El Gobierno confía en que Bruselas no exigirá ya más ajustes a España

Es una vieja historia: Guindos asegura que está todo pactado, que no hacen falta más recortes, que España va a cumplir: semanas después, llega el mazazo. El ministro se ha equivocado repetidamente en los últimos años con esa cantinela; en 2015 incluso tuvo que pedir disculpas al Eurogrupo. Pero puede que esta vez sea diferente: “Las medidas anunciadas por España van en la dirección correcta”, apuntó el lunes el comisario Moscovici. Fuentes de Bruselas explicaron que habrá que esperar al proyecto de presupuestos —que llegará miércoles o jueves a la Comisión— para analizar si las previsiones económicas se ajustan a los pronósticos del brazo ejecutivo de la UE, pero añadieron que el esfuerzo fiscal aprobado en el último Consejo de Ministros podría ser suficiente.

Guindos no tiene dudas. “No va a haber divergencias importantes; en absoluto”, dijo a la prensa española tras el Ecofin. El ministro explicó que la recuperación será el principal motor de la reducción del déficit. El Gobierno cree que España crecerá el 3,2% este año y el 2,5% en 2017; eso hace “perfectamente factible” acabar el año con un déficit del 4,6% del PIB y recortarlo hasta el 3,1% en 2017. Son 1,5 puntos de diferencia: un tijeretazo de unos 15.000 millones de euros.

Las cuentas del Gobierno son redondas: la mejoría económica aporta un punto de PIB del recorte (esto es, unos 10.000 millones), y el resto corresponde a las subidas de impuestos aprobadas el viernes: grosso modo, 5.000 millones adicionales. Los planes de España “han sido bien recibidos” por parte de Comisión y Eurogrupo, según el ministro, que subrayó “el compromiso de España con los objetivos de déficit”. Esa es una de sus frases fetiche, aunque el Gobierno de Rajoy ha incumplido sistemáticamente —un año tras otro— las metas fiscales.

Madrid ha subido los impuestos de Sociedades y sobre alcohol, tabaco y bebidas azucaradas. Queda un último apretón: a los impuestos ambientales. El Ejecutivo ha pactado con Ciudadanos una auditoría del gasto público destinada a ahorrar —gran eufemismo para no pronunciar recortar— 1.000 millones más. El único respiro para los contribuyentes será una reducción del IVA para los libros y los medios electrónicos aprobada por Bruselas, con una rebaja del 21% al 4% que el Gobierno aplicará en breve.

El ministro sobrevoló la crisis italiana (“la situación de la banca española es buena; tal vez la situación de otros países fuera distinta si hubieran pedido un rescate en 2012”) y mostró un apoyo tibio al estímulo fiscal que proponía Bruselas, pese al rechazo del Eurogrupo. “La política fiscal podría jugar un papel ahora que la política monetaria ha alcanzado sus límites y en vista del alto endeudamiento”, dijo. No dejó claro si apoya la expansión de 50.000 millones que pedía la Comisión o es partidario de la neutralidad fiscal que impone el Norte de Europa. Pero insistió en que la política fiscal “debe tener cabida” en el mix de política económica, para después matizar que puede ser un arma de doble filo si los mercados la ven insostenible. Una de cal y otra de arena: ni siquiera en el Sur el apoyo a los estímulos es inequívoco.

Berlín mantiene el freno a la Unión Bancaria

EFE

Alemania, con el apoyo de otros socios como Holanda, mantiene el freno a los avances hacia la creación de un fondo de garantía de depósitos que complete la unión bancaria de la eurozona, al subordinar todo progreso en este sentido a que se reduzcan primero los riesgos en el sector. “La reducción de riesgos va antes de que se compartan los riesgos. Esto es lo tengo que decir. Hasta ahora la Comisión Europea no ha mostrado progresos para lograr una reducción de riesgos y sin ésta, no habrá discusiones sobre compartir los riesgos”, dijo el ministro germano de Finanzas, Wolfgang Schäuble, durante la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (UE).

Holanda es otro de los países que se han unido a Alemania a la hora de defender esta línea dura, frente a otros socios como España, Francia, Italia, Portugal y Bélgica que consideran que no debe dejarse de lado la mutualización de riesgos. “La reducción de riesgos, el fondo de garantía de depósitos, es algo que no debemos olvidar”, recalcó el titular español, Luis de Guindos.

Para el ministro irlandés, Michael Noonan, el fondo de garantía de depósitos “tiene que estar en marcha cuanto antes y no solo contentarnos con el progreso en las medidas para reducir el riesgo”. No obstante, la fuerte oposición germana y la división de apoyos vaticinan que la propuesta para crear el fondo de garantía de depósitos, el conocido como tercer pilar de la unión bancaria, seguirá en el limbo legislativo durante varios meses más.

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