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El efecto de la subida del SMI que no recoge el informe del banco de España: obliga a muchas empresas a ser mejores

Normalmente cuando se habla de las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) se hace siempre en términos de empleo o en términos de sacar a trabajadores de la pobreza. El último informe del Banco de España no es una excepción: se centra en los efectos de empleo que tuvo la subida del 22% del SMI en 2019.

Y efectivamente las conclusiones son interesantes, ya que esta medida ha tenido un impacto negativo en el empleo. Y, a pesar de la superficialidad con la que se ha hablado del estudio, es de buena calidad, las conclusiones parecen acertadas. Sin embargo hay un efecto que las subidas de SMI no suelen contemplar y es el impacto que tiene en las empresas.


SMI, empleo y pobreza

El debate del SMI siempre va en dos dirección. Los partidarios de sus subidas siempre indican que no puede ser que haya trabajadores pobres, que es necesario elevar el SMI para sacar de este pozo al conjunto de trabajadores que están peor remunerados. Los detractores dicen que expulsan del mercado laboral a los menos cualificados, y que en el caso de España esto es especialmente grave ya que tenemos mucho desempleo.

Sin embargo siempre que hay un problema hay que buscar sus causas: ¿por qué en España hay trabajadores con sueldos tan bajos? Hay países sin sueldo mínimo que funcionan bastante bien, como Dinamarca, Austria o Suecia. El problema que tenemos en España es que hay un tejido de pequeñas y medianas empresas excesivamente grande, que no logran tener una productividad suficiente para alcanzar la rentabilidad necesaria que le permita pagar sueldos más altos.

Es el pez que se muerde la cola: al no tener mucha rentabilidad tampoco puede usar a sus trabajadores de la forma más eficiente para que sean más productivos. Pero la rentabilidad quizá sea suficiente para «ir tirando» y no invertir en mejorar procesos o automatizar tareas que mejoren la productividad.

Y curiosamente, aquí es donde un efecto de segundo orden del SMI podría ser interesante: una subida del SMI puede hacer que las empresas, al no poder pagar sueldos bajos, tengan que ponerse las pilas para ser mejores.

Los efectos de la subida del SMI en la productividad

Si miramos desde el punto de vista de una empresa que tiene trabajadores cobrando el SMI, existen tres salidas ante una subida de dicho salario: una, reducir los márgenes; dos, si estos son escasos, dejar de producir (desaparecer, desmontar líneas de negocio, etc.); tres, mejorar para lograr absorber esta subida sin afectar a los márgenes.

Normalmente se dan una combinación de las tres, pero las dos segundas son fundamentales en el aumento de la productividad: por un lado desaparecen empresas menos competitivas en favor de las mejores. Y por otro empujan a las empresas menos competitivas a serlo o desaparecer. Es un efecto estudiado en otros países y extrapolable a España.

Por tanto aunque el Estado debería incentivar a las empresas a ser más productivas, por el bien de sus trabajadores, pero es un debate aburrido y queda mejor subir el SMI y apuntarse el tanto de que se preocupa de los trabajadores, en la práctica está haciendo lo mismo: con cada subida del SMI está empujando a las empresas a mejorar.

No estaría de más que el Estado, además de empujar ayude: por ejemplo creando planes de formación de trabajadores adecuados a los tiempos e incentivando inversiones. Ayudando, además de arrinconando, para que haya una salida que no sea desaparecer: mejorar.

La subida del SMI de 2019 y los incrementos en la productividad

El gran problema de las subidas del SMI es que, para ver sus efectos, hay que hacer algunos supuestos que luego son bastante debatibles. Al igual que en el informe del Banco de España se hacen algunos supuestos para medir el impacto en el empleo, habría que hacer lo mismo para medir la productividad.

Sin embargo, faltan datos. Ya el propio informe del Banco de España indica que para ir más allá de los efectos en el empleo harían falta datos de la Seguridad Social que no están disponibles. Pero desde luego sería interesante verlo, porque una subida del tal calibre del SMI ha tenido que tener un impacto nada desdeñable en las empresas que hayan podido absorberla.

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