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El oro alcanza nuevos máximos históricos y supera los 2.300 dólares por onza

La medianoche del jueves, la onza de oro troy, activo refugio por excelencia, batió su máximo histórico al alcanzar los 2.300 dólares tras cuarto jornadas consecutivas de crecidas.

El metal precioso había llegado a tocar un nuevo máximo histórico durante la madrugada en los 2.305 dólares, pero los avances fueron perdiendo fuerza a lo largo del día, cerrando el mercado en Europa en 2.295 dólares la onza.

Durante toda la semana, la cotización de este metal precioso acumuló una subida del 3% ante la perspectiva de recortes de tipos de interés en EE.UU. El presidente de la Reserva Federal del país, Jerome Powell, afirmó que «el banco central tiene tiempo para decidir sobre los recortes de tipos de interés» – que se sitúan ahora entre el 5,25% y 5,5%».

En lo que va de año, el oro acumula una revalorización de más del 11%, si bien los avances se han concentrado especialmente en marzo, con una subida del 9%.

El oro ha perforado en varias ocasiones su máximo histórico durante todo el mes de marzo al aproximarse y rebasar el nivel de los 2.200 dólares. Crecimiento que se ha mantenido hasta superar los 2.300 dólares este mes de abril.

En la última semana, los inversores parecen diluir la expectativa, hasta ahora generalizada, de tres descensos de los tipos de interés que arrancarían en junio por parte de la Fed.

Paradójicamente, esa perspectiva de una política monetaria dura durante más tiempo del previsto debería presionar a la baja al oro, ya que el metal cotiza en ‘billetes verdes’ (al mantenerse elevado el ‘precio del dinero’ cae el oro y viceversa, según la teoría clásica).

Respecto a esto, Bank of America apuntó en un informe que los precios del oro «han sido notablemente resistentes en los últimos meses a pesar de que los bancos centrales de todo el mundo han endurecido su política monetaria».

Por su parte, Zouhoure Bousbih, estratega de mercados emergentes de Ostrum AM, explica que la nueva fiebre del oro se debe a «factores geopolíticos, como la guerra de Ucrania, y la diversificación de las reservas en dólares por parte de los bancos centrales de países emergentes».

Además señaló como determinante clave a largo plazo la demanda de este bien. A corto plazo, las condiciones financieras serán determinantes para los precios.

Aunque el metal amarillo representa actualmente sólo el 7% de las reservas de los bancos centrales de los países emergentes, sus reservas de oro se han más que duplicado desde 2008. Este aumento se traduce como la voluntad de ciertos países de alejarse del dólar, que representa dos tercios de las reservas de los bancos centrales de todo el mundo.

En resumen, Bousbih enmarcó la explosión alcista del oro en el interés creciente de los bancos centrales por el oro tras la crisis financiera de 2008, que puso de manifiesto el riesgo de liquidez del dólar, así como la congelación de las reservas rusas de 300.000 millones de dólares por los países del G7 tras la invasión de Ucrania en 2022, ya que sirvió de ‘electroshock’ para los países emergentes. «A falta de una alternativa al dólar, el oro se convirtió rápidamente en la forma de preservar las reservas de las sanciones estadounidenses», remachó.

Matthew Michael, director de inversiones de Schroders, señaló que parece que el mundo ha entrado en «una era de desglobalización y bifurcación geopolítica que ha reforzado significativamente el papel del oro como activo de reserva».

La cotización del oro resurgió con fuerza por el regreso a primer plano del conflicto palestino-israelí, en tanto que desde el pasado 7 de octubre -día del ataque de la milicia islamista Hamás sobre territorio israelí- el metal acumula una revalorización de más del 25%.