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El desastroso estado del empleo en España al que ha llevado el socialismo: ni se crea, ni se reduce, ni se baja la temporalidad

Cada vez que el Gobierno anuncia «récord de empleo» muere un gatito, así que ya saben: «Save the kittens» (salven a los gatitos). Anunciar récord de empleo con la mayor tasa de paro de la OCDE, más que Ucrania, Turquía o Grecia, y además maquillándola, es una broma. La realidad es muy distinta. No se crea empleo, se trocea. No se baja la temporalidad, se disfraza y no se reduce el paro, se maquilla. No se crea empleo, se trocea.

Según el INE, las horas efectivas por empleado eran 35,40 horas a la semana en el segundo trimestre de 2018. En el cuarto trimestre de 2023 se habían desplomado a 31,7 horas. Yolanda Díaz ha conseguido su objetivo de reducir la jornada laboral disfrazando precariedad y temporalidad. Como explica el doctor en Economía José María Rotellar, si aumenta un 9,84% el número de ocupados y el número de horas medias efectivas trabajadas cae un 10,45%, lo único que se ha hecho es, literalmente, trocear el empleo que había. A propósito, algo que denunciaban sin parar en los sindicatos y los partidos de izquierda cuando las horas trabajadas caían mucho menos hasta que, ¡oh, sorpresa!, gobernó la izquierda.

No se baja la temporalidad, se disfraza. Como muestra Fedea en su estudio «Los efectos de la reforma laboral: temporalidad contractual vs empírica» (18 de diciembre de 2023), la reforma laboral no ha reducido en nada la temporalidad real, como se ve en la duración de los contratos y su supervivencia, solo le ha cambiado el nombre al contrato de obra y servicio –de ahí el término diplomático «contractual»–. En enero se firmaron 1,18 millones de contratos, de los cuales solo el 21% fueron indefinidos a tiempo completo. Desde el segundo trimestre de 2018 los contratos temporales en el sector privado se han reducido en 1.668.400, pero la duración media de los contratos y la temporalidad empírica no han cambiado… magia estadística cambiando el nombre. ¿Y qué ha pasado en el sector público? La temporalidad ha aumentado en 285.800.

No se reduce el paro, se maquilla. En diciembre de 2019, el paro efectivo, incluyendo los desocupados con relación laboral, se situaba en 3.464.921. En diciembre de 2023 era de 3.459.837. Es decir, casi no se ha reducido, de hecho ha aumentado porque en enero los datos son aterradores. El paro efectivo ya está por encima del nivel de diciembre 2019. Los demandantes de empleo «ocupados», entre los que se encuentran los fijos discontinuos que han cesado su actividad, se disparan en 31.550 en enero y ya suponen 1.238.149, y las personas apuntadas al SEPE se sitúan en 3.307.597 personas. Es decir, la tasa de paro efectivo es de un 14,7%. Por supuesto, el Gobierno se niega desde hace meses a publicar la cifra de fijos discontinuos que no está trabajando e incluso cobrando el paro. Ya saben ustedes, la cifra es tan buena que la ocultan.

La afiliación es otra forma de maquillaje. Primero, porque la cifra de 20.881.293 de afiliación ajustada por estacionalidad, según dice el Ministerio de Trabajo, no son «personas trabajando», sino que incluye más de 870.000 pluriempleos. Además, no podemos olvidar el maquillaje que genera el aumento desproporcionado, y pagado con deuda, del sector público, donde se ha disparado la cifra desde 2018 en más de 350.000 personas. Recuerden que disparar el empleo público en un país con enorme déficit y deuda es poner en peligro el salario de los propios funcionarios de carrera que se han ganado su puesto. Desde 2007, hemos perdido unos 90.000 empleos privados y aumentado en 560.000 los públicos.

El Gobierno se escuda en que los gobiernos de centro-derecha en sus comunidades autónomas aplauden los datos de su región, olvidando que son mejores que los de las comunidades autónomas gobernadas por socialistas y comunistas usando sus datos agregados y también los datos oficiales limpios de maquillaje antes descritos. El problema es que disfrazar paro y afiliación lleva a políticas equivocadas y a pensar que el daño generado es imperceptible, como repiten constantemente. Pero el problema mayor es que si la oposición no revierte todas esas normativas dañinas, trabas burocráticas y expolio fiscal, dentro de diez años seguiremos hablando de «récord de empleo» con la mayor tasa de paro de Occidente y encima le echarán la culpa de todo lo antes descrito al posible futuro gobierno de derechas si no cambian nada.

No duden que cuando gobierne el centro-derecha los sindicatos volverán a llamar a los fijos discontinuos «precariedad escondida» y que volverán a decir que las horas trabajadas reflejan que el empleo se trocea… Y la huelga se la harán al que lidie con la herencia, como han hecho en Argentina. Lo peor que le puede pasar a España es que cambie el Gobierno y se implemente esa especie de socialismo de derechas que hundió al centro-derecha en tantos países de nuestro entorno y que nunca funciona. El problema del paro de España es muy sencillo, sobra socialismo y maquillaje y falta apoyo a empresas y autónomos.