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Lunes, 5 de diciembre de 2016

Carlsen reinará dos años más tras un desempate electrizante frente a Kariakin


Magnus Carlsen podrá seguir diciendo que “la inteligencia es sexi” desde su trono de campeón dos años más. Pero lo hará tras respirar muy hondo porque superó (3-1) el día de su 26º cumpleaños a Serguéi Kariakin, de la misma edad, en un desempate de enorme tensión anoche en Nueva York. El noruego cobrará 550.000 euros menos una multa de 27.500 por no estar en la conferencia de prensa tras su derrota en la 8ª partida; el ruso, 450.000.

Judit Polgar, comentarista principal y única mujer en la historia que ha estado entre los diez mejores del mundo, puso la situación en contexto minutos antes de que empezara la pelea rápida: “Esto que vamos a ver hoy es otra clase de deporte. Debemos suponer que Carlsen sigue siendo el favorito porque también es el número uno en la lista mundial de ajedrez rápido, pero lo que más cuenta a este ritmo es la psicología y el control de los nervios. Y hasta hoy, yo diría que Kariakin ha sido mejor en eso”. Y la historia daba la razón a la húngara: Kariakin ganó un desempate maratoniano y agónico (seis partidas) a su compatriota Péter Svídler en la final de la Copa del Mundo de 2015, y está más acostumbrado a esa situación de tensión extrema.

Sin embargo, el ruso se sentó con su semblante crispado, en lugar de la sonrisa y tranquilidad habituales. Mientras tanto, el noruego escondía su cara entre las manos, como si estuviera meditando, dos minutos antes de que el árbitro pusiera el reloj en marcha.

Carlsen sorprendió con una nueva idea en la Apertura Española, uno de eso secretos que ha guardado en su ordenador con grandes precauciones: contrató hace meses a Microsoft Noruega para que impedir que piratas informáticos rusos puedan robarle sus análisis. El noruego logró así una posición muy cómoda, y empató sin problemas con las negras.

Al comienzo del segundo asalto, Kariakin pidió un café, algo raro en él, como si necesitara un estimulante extra para incentivar su instinto asesino. Poco antes, el entrenador de Carlsen, el danés Peter Nielsen, se llevó su ordenador portátil con él cuando visitó a su pupilo entre bambalinas, probablemente para refrescar la memoria del noruego con alguno de los análisis preparados para tan solemne ocasión.

Carlsen tampoco arriesgó con blancas. Sin embargo, su mínima de ventaja en la apertura bastó para que Kariakin acusara la presión, cometiera un error grave y quedase en posición perdedora y con muy poco tiempo. Pero, ante el asombro general, Carlsen, con diez< minutos para pensar, no fue capaz de encontrar varios golpes ganadores. Además, el ruso encontró una defensa muy creativa, genial, que convierte esta partida en una pequeña obra de arte para la historia.

Es muy difícil recuperarse de un golpe psicológico tan duro como ése, aunque el marcador siguiera igualado. Una vez más en este duelo, surgió la idea de que el principal agujero de Carlsen en su preparación es la ausencia de un psicólogo especializado en la alta competición. Pero su apoderado, Espen Agdestein, no estaba de acuerdo: “De ningún modo. La principal herramienta de trabajo de Magnus es su cerebro, que no debe mezclarse con el de un psicólogo”. ¿Pero acaso no necesita aprender urgentemente a controlar sus emociones? “¡Ah, eso sí!, pero con matices. Por un lado, ese carácter fuerte tiene que ver con un enorme espíritu ganador, y tiene lógica que exteriorice sus sentimientos con fuerza. Por otro, es verdad que habría que buscar un equilibrio”. Agdestein también admitió que el gran problema de su representado en este Mundial ha sido no aprovechar las posiciones ventajosas, pero discrepó en que eso tenga una clara conexión psicológica.

El caso es que, propulsado quizá por su rabia por el fracaso en el asalto anterior, Carlsen logró una posición muy prometedora en el tercero, y otra vez con más tiempo en el reloj. Todo indica que la enorme cantidad de energía gastada por Kariakin para salvarse en el segundo le dejó muy fatigado, porque en este caso no encontró las defensas numantinas, si bien debe tenerse muy en cuenta que, por fin, el noruego destapó su genialidad con un juego tan preciso como electrizante.

El golpe era tan duro que Kiril Zangalis, el representante de Kariakin tiró la toalla en la sala VIP: “No creo en los milagros. Creo que ya no hay nada que hacer y felicito a Carlsen, que ha jugado esta partida magníficamente”.

En el 4º asalto, Carlsen montó un cerrojo digno del más radical catenaccio italiano en fútbol. La tarea era hercúlea, incluso para Kariakin, quien se apuró mucho de tiempo, quizá a propósito para que el noruego se confiara; pero eso no ocurrió, y el desenlace fue otra victoria de Carlsen, culminada con una jugada magistral. Finalmente, el genio pudo con el sabio, pero con enormes apuros.

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