Desigualdad en mortalidad: los datos de España

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Quizá recuerden que hace unos meses les hablé de una ponencia sobre la evolución de la desigualdad en salud, con datos de mortalidad de EEUU, y les prometí volver sobre el tema con datos de España (aquí). Como lo prometido es deuda, hoy les traigo los resultados. Anticipando las conclusiones, la desigualdad en mortalidad infantil se ha reducido en España desde 1990, pero no por las razones que piensan, mientras que no ha cambiado gran cosa para las personas mayores.

Para este análisis hemos construido tasas de mortalidad a nivel nacional por sexo y grupo de edad, de 1990 a 2010 (cada 5 años). A continuación, las hemos calculado a nivel municipal, con idea de ordenar los municipios de más próspero a menos, y así poder estudiar los cambios en la desigualdad, es decir, las mejoras en mortalidad en función de nivel de renta (o lo más parecido que hemos encontrado).

La figura 1 muestra la evolución en el tiempo de las tasas de mortalidad a nivel nacional por edad y sexo. Es notable la importante caída en todos los grupos de edad. Entre los niños varones de 0 a 4 años, la tasa de mortalidad cayó a menos de la mitad entre 1990 y 2010 (de 9 a menos de 4 por 1,000). Una caída similar se observa para los jóvenes y los adultos, mientras que la pendiente es un poco más suave para los mayores de 50 años.

Figura 1. Tasas de mortalidad por sexo y grupo de edad, España 1990-2010

En todos los grupos de edad, la mortalidad es más baja entre las mujeres, aunque la brecha es más pequeña entre los menores de 5 años. Durante el periodo considerado, se observa claramente una reducción en la brecha de género en todos los grupos de edad, al ser la caída más pronunciada entre los hombres. Entre los adultos (de 20 a 49), la tasa de mortalidad masculina casi triplicaba a la femenina en 1990, una diferencia que se ve sustancialmente reducida en 2010.

Seguramente no es sorprendente constatar estas mejoras en la salud de la población desde 1990, aunque es interesante por ejemplo observar que la tendencia no cambia entre 2005 y 2010, tras la llegada de la recesión (habrá que ver si la tendencia se mantuvo entre 2010 y 2015).

El siguiente paso es estudiar cómo ha cambiado la desigualdad en salud entre municipios. Para ello, queremos ordenar los municipios según un indicador de nivel de renta o nivel socioeconómico medio. Como no hemos encontrado buenos datos de renta a nivel municipal para todos los años, usamos como indicador principal la proporción de la población adulta que no ha completado la educación secundaria, o alternativamente la tasa de desempleo o la tasa de ocupación municipales. (Hemos comprobado que la proporción con educación secundaria está muy correlacionada con el nivel de renta medio del municipio para los años en que esta información sí está disponible.) Los resultados son similares para las tres medidas. A continuación, agrupamos la población de los municipios así ordenados, de modo que cada “cajón” contenga aproximadamente el 5% de la población total, y calculamos las tasas de mortalidad dentro de cada “cajón”. Los resultados, en la figura 2 (que imita la figura 3 de este trabajo). El “ranking socioeconómico” ordena a los municipios de mayor a menor “nivel socioeconómico medio”.

Figura 2. Tasas de mortalidad por sexo, grupo de edad, y municipio ordenado por nivel socioeconómico

De nuevo se observan las importantes caídas en la mortalidad, para todos los grupos aunque en menor medida para las mujeres adultas y mayores. Con respecto a la desigualdad en mortalidad, el que las líneas correspondientes a 2010 sean prácticamente planas para los tres primeros grupos de edad indica que la salud de la población (joven) es parecida en los municipios ricos y en los pobres, es decir, no se observa apenas desigualdad en mortalidad por nivel socioeconómico (del municipio). Esto no es así para la población mayor: la tasa de mortalidad de los y las mayores de 50 años es más alta en los municipios menos prósperos. Sin embargo, la pendiente no parece haber cambiado mucho desde 1990, lo que indica que no ha habido grandes cambios en la desigualdad en este grupo de edad.

Por último, llama la atención la pronunciada pendiente negativa en la mortalidad infantil en 1990, que indica que las tasas de mortalidad eran más altas en las zonas más prósperas. La pendiente se ha aplanado desde entonces, lo que indica que la desigualdad se ha reducido, debido a que la mortalidad infantil ha caído más en los municipios más ricos. Esto es algo que todavía no entendemos bien y que pensamos seguir explorando (de variación geográfica en mortalidad infantil ya hablé en otra ocasión).

Como conclusión, hemos detectado una importante desigualdad en las tasas de mortalidad de las personas mayores en España, entre los municipios de menor y mayor nivel socioeconómico. Entre los hombres mayores de 50 años, la tasa de mortalidad es menor a 110 por 1,000 habitantes en el grupo de municipios de nivel socioeconómico más alto, mientras que supera los 150 en el otro extremo de la distribución. Sin embargo, no se observan grandes cambios en el nivel de desigualdad para este grupo desde 1990. Lo primero a explorar será que la estructura de edades dentro de este grupo no sea muy diferente entre unos y otros municipios.

También encontramos que las tasas de mortalidad para grupos de edad más jóvenes no varían con el nivel socioeconómico del municipio. Dado lo que sabemos sobre la persistencia de la salud infantil en la edad adulta, esto nos podría llevar a ser optimistas sobre la evolución de la desigualdad adulta en el futuro.

Nota: Mi agradecimiento a Ana Rodríguez y Alex Bolves por su trabajo con los datos.

Libertad González

Libertad González es profesora de Economía en la Universidad Pompeu Fabra. Doctora por la Universidad de Northwestern, trabaja en las áreas de Economía Laboral y Economía Pública, con intereses en temas relacionados con la familia: fertilidad, divorcio, oferta laboral femenina, y efectos de políticas públicas.

Libertad González

Libertad González

Libertad González es profesora de Economía en la Universidad Pompeu Fabra. Doctora por la Universidad de Northwestern, trabaja en las áreas de Economía Laboral y Economía Pública, con intereses en temas relacionados con la familia: fertilidad, divorcio, oferta laboral femenina, y efectos de políticas públicas.