El Gobierno, a la espera de una nueva asamblea de Eulen

La Abogacía del Estado estudiará la posibilidad de imponer un laudo arbitral y los trabajadores realizarán el domingo una nueva asamblea

El Gobierno ha decidido tomar medidas drásticas para estabilizar la situación en el aeropuerto de El Prat, después de semanas de aglomeraciones por el conflicto laboral de los trabajadores de los servicios de seguridad. Sin visos de acuerdo entre las partes, el comité de crisis que se reunió a partir de las 11.00 horas en Barcelona y que encabezó el ministro de Fomento determinó recurrir a la Guardia Civil para evitar nuevas escenas de caos en los controles de seguridad. Íñigo de la Serna anunció que se «intensificará» la presencia de este cuerpo de seguridad en las «líneas» de los filtros de seguridad, como las zonas de inspección de personas y en los escáneres para las maletas y equipajes de mano.

El Ejecutivo da este paso ante la «expectativa» de una «huelga mucho más dura» a partir del próximo lunes, fecha en la que arrancará, si antes no hay acuerdo, un paro indefinido. «El escenario no es, desde luego, nada favorable, dado los incidentes que ya se han producido en relación al comportamiento de los trabajadores», detalló el ministro en relación con las declaraciones de miembros del comité de huelga, que trascendieron a los medios de comunicación, en las que instaban a provocar, de manera intencionada, colas de pasajeros para atraer la atención de AENA y de la opinión pública.

De la Serna recalcó que los agentes no sustituirán a los empleados de Eulen, sino que vendrán a reforzar los servicios de estas zonas, dado que es a la Guardia Civil a la que le corresponde garantizar la seguridad y el orden público del aeropuerto. Fuentes del Ministerio del Interior señalan que aún no se ha fijado el número necesario de agentes, a la espera de adoptar una decisión conjunta con Fomento.

A partir de ayer y hasta el lunes, los agentes que deban incorporarse ese último día recibirán formación en radioscopia. Durante la semana se evaluará la efectividad de las medidas y, si es necesario, el comité de crisis volverá a citarse para «evaluar medidas adicionales». De manera paralela, el comité de crisis ha encargado a la Abogacía del Estado que realice un informe para determinar los «procedimientos» y «la base jurídica» necesarios de cara a un posible laudo arbitral de obligado cumplimiento. Esta medida, si llega a ejercitarse, se llevará a cabo en «estrechísima colaboración» con la Generalitat de Cataluña, cuya mediación calificó de «razonable».

Nueva asamblea

Por su parte, la Generalitat siguió ayer intentando incidir como mediadora en el conflicto, a pesar de que, tras la asamblea, dejó claro que no podía hacer más dada la postura de la plantilla. Ayer desde primera hora de la mañana, la consejera de Trabajo, Dolors Bassa, les estuvo exigiendo que se volvieran a reunir de manera urgente para celebrar una votación correcta -y no como la de anteayer, en la que en lugar de abordar la propuesta consensuada con la dirección de Eulen la plantilla puso sobre la mesa sus propias propuestas-. «Si sale que no, hacemos una mediación rápida para cambiar algunos de los nueve puntos para que sea asumible para las dos partes y se acabe el caos del aeropuerto», barajó la consejera.

El llamamiento del Govern surtió efecto: el comité de huelga se reunió de urgencia a las 18.00 horas para determinar si convocaba una nueva asamblea para someter a voto la propuesta de la mediación, de aprobar un complemento salarial de 200 euros en 12 pagas. La respuesta fue afirmativa: a partir de las 11.00 horas de este domingo, día en que se llevará a cabo una nueva jornada de paros parciales, los trabajadores someterán a votación de forma exclusiva la propuesta de la Generalitat, pese a defender la legalidad de la asamblea del jueves.

Tanto el Ministerio de Fomento como la Generalitat han reprochado al comité que no llevará únicamente a consulta la propuesta de la mediación, sino que la introdujera con tres opciones más que no formaron parte de la negociación (además del planteamiento del Govern, 200 euros en 15 pagas, 250 euros en 15 pagas y 350 euros en 15 pagas). Finalmente, la mayoría de los empleados (89) se decantaron por la tercera opción, aunque el propio comité había recomendado la segunda, por entender que era la que permitía una mayor margen de flexibilidad para que fuera aceptada por la empresa.

El Gobierno catalán también celebró una reunión extraordinaria por su cuenta, con los máximos responsables de las consejerías de Trabajo, Interior y Territorio y Sostenibilidad. Ellos mismos se reunieron a posteriori con De la Serna para trazar una acción conjunta y coordinada que minimice los efectos de la salvaje huelga, si es que se llega a producir.

En esta línea, se conoció que los Mossos d’Equadra participarán en el conflicto para minimizar y frenar «las incomodidades de la huelga», apuntó el portavoz catalán Jordi Turull. El también consejero de Presidencia instó a las partes a dejarse de gestos y preparar acciones y les pidió «concentrarse en la solución y no recrearse en el conflicto».

También la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se vio con el titular de la cartera de Fomento. Tras unas declaraciones matinales en las que llegó a culpar al Gobierno del conflicto, la primera edil barcelonesa compareció por la tarde con De la Serna. Ambos coincidieron en solicitar una nueva asamblea y en no tener que llegar al laudo. Colau, además, recordó que llegar al laudo sería «un fracaso», que el Ayuntamiento no tiene competencias en El Prat y que Barcelona necesita resolver ya el conflicto, por lo que hizo un «llamamiento de responsabilidad» a todas las partes.

Mientras, en los vestíbulos de las terminales del aeropuerto, como cada día, siguieron las colas. Ayer volvía a haber cuatro paros de una hora esparcidos por toda la jornada y las peores aglomeraciones se registraron a primera hora de la mañana, con picos de hasta una hora en algún momento puntual. Al tratarse de viernes, en un inicio de quincena y de puente, la actividad en El Prat fue todavía más intensa que los días anteriores y destacaron especialmente las colas en el área de facturación, ya que los viajeros acuden con gran antelación -muchos se plantan allí cinco o seis horas antes del embarque- pero estos mostradores no abren hasta pocas horas antes del vuelo. Si el conflicto no da un giro radical, las colas regresarán mañana en El Prat y se agravarán el lunes, con el arranque de la indeseada huelga de 24 horas indefinida.

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