-“El proceso empieza como un divorcio en el que las dos partes lo quieren todo”-

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Guillermo de Juan, vicepresidente y director de Government Affairs de GSK, ha presentado el acto reconociendo que “el proceso del Brexit generará riesgos y oportunidades”, por lo que sería muy importante trabajar conjuntamente para minimizar los primeros y maximizar las segundas. Con respecto al sector farmacéutico y de salud, ha declarado que debe formar parte del debate del Brexit, ya que también “está en juego el bienestar de los pacientes”. Así, ha animado a la colaboración entre los gobiernos implicados en este proceso para garantizar este bienestar y el acceso a los medicamentos, evitando los posibles impactos negativos mediante un acuerdo transitorio.

Lacalle ha comenzado su discurso reconociendo que el Brexit es una cuestión que la gran mayoría no se esperaba y que ha sorprendido a muchos, por lo que “es importante entender dónde estamos ahora mismo y adónde vamos”. En este sentido, ha advertido que este proceso no comenzó con la decisión de David Cameron de convocar un referéndum, ya que, realmente, Reino Unido es un país que “nunca ha comprado el proyecto europeo”. Además, ha señalado que, desde la celebración de la consulta, la postura a favor de mantenerse en la UE se ha debilitado aún más en el país británico, al tiempo que “nos encontramos con un proceso mucho más complejo de lo que ambas partes podían esperar”. Pese a todo, ha reconocido que se está tratando de una negociación mucho más amigable de lo que los medios de comunicación británicos y europeos están mostrando.

Huyendo de pesimismos, el doctor en Economía ha señalado que “hay que ser honestos para reconocer que se pensaba que el propio anuncio del referéndum iba a ser una catástrofe económica pero realmente no ha sido así”. De hecho, ha explicado que este año la Unión Europea está creciendo mejor y de una manera más sabia de lo que esperaban los propios analistas y operadores. Mientras que por parte de Reino Unido se ha asistido a una depreciación de la libra pero no a niveles de crisis. En esta línea, para que el proceso de desconexión no perjudique a las dos partes, Lacalle ha advertido que “el objetivo no puede ser un juego de suma cero”.

Sin embargo, Lacalle ha advertido que “no debemos olvidar el riesgo potencial” del Brexit, ya que a día de hoy no sabemos aún qué proceso vamos a tener ni cómo va a afectar a los ciudadanos. En este sentido, cree que Reino Unido va a intentar buscar una solución similar a las adoptadas por Noruega o Canadá, es decir, “un encaje específico”. Por este motivo, ha explicado que el objetivo fundamental de las ambas partes ahora es acabar con la incertidumbre, partiendo del a base de que “el proceso empieza como un divorcio en el que las dos partes lo quieren todo”.

En definitiva, Lacalle se ha mostrado optimista con respecto a las oportunidades que presenta el Brexit, ya que esta realidad está permitiendo aprender de los errores y las dificultades generadas por la UE en el pasado. Por este motivo, ha animado a buscar una solución en la que Reino Unido y la UE salgan fortalecidos mediante un acuerdo que beneficie a ambos, y ha recordado que el país británico no debe olvidar que la Unión Europea es un “socio absolutamente capital en defensa, seguridad, comercio y vertebración del orden mundial”.