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Viernes, 9 de diciembre de 2016

¿Contribuyes a la timidez de tu hijo?


La educación de un niño tímido puede ser un gran quebradero de cabeza para los padres pues, a menudo, se presentan como personas calladas, temerosas y evitan constantemente las interacciones sociales. Sin embargo, estudios recientes afirman que es una fase por la que todos los niños pasan en algún momento de su infancia. Pero, ¿cómo descubrir la línea que separa un simple comportamiento retraído de una timidez extrema?

La psicóloga clínica Infanto-Juvenil Pino Espegel asegura que el niño tímido sufre cierto malestar en las situaciones sociales, sobre todo, cuando no están presentes sus figuras de apego, en este caso, los padres. “La familia es la base en el aprendizaje de los pequeños. Los niños que aprenden por modelaje -imitación-, si provienen de una familia de padres tímidos, es más probable que ellos lo sean”, explica. “Por otra parte, un niño con padres muy sociales, o que vive bajo la sobreprotección, puede mantener su timidez en el tiempo”, añade.

Según un informe publicado en la revista canadiense Today´s Parent, especializada en salud infantil y de familias, los padres, a veces, sin querer, pueden contribuir a la timidez de sus hijos. En la publicación se recogen las declaraciones del reconocido escritor estadounidense y exprofesor de niños Michael Reist, el cual incide en que: “Cuando los padres u otros adultos hacen intentos de corregir la timidez, el niño intercepta el mensaje y se da cuenta de que no encaja, así que, en su lugar, debemos enseñarles que también está bien no hacer o comportarse igual que todos los demás”, explica.

El peligro de la sobreprotección

Una de las causas principales que generan la timidez es la sobreprotección. Proteger excesivamente a tus hijos puede acarrearles serios problemas de inseguridad y miedo, que influyen en los niños tímidos. Un reciente estudio realizado por The New York Times basado en una encuesta realizada a más de 100.000 estudiantes de la Universidad de Pensilvania aseguró que la ansiedad es un problema de salud bastante común entre los estudiantes y que uno de cada seis estudiantes padece de depresión, estrés o ansiedad. El informe aseguraba que una de las razones principales es la sobreprotección de sus padres. Según el informe “Muchos estudiantes que llegan a la Universidad no tienen la misma capacidad de resistencia que las generaciones anteriores y no soportan el malestar ni tener que luchar frente a las adversidades”.

Numerosos expertos aseguran que cuando los estudiantes llegan a la Universidad, continúan bajo una extrema supervisión por parte de sus padres, por lo que muchos de ellos, parecen incapaces de solucionar sus problemas o mantenerse por ellos mismos. De esta forma, se han generado jóvenes más inseguros y menos motivados a desarrollar sus habilidades para afrontar la vida.

Para la escritora y profesora estadounidense, Susan Cain, autora del libro El poder de los introvertidos, “si el niño presenta falta de progresión a través de un miedo en particular, llora cuando las lágrimas no se ajustan a la situación, se aísla regularmente, o tiene frecuentes arrebatos emocionales, podría estar experimentando un trastorno de ansiedad social, por lo que, en estos casos, el niño debe ser evaluado por un profesional”, declara.

Por ello, si un niño en edad temprana manifiesta fobia social de una manera atenuada y persistente, se puede tratar el problema mediante la psicoterapia. Para Espegel, existen muchas técnicas que se pueden aplicar en estos casos, pero lo más importante es el apoyo por parte del entorno del niño. “Es fundamental contar con el apoyo de los dos entornos externos a la consulta como la familia y el colegio, que actúan como agentes reforzadores imprescindibles”, explica.

Timidez Vs. Introversión

Susan Cain, en su libro, asegura que se tiene la creencia universal de que la persona extrovertida es la personalidad ideal, en contraposición a la persona tímida que se le considera ciudadano de segunda clase pero, con mucho talento, sin explotar. “De hecho, algunos famosos introvertidos como Albert Einstein, JK Rowling y el Dr. Seuss demostraron sus cualidades como la innovación, la creatividad y la sensibilidad e hicieron grandes contribuciones a la sociedad y no destacaron precisamente por sus relaciones sociales”, matiza.

Para Cain, los introvertidos tienen preferencia por un ambiente tranquilo y más estimulante, los define como personas que tienden a disfrutar en silencio. “Los introvertidos tienden a pensar más las cosas, son menos imprudentes y tienen la capacidad de centrarse en lo que realmente les importa. Por el contrario, los extrovertidos se energizan con las situaciones sociales y tienden a pensar en voz alta”, expone.

Pino Espegel denomina a los niños introvertidos como “personas inmersas en sus pensamientos o emociones, que disfrutan en soledad y deciden estar más tiempo solos por decisión propia, no por inseguridad ni ausencia de habilidades”, explica.

Por lo tanto, cada niño, manifiesta su timidez de forma diferente, pero, al final, lo más importante es animarle para que se esfuerce en todas las actividades y diferentes áreas de su vida, de forma que se exprese en los ambientes que le resulten más agradables sin presión ni sobreprotección.

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