el barrio del Vedado. Un confortable ático frente al Malecón, con vistas a la embajada de los Estados Unidos donde este sábado, como en todos los lugares de la isla, la bandera ondea a media asta. Esta mujer que durante años desempeñó importantes cargos en el Gobierno de Cuba tanto en el extranjero, como en organizaciones de lucha por la igualdad, sólo tiene buenas palabras para el comandante. Coincidió con él en infinidad de ocasiones. Prueba de esos encuentros son las imágenes en blanco y negro que adornan el que fuera despacho de su marido, Juan Nuiry, fallecido hace tres años, y uno de los dirigentes universitarios que estuvo con Fidel en Sierra Maestra y le acompañó en la caravana de la libertad, desde Santiago de Cuba hasta la Habana. “Con mis contratiempos, que los tuve con él y profundos, y asumiendo las cosas que no se hicieron bien, que las hay, es imposible no reconocer la figura histórica de Fidel Castro”, dice con esa voz redonda, llenando de emoción y recuerdos cada una de sus palabras.

Ana María se asoma a la terraza. Son las doce del mediodía en la Habana. “Hay poca gente en la calle todavía. Casi nadie disfrutando del Malecón. Es sábado”, dice. Las calles están desiertas, cuenta Adonis, taxista por cuenta propia. Ha preferido regresar a casa y no trabajar. Está todo el mundo pegado a la televisión, hay más presencia policial de la habitual en las calles, y cuesta encontrar, así, por conferencia a larga distancia, el testimonio con nombres y apellidos de alguien en Cuba que con respeto cuestione la trayectoria de Fidel Castro. Porque incluso hoy, muchos de los que exigen un cambio, más reformas y más abertura sienten un sentimiento contradictorio y amable hacía el comandante. Un poco de Cuba ha muerto este viernes con Fidel.

Jóvenes en el malecón de l a Habana

Jóvenes en el malecón de l a Habana (Ramon Espinosa / AP)

Aunque los mercados de frutas y verduras están abiertos, y las tiendas, hay un silencio inquietante en las calles. El Floridita tampoco ha cerrado. “Todo normal señorita, lo único que estos días no tendremos la música de nuestra orquesta en directo”, explica el gerente del local que atiende al teléfono las reservas. La cuna del mejor daiquiri del mundo recuperará la banda sonora de las batidoras que a destajo preparan centenares de cócteles cada día. No hay música, se suspenden las actuaciones musicales y este domingo tampoco se bailará casino en la terraza del 1830, por lo menos durante los nueve días en los que se ha decretado duelo nacional.

La muerte de Fidel ha sido tan imprevista que al mediodía en La Habana aún no estaba claro si se cancelará el concierto que esta noche tiene previsto ofrecer Plácido Domingo. El cantante lleva tres días en la capital cubana y el viernes en una rueda de prensa reconoció la emoción que sentía por cantar por primera vez en Cuba. El acontecimiento tiene carácter público y ya hace días que en los alrededores del gran Teatro de La Habana se han instalado pantallas para que la gente que no pueda acceder al teatro, disfrute del concierto desde la calle.

Mariana se acercará este domingo a la plaza de la Revolución a rendir su homenaje al comandante. “Forma parte de mí. Nací en el 70, con Fidel ya al mando de esta Revolución y he crecido y vivido con él como un gran referente en mi vida”. Si puede asistirá a los funerales en Santiago de Cuba. Y pregunta con interés cómo se está contando la muerte del comandante en España.

En la iglesia de San Lázaro, la principal de la Habana por los miles de devotos que atrae casi a diario, el diácono Oscar Jesús Aguilar López desdramatiza la muerte del comandante. “Como la vida, amiga, uno nace y muere. En eso sí que somos todos iguales”, dice con su habitual naturalidad. Hoy le dedicará unas palabras al comandante en su homilía, y es probable que durante el día algunos traigan flores y oraciones para Fidel.

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