Inicio Actualidad Económica El invento español que acabará con la polución de las ciudades

El invento español que acabará con la polución de las ciudades

La cruzada ecologista contra los aviones podría caer en descrédito ante la posibilidad de usar esas mismas aeronaves para reducir los índices de contaminación de elevada peligrosidad. Esta lacra azota ya a 652 ciudades en el mundo, 45 de ellas españolas, y causa más de 7 millones de muertes al año en el mundo, alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS). La polución no solo representa un reto para la supervivencia del planeta, sino, de manera más inmediata, para la salud pública y el gasto que genera. Ahora existe la posibilidad de “limpiar la atmósfera” con un mecanismo tan sencillo como el de un camión cisterna. El empresario Pedro García, expresidente del Rayo Vallecano, ha registrado la patente global de lo que podría ser una solución, inmediata y a corto plazo, para reducir la contaminación en las ciudades, evitar los incendios forestales y revivir los cultivos durante las épocas de sequía. “Las aeronaves anticontaminación”, como las ha denominado, sobrevolarían los cielos de nuestras ciudades dispersando una suave lluvia que en apenas unos minutos despejaría el cielo de nubes “tóxicas”, al igual que lo hace la propia naturaleza.

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“Lo único que está demostrado que reduce la contaminación es el agua”, señala Pedro García. Con la ayuda de varios ingenieros, este empresario ha desarrollado una herramienta sin precedentes compuesta simplemente por una aeronave, tanques de agua y un sistema de “impulsión de agua” y de “electroválvulas” que, conectadas a unas boquillas de “pulverización”, generan una “lluvia homogénea”, señala la patente en la que lleva trabajando más de un año. Además de la simplicidad del mecanismo, su coste ni siquiera alcanzaría al de una aeronave de transporte de viajeros, ya que no necesita estar equipada, bastaría simplemente con el “esqueleto”. Este “bien social” también podría convertirse en una oportunidad de negocio para empresas fabricantes de aviones, como Airbus o Boeing. La europea Airbus se ha contagiado de la crisis de Boeing por los 737 Max, ya que producía los cobertores de los motores y el timón vertical de este modelo para su rival estadounidense. A ello se le suman los malos resultados de su filial de defensa que han llevado a Airbus a plantear la reducción de 2.362 puestos de trabajo, 630 de ellos en España.

El gasto de agua y la propias emisiones que expulsan las aeronaves son algunas de las grandes dudas que rodean a este proyecto. Sin embargo, tal y como explica su ideólogo, “con un par de vueltas sobre la ciudad se reducirían los altos niveles de contaminación a los que estamos expuestos”. “Estas emisiones son insignificantes en comparación con las producidas por todas las aeronaves que entran en Madrid y en toda España diariamente”. Por su parte, el gasto de agua también sería mínimo en comparación con el ahorro que podría conllevar previniendo incendios. Su sistema de pulverización permite aprovechar al máximo los recursos hídricos y multiplica su efectividad frente al tradicional método de verter miles de litros de agua al mismo tiempo. “Con tan solo 100 o 200 aviones en todo el mundo se podría iniciar una lucha inmediata contra el cambio climático”, apunta Pedro García, quien asegura que, con la financiación necesaria, el proyecto “podría empezar a funcionar en apenas seis meses”.

La falta de medidas concretas en el acuerdo firmado durante la COP25, celebrada en Madrid y presidida por Chile, también dejó frío a Pedro García. “Paseé por cada rincón de la Cumbre durante los días que duró el evento y no vi a nadie que aportase una solución inmediata, no vi ningún proyecto a corto plazo”. Las buenas intenciones y “las enormes fortunas que se gastaron en patrocinar el evento” no se vieron reflejadas en hechos. En concreto, solo 84 países se comprometieron a presentar planes “más drásticos” para luchar contra la emisiones en 2020, entre ellos se encuentra España. No obstante, los grandes gigantes de la contaminación, EE UU, Rusia, China o India, que juntos suman el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero, no se comprometieron a recortar su polución. Estos países podrían ser algunos de los grandes beneficiados por las “aeronaves anticontaminación” y España sería la solución a sus problemas.