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¿Es el piso de la playa una horrible decisión financiera?

Tener un apartamento en la playa es algo que hacen muchas familias españolas y posiblemente la aspiración de casi todas las que no lo tienen. Según sus gustos y capacidades, no es raro que tengan o quieran tener un piso en lugares como Benidorm, Nerja, Torremolinos, Salou, La Manga, etc. Poder ir a un sitio a pasar el veraneo casi gratuitamente. No obstante hay quien opina que es una malísima decisión. Que ese dinero estaría mejor empleado en inversiones o gastado en otro tipo de experiencias de vacaciones.

Recientemente en un hilo de Twitter con consejos sobre finanzas personales se hace la siguiente cuenta, coste del apartamento 300.000 euros, uso 15 días anuales durante 40 años, coste total, 500€/noche. Sale más barato un hotel de cinco estrellas. Dando a entender que sale más a cuenta ir a un hotel que tener un piso en la playa. Y mejor que viajes mucho.

En realidad estas cuentas están mal hechas, para empezar porque es posible encontrar apartamentos de dos o tres dormitorios en la playa en una búsqueda rápida en lugares populares como Benidorm, Marina D’Or, Torremolinos o incluso en Marbella por 200.000 euros o menos. También porque no incluyen los costes de mantenimiento (entraremos en ello un poco más adelante), en tercer lugar porque el uso de los pisos de la playa puede ser incluso mayor y en cuarto lugar porque el valor del piso de la playa por ser vivienda muchas veces tiende a incrementarse con el tiempo.

El coste de un apartamento de la playa

¿Cuánto cuesta tener un apartamento en la playa? Puede que en estos tiempos de cuarentena, incertidumbre nos hayamos planteado que puede ser una mejor idea emplear el dinero en una vivienda y tener las vacaciones resueltas. ¿Por cuánto nos va a salir?

Existen dos costes asociados a esto, por un lado tendríamos el coste de oportunidad de tener dicho dinero invertido en algo más rentable. Por ejemplo la media histórica del S&P500 entre 1958 y 2018 fue de un 8% de rentabilidad, que probablemente un apartamento de playa no nos va a dar la misma rentabilidad. Es decir, que suponiendo conservadoramente un 6% de rentabilidad descontadas comisiones, para una vivienda de 200.000 euros, estamos renunciando a una rentabilidad anual de 12.000 euros. Con la mitad de esta cantidad se suelen poder unas buenas vacaciones para una familia. Es decir, que si queremos ser FIRE, seguramente esta no sea nuestra mejor opción.

En segundo lugar tenemos los costes de la vivienda. Estos pueden superar fácilmente los 2.000 euros según la prensa, y según he preguntado a un propietario está de acuerdo. Tenemos que considerar el IBI, la Comunidad de Vecinos (que es más alta si tiene instalaciones como pistas deportivas y piscina), las cuotas de agua, electricidad (y tal vez gas), seguro de hogar y mantenimientos varios que puedan surgir. Es probable que todos los años haya que hacer un mínimo mantenimiento en la vivienda, electrodomésticos que dejen de funcionar, un grifo roto, etc.

También hay que incluir la atribución de rentas que incrementa nuestra base imponible en el IRPF al no ser nuestra vivienda habitual y que a poco que valga incrementará lo que paguemos de impuestos todos los años.

Un apartamento de playa da un servicio distinto al de otro tipo de vacaciones

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El servicio de tener un apartamento de playa es distinto. Se puede llegar y usar en cualquier momento sin tener que reservar, se puede usar varios meses al año si nuestra ocupación se puede hacer a distancia, si tenemos vacaciones más largas (caso de maestros, por ejemplo) o si estamos jubilados.

Si vivimos en lugares como Zaragoza o Lérida tenemos la costa de Tarragona a una distancia corta en coche o los habitantes de Sevilla tienen la costa onubense a una distancia razonable en coche que les permite hacer uso de una vivienda de vacaciones todos los fines de semana del verano si así lo desean.

Muchas veces se piensa, mejor se podría estar viajando. Bien, viajar está sobrevalorado para muchas personas. Hay personas que no consideran que viajar es bueno per se, sino que prefieren vacaciones más tranquilas. Incluso puede suceder que guste tener relación con los vecinos que van todos los años al mismo lugar. Incluso pueden apreciar que sus hijos tengan amigos de la playa y sean más independientes.

Quizás para familias sea donde más se aprecian las virtudes. Un apartamento de playa permite una mayor libertad para familias con los hijos o incluso con mayores, por ejemplo. Se pueden seguir dietas más complicadas si se prepara la comida en casa (veganas, celiacas, etc) y a coste de lo que nos preparamos la comida en casa, no a coste de restaurante.

Es decir, al menos en lo que al mantenimiento se refiere, un apartamento de la playa es lo que en economía se denomina un “sunk cost” o coste hundido. Un coste que no se puede recuperar, pero una vez hecho el uso adicional del mismo tiene un coste decreciente.

Un piso de playa no es la mejor inversión, pero tampoco la peor inversión posible

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¿Es una mala inversión un piso de la playa? Probablemente no es la mejor, de hecho si queremos lograr la independencia financiera estaremos hablando de una de las peores. Pero tampoco es la peor si se hace uso de la misma. La inversión en una vivienda muchas veces se acaba recuperando con el tiempo. En general los bienes raíces tienden a subir de precio, frente al dinero empleado en un hotel de cinco estrellas que seguramente no se va a recuperar de ningún modo.

La tendencia en España a invertir en ladrillo y la tradicional desconfianza en los productos financieros, hace que muchos se hayan planteado siempre depositar sus ahorros en inversiones inmobiliarias (no es el único país donde sucede esto). Y para muchos ¿qué mejor que una inversión que además permite su disfrute y permite reducir el gasto en vacaciones?

También es posible, aunque tiene riesgos y depende de la regulación local y de la comunidad autónoma, alquilar la vivienda cuando no se esté usando y a cambio tener menos uso de la misma. De ese modo se le sacaría rendimiento adicional a la inversión que no sea la revalorización de la vivienda, o al menos se cubrirían los gastos de mantenimiento de la misma.

Personalmente creo que si un apartamento en la playa no es la mejor inversión posible (y no tengo intención de adquirir uno), si es cierto que me parece que con sus ventajas e inconvenientes, hemos visto en España muchísimas peores opciones de inversión y las seguiremos viendo en los próximos años anunciadas como la próxima gran idea.

Pregunta a los lectores ¿les parece tan mala inversión una vivienda de vacaciones? ¿O quizás opinen que merece la pena simplemente alquilarla cuando les hace falta y tener el dinero invertido en otro tipo de inversión?

En El Blog Salmón | Un MBA pésimo en tu curriculum es una señal de que eres una persona que toma malas decisiones, entrevista a Duncan Chapple e Invertir en vivienda no es malo

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