Darle una tarjeta a un adolescente: ¿lección de responsabilidad o locura?

La decisión de abrir a un hijo una cuenta corriente o una tarjeta bancaria dependerá de los padres, ya que los menores de 18 años no pueden contratar ningún producto bancario sin la presencia de sus tutores legales, según explica el comparador financiero HelpMyCash.com, por eso es imprescindible conocer qué límites y libertades tiene cada opción para elegir de manera adecuada.

Las alternativas para darle una tarjeta a nuestro hijo

Lo primero que debemos pensar es qué tipo de acceso al dinero queremos darle o la autonomía con la que podrán operar. Esta decisión está íntimamente ligada al tipo de producto que deberemos contratar. El comparador financiero HelpMyCash.com nos explica las diferentes alternativas a las que podemos optar así como sus pros y contras.

La opción más habitual es abrirles una cuenta para jóvenes, diseñada específicamente para menores de edad, a la cual nosotros tendremos acceso para controlar sus gastos. Con esta opción nuestro hijo tendrá una tarjeta de débito asociada a la cuenta con la que podrá realizar compras o sacar dinero en los cajeros de la entidad.

El estudio de PISA desvela que el dinero del que disponen lo reciben, principalmente, por regalos de familiares (79 %), la paga o hacer tareas en casa (37,7 %) o con algún trabajo en horas no lectivas o ayudando en el negocio familiar (55,2 %). Contar con una cuenta corriente propia ayudará a crear un hábito de ahorro y les ayudará a gestionar sus finanzas de manera responsable. Con este tipo de cuentas nosotros seremos los tutores autorizados hasta que cumpla la mayoría de edad.

La otra opción sería contratar una tarjeta prepago, es decir, una tarjeta que no está vinculada a ninguna cuenta corriente, sino que actúa como un monedero y que solo permitirá disponer del saldo que nosotros recarguemos previamente. Las características principales son que no podrán depositar sus ahorros ahí, sino que deberán estar en una cuenta aparte y que no permitirá gastar más del dinero que hay en la tarjeta, sin posibilidad de realizar un descubierto. Además, esta tarjeta podrá estar asociada a nuestra cuenta sin que tenga acceso a todo el dinero ahí depositado y podremos realizar transferencias de saldo al instante.

Por último, otra alternativa es solicitar una tarjeta de débito adicional ligada a nuestra propia cuenta corriente. Aunque esta opción no es demasiado utilizada, ya que tendrá acceso a todo el dinero depositado en dicha cuenta sin posibilidad de establecer un límite y no siempre los bancos permiten solicitar una tarjeta adicional si el titular es menor de edad.

Independientemente de la alternativa que escojamos es importante contar con una buena educación financiera, para conocer las comisiones, características, ventajas e inconvenientes de cada producto bancario que contratemos y poder utilizarlos de manera responsable.

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