De pensiones, impuestos y otras ocurrencias de Pedro Sánchez

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El Confidencial

Que las pensiones públicas van a ser uno de los temas fundamentales de debate político y social a lo largo de este próximo año es algo de lo que no cabe duda. Otra cosa es desde dónde y cómo se plantee ese debate; incluso es posible que sea relevante hasta quién lo plantee.

Ayer, Pedro Sánchez se desayunaba con una propuesta para aliviar la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones que bordea lo esperpéntico y que debía ser más el producto de su necesidad de colocar algún titular periodístico en el susodicho desayuno que de aportar realmente soluciones para el problema de las pensiones públicas en España.

Según el secretario general del PSOE, uno de sus “acuerdos de país” debe girar en torno a las pensiones públicas. Hasta ahí, magnífico; probablemente nadie en España pueda discrepar de la necesidad de ese acuerdo.

El problema aparece cuando uno empieza a leer el contenido de las medidas para ese “acuerdo de país” en torno a las pensiones públicas y se encuentra con dos ideas que al proponente le deben parecer brillantes pero que, a todas luces, dejan mucho que desear.

La primera de esas ideas, en palabras del propio Sánchez, sería “derogar la contrarreforma del sistema público de pensiones del Gobierno, que condena, como han denunciado organismos internacionales, a pérdidas medias de jubilación para las próximas generaciones de entre el 30-40% de su cuantía”.

Pedro Sánchez parece ignorar que su partido, en aquel momento en el Gobierno, implementó una reforma del sistema de pensiones en el año 2011 que resulta ser mucho más lesiva sobre la cuantía de la pensión vitalicia que la del propio Partido Popular, según estimaciones de Funcas. En ese sentido, sería bueno que explicara si le parece bien derogar un reforma que menoscaba la pensión vitalicia en un 15%, como lo hace la reforma del PP de 2013; pero no otra, la que implementó su partido en 2011, que lo hace en un 20%.

Sánchez parece ignorar que su partido implementó una reforma mucho más lesiva sobre la cuantía de la pensión vitalicia que la del PP

Y si no hablaba solo de la del PP de 2013 sino que también incluía la del PSOE de 2011, estaría bien que en ese caso aclarara si el PSOE apoyaría la proposición de ley que Unidos Podemos registró en el Congreso de los Diputados y en la que se procede a la restitución del sistema de pensiones a momentos previos a 2011. El trabajo ya está hecho y estamos dispuestos a compartirlo, así que la pelota está en su tejado.

Y la segunda de esas ideas brillantes es la que complementa la medida anterior con la búsqueda de “nuevas fuentes de financiación complementarias a las cotizaciones”. Para ello anuncia “la creación de dos nuevos impuestos finalistas”: un impuesto sobre transacciones financieras y un impuesto extraordinario para que la banca sostenga también el sistema público de pensiones.

No me negarán que la medida no tiene enjundia; sobre todo porque permite poner de manifiesto varias cuestiones relevantes que desenmascaran la necesidad que tiene Pedro Sánchez de parecer un líder progresista ante sus bases, aunque sea a base de ocurrencias sin sustento.

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