¿Cómo podría afectar la política de Trump a las economías de América Latina?

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El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), en el punto de mira

Las incertidumbres que rodean al tratado NAFTA también podrían retrasar las inversiones, y particularmente reducir la entrada de inversión extranjera directa. Otro tema que ha causado preocupación es la amenaza de Trump de gravar las remesas que los trabajadores mexicanos en EEUU envían a su país de origen. Hasta este momento estos recursos no se han visto afectados.

Según el Instituto Peterson de Economía Internacional, si se pusiera fin al tratado NAFTA, el peso probablemente se devaluaría en más de un 25%, por lo que, seguramente, los automóviles fabricados en México serían más competitivos en Estados Unidos, lo que aumentaría el déficit comercial (justo lo contrario de lo que la administración norteamericana está tratando de conseguir).

Repercusiones Monetarias

Incluso si Trump es capaz de cumplir con las promesas realizadas durante su campaña, es poco probable que se traduzcan en unos mayores tipos de interés en América Latina (con excepción de México). Durante 2016 la inflación aumentó de forma general en los países de la región. Estos aumentos se produjeron debido a unas condiciones meteorológicas difíciles, que presionaron los precios de los alimentos. Sin embargo, esta tendencia se ha disipado en 2017. Como respuesta, los Bancos Centrales de Colombia, Chile, Perú y, sobre todo Brasil, han flexibilizado sus tipos de interés de referencia.

Con el fin de evaluar los efectos potenciales de la política económica de Trump sobre la deuda denominada en moneda extranjera, es necesario tener en cuenta la evolución de los CDS de las economías de América Latina y el comportamiento reciente de sus tipos de cambio.

Desde la perspectiva del tipo de cambio nominal, no existió ningún país de América Latina que registrara depreciaciones importantes en el momento en el que Trump ganó las elecciones presidenciales. Una vez más, el peso mexicano fue el que experimentó la mayor volatilidad. En 2016, la divisa se depreció en un 19% frente al dólar, pero a mediados de enero de este año se empezó a recuperar.