Comprar tiempo, el mejor uso para el dinero

“El dinero sirve para comprar bienes y servicios” explican en prácticamente cualquier curso introductorio de economía. Y es que, efectivamente, el dinero lo puede comprar casi todo. Sin embargo, ¿cuál es el mejor uso para el dinero? ¿Para qué puede usarse de una forma en que se maximice la satisfacción de las personas?

Mucho se ha teorizado sobre este asunto, pero lo bueno de la economía moderna es que también puede ser experimental. Un grupo de investigadores del Harvard Business School y de la University of British Columbia lo pusieron en práctica con resultados algo sorprendentes.

El experimento

Lo que hicieron fue dar dinero a un grupo de personas indicándoles que lo gastaran o bien en algo que les ahorrara tiempo o bien en bienes materiales para ellos. Y después midieron la satisfacción que les proporcionó el gasto del dinero.

Todos queremos algún capricho, y que nos den dinero para gastarlo en bienes materiales suena atractivo. Sin embargo la satisfacción fue mayor cuando el gasto se dedicó a ahorrar tiempo. Los participantes usaron el dinero para tareas como pedir la compra a domicilio, contratar a una persona para limpiar la casa o simplemente encargar a alguien que hiciera algunos recados.

Resultados similares se han visto en otras ocasiones, como en una encuesta en la que participaron más de 6.000 adultos de varios países occidentales: la satisfacción de gastar dinero en ahorrar tiempo es superior a la de otros gastos.

¿Por qué ahorra tiempo es tan necesario?

La vida en occidente es muy estresante. El trabajo, las tareas del hogar, el ritmo de vida en general deja poco tiempo para disfrutar. Y no solo eso, sino que la carga mental de todo lo que hay que hacer, la lista de las tareas pendientes, también es una fuerte losa.

Gastar dinero en reducir estas tareas es todo un alivio. Y sin embargo muchas veces se opta por no gastar dinero en ello, según apuntan desde el estudio. Pero lo cierto es que cada vez gastamos más dinero en ahorrar tiempo, la satisfacción que produce es un buen impulsor.

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Un ejemplo muy claro es cómo las ventas por Internet crecen de forma exponencial y están incluso presionando fuertemente al retail de toda la vida. El ahorro de tiempo que supone comprar online hace que incluso el caso de negocio original (precios más bajos, mayor disponibilidad de productos) ya no sea el principal motivo para el éxito. Lo importante es que ahorra tiempo a sus usuarios, que no tienen que desplazarse para comprar.

Incluso en sectores donde la compra por catálogo era impensable hace unos años la compra online está despegando a un ritmo muy importante. En supermercados hay una fuerte guerra en España entre Amazon y su servicio de entrega Prime en una o dos horas y el resto de supermercados. Incluso con unos gastos de envío asociados que pueden rondar los 10 euros, los clientes están dispuestos a pagar. Y es que ir a hacer una gran compra a un supermercado suele llevar normalmente una hora (siempre estimamos que es media, pero no es así, basta tirar un poco de reloj). Sí, es cierto que mucha gente no hace la compra de comida “online”, pero hay otros motivos como la posibilidad de elegir el género que en productos frescos sigue siendo un factor importante.

Algunos gastos en ahorrar de tiempo están plenamente asumidos por la sociedad desde hace décadas, no son algo reciente ni mucho menos. Por ejemplo, en España es muy común contratar a alguien para limpiar la casa. Pero sobre todo hay un gasto muy importante de las familias que se dedica exclusivamente a esta tarea de ahorrar tiempo: el coche.

El coche como exponente de este comportamiento

Muchísimas familias tienen coche. Y si analizamos financieramente esta opción es un desastre: cuesta una gran cantidad de dinero, tanto que muchas veces hay que financiar la compra; nada más comprarlo ya vale menos; tiene unos gastos de mantenimiento muy altos; y encima se usa muy poco porcentaje de tiempo.

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¿Y para qué sirve un coche? Si fuera para ir de vacaciones se alquilaría, ya que sale mucho más rentable. Pero no, la gente que tiene coche lo suele utilizar todos los días, aunque poco tiempo.

El objetivo de los propietarios de coche es ahorrar tiempo. En una ciudad grande mucha gente se pasar por la mañana 1 hora en el coche para llegar al trabajo, el mismo tiempo que tardaría en transporte público. Pero la vuelta al hogar suele ser más rápida (las salidas del trabajo suelen ser más escalonadas) y se puede llegar a ganar media hora al día de tiempo. En otros casos puede ser más. Y si hay que llevar y recoger a los niños del colegio los ahorros de tiempo son brutales.

Las familias españolas gastan mucho dinero en el coche simplemente por tener más tiempo libre (o tiempo para hacer otras cosas). Es el claro paradigma de que la satisfacción del gasto es alta si es para ahorrar tiempo.

¿ Y el precio de la vivienda?

También hay un claro indicador de que la satisfacción del gasto es mayor si ahorra tiempo: el precio de la vivienda. Normalmente el precio es más alto cerca del centro de las ciudades y cerca de zonas con alta densidad de puestos de trabajo. La mayoría de la gente prefiere vivir en zonas donde se minimizan los desplazamientos, precisamente para ahorrar tiempo. Y por eso la vivienda es más cara ahí.

Es cierto que en el precio de la vivienda también influyen otros factores, pero el minimizar los desplazamientos, que es el exponente máximo de la pérdida de tiempo, es uno de ellos.

Resumiendo, gastar dinero en ahorrar tiempo es mucho más satisfactorio que en otro tipo de gastos y muchas veces los humanos lo demostramos con nuestras acciones. Pero si lo hacemos de forma consciente puede que incluso mejoremos esta satisfacción.
Imagen | Edur8, Joe Senft, Nils van der Burg

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