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El español medio ya paga más del 50% de su sueldo a Hacienda

El Gobierno defiende a ultranza que en España la mayoría de los contribuyentes sólo han visto mejorar su fiscalidad desde que Pedro Sánchez accedió a la presidencia., y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha sido el adalid de esta campaña de imagen, sosteniendo que las clases medias y populares se han beneficiado de una carga tributaria más beneficiosa. Sin embargo, los números son claros y dicen lo contrario. El peso de los impuestos sobre el PIB nacional se ha disparado seis puntos, del 32% al 38%. desde 1995. Dicho así, no sería justo achacar a Sánchez todo este empuje tributario, pero sí que debe asumir la mayor parte, ya que el 60% del aumento de la presión fiscal ha tenido lugar bajo su Gobierno.

También destacan desde el sector económico del Ejecutivo que el margen fiscal con respecto a nuestros homólogos europeos es aún muy amplio y que hay margen para reducir esa brecha –lo hizo Nadia Calviño en reiteradas ocasiones durante su etapa al frente de Economía, como lo hace ahora Carlos Cuerpo y defiende sobre todo Montero–. Pero en su pretensión de armonizar la fiscalidad española con la europea, la subida de impuestos daría como resultado un cifra cercana a 39.000 millones de euros, equivalente a 2.082 euros más por hogar. De momento, Sánchez ya ha conseguido el mayor récord de recaudación de la historia tributaria. Durante sus años de Gobierno, los ingresos fiscales se han disparado en 72.962 millones de euros, un incremento del 2,8%, correspondientes a 3.890 euros por hogar y 1.527 euros por persona, sobre todo por IRPF.

Presión fiscal en España
Presión fiscal en EspañaLa Razón

Así, lo constata el «Impuestómetro 2024», elaborado por el prestigioso Instituto Juan de Mariana, que apunta que en promedio, los socios de la UE apenas aumentaron los impuestos entre 2019 y 2022. En cambio, España ha sido el país con el mayor incremento de la presión fiscal durante este periodo, lo que «ha contribuido a empeorar nuestro desempeño antes, durante y después de la pandemia, hasta el punto de que ocupamos el último puesto del Indicador de Gestión Económica», incide el informe.

Con datos de Eurostat –el organismo estadístico comunitario–, han comprobado que dos de cada tres euros de aumento de la recaudación tributaria han recaído sobre las familias. En total, los ingresos tributarios se han elevado por un monto equivalente a los citados 3.890 euros por hogar, y casi la mitad de esta subida se debió a la «decisión de no indexar los impuestos a la inflación y, por tanto, no descontar este efecto en el sistema tributario de la mayor subida de precios en cuarenta años», abundan desde el Instituto.

Sus analistas también han constatado que, en promedio, el Gobierno «crea o sube un impuesto cada mes». Entre los años 2018 a 2024 «ha aplicado no menos de 69 aumentos tributarios» y este afán no va a frenar porque advierten que durante el ejercicio 2025 pretende elevar la recaudación en otros 7.000 millones, cifra equivalente a 371 euros por hogar.

Aunque reconocen que España no es el país con la mayor presión fiscal de la UE, al situarse en el entorno de la media, la comparativa con los países que tienen una mayor carga tributaria nos deja en evidencia en relación con el nivel salarial. Por ejemplo, la presión fiscal de Alemania es un 10% mayor que en España, pero la renta de los teutones es un 45% más alta. «Esto nos recuerda que es preciso relacionar la presión fiscal con los niveles de renta de cada país. De hecho, si se equilibrase el peso de los impuestos sobre el PIB con los niveles de renta observados en España, «la fiscalidad se reduciría en 15.000 millones y las familias pagarían 815 euros menos cada año».

En el mismo sentido, en la relación sueldo percibido y salario real, los trabajadores españoles también salen perdiendo. Una renta media en España percibe un salario total real de 34.989 euros, pero a esta cifra hay que descontarle 8.157 euros de cotizaciones a cargo de la empresa y 1.731 euros de contribuciones a nombre del trabajador, así como un IRPF de 3.860 euros y un gasto acumulado por IVA de 1.450 euros. Por tanto, el 43,44% del salario completo termina en las arcas de Hacienda debido a estas tres figuras fiscales. Pero si a las cotizaciones sociales, el IRPF y el IVA le sumamos el IBI, un trabajador medio pagaría 15.480 euros cada año en impuestos, lo que asciende el total a pagar al 44,24% de su salario completo.

Y aún hay más, ya que a estas cifras hay que añadirle el impacto de las rentas del ahorro –a lo largo del tiempo, unos 20.000 euros por familia–, los impuestos sobre las herencias y el patrimonio –en vías de armonización–, la tributación de las primas de seguro –unos 110 euros por hogar–, la imposición aplicada a la compra de vivienda –en torno al 26 % del precio final a pagar, lo que serían 50.000 euros en una adquisición de 200.000 euros–, los gravámenes que afectan a la compra y uso del automóvil –desde el IVA a los tributos de matriculación y circulación, pasando asimismo por las multas recaudatorias, la normativa WLTP y los impuestos aplicados al combustible– y las exacciones sobre el consumo de alcohol –el 40% del precio final– o el tabaco –en su caso del 80%–. «Al considerar todas estas figuras tributarias, el contribuyente español medio paga más del 50% de lo que gana a Hacienda».

En el año 2018, ejercicio en el que Pedro Sánchez llegó al poder, la presión fiscal española era 5,7 puntos inferior a la media comunitaria; en 2022, último año con datos finales, este diferencial se redujo a 2,9 puntos porcentuales de PIB, por lo que ha conseguido ya la mitad del objetivo de igualarlos con Europa en presión fiscal, pero con un sueldo muy inferior.