La biotecnología pierde peso en la economía española

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Así pues, las empresas biotecnológicas contribuyeron de forma directa, indirecta e inducida a la generación de 90.000 millones de euros de renta en 2015, lo que supone en torno al 8,6% del PIB total. Tan sólo un año antes, la facturación superaba los 107.000 millones de euros y representaba más del 10,35% del producto Interior Bruto. Además, de esta cantidad, las entidades dedicadas principalmente a la biotecnología apenas supusieron el 0,8% del total.Eso sí, que nadie se lleve a engaños.

Si nos atenemos a las cifras totales de producción, perfectamente comparables directamente año a año, el peso relativo de la biotecnología sobre el total del PIB español sigue siendo negativo (10,308% frente a 10,35%), provocado por un incremento muy leve en la facturación del sector, hasta los 110.880 millones de euros, por debajo del ritmo experimentado por el resto de la economía española.Mismo ocurre cuando nos atenemos a las cifras de empleo generado por las empresas puramente ‘biotech’. Si en 2014 esta industria generó 177.973 puestos de trabajo, en 2015 esta cifra cayó hasta los 130.453 empleados sobre la base ajustada.

Si nos atenemos a las cifras oficiales que sí son comparables, sin los artilugios metodológicos introducidos este año por Asebio, la cifra refleja una muy tímida subida: 182.156 empleos. Recuperación sí, pero mucho más lenta que en cursos anteriores.Lo curioso es que, pese al doble ajuste (el de la realidad y el de la metodología del estudio) el ritmo de creación de empresas sí mantiene el pulso. De hecho, y siempre según los datos de este informe, en 2015 existían 2.981 empresas que realizaban actividades relacionadas con la biotecnología (+8,72%), de las que 654 son estrictamente biotech (+4,17%).

Por sectores, el 58,8% de las compañías biotech dedican su negocio a la salud humana, mientras que el 33% lo desarrollan en el ámbito de la alimentación. En cuanto a las compañías que utilizan la biotecnología como herramienta de producción se concentran en el sector de la alimentación (83,3%) principalmente, y un 9,6% en la salud humana.También en el lado positivo de la balanza encontramos el gasto interno en innovación y desarrollo relacionado con la biotecnología, partida a la que se dedicaron 578 millones de euros (+8,31%), volviendo a recuperar la senda de crecimiento de años anteriores (en 2014 esta industria gastó en I+D 533,8 millones de euros, un 3,75% más que el ejercicio que le precedió).En lo que no hay sorpresas es en la distribución territorial de las empresas usuarias de biotecnología, con Cataluña (un 17,3% del total), Andalucía (14,7%) y Madrid (10,1%) al frente.