Inicio Actualidad Económica La caída de FTX nos recuerda una lección fundamental en la inversión

La caída de FTX nos recuerda una lección fundamental en la inversión

Hemos hablado recientemente de la caída de FTX y de su fundador, Sam Bankman-Fried. Pero una de las cosas que nos deja esta crisis es la importancia de una disciplina en la inversión que a veces se olvida.

Y es, ni más ni menos, que la diversificación. Estar diversificado impide que la caída de un valor nos afecte de forma terminal al portfolio que tenemos. Y aunque parece que los eventos de «desaparición total» son extraños, hay que protegerse de ellos.

Diversificar implica menos potencial en las inversiones, ¿y qué?

Uno de los problemas de diversificar es que frenamos el potencial retorno de las inversiones. Si tenemos un portfolio con muchos valores, unos lo harán mejor que otros, está claro. Pero nos protegemos de los posibles desplomes de valores individuales, ya sea por un problema específico de un valor concreto, un sector o una región concreta.

Por tanto siempre queda la tentación de no diversificar lo suficiente para tener más potencial, pero esto implica mayor riesgo. Y no hablo solo de volatilidad, sino riesgo real a perder una parte significativa del patrimonio.

Es por ello muy importante aceptar que diversificar implica perder potencial y lo que estamos haciendo es tener un «seguro». Un «seguro» tiene coste y nos protege ante imprevistos.

Los inversores en FTX, incluso algunos de mucho renombre y cuyo negocio es hacer inversiones de mucho riesgo como Sequoia, están diversificados. Han puesto a cero su inversión en FTX, pero tienen otras inversiones que si van bien compensarán esta pérdida.

¿Qué es diversificar?

Diversificar implica invertir en distintas empresas, pero también en distintos sectores y regiones para impedir que haya correlación entre valores. Por ejemplo podemos tener acciones en el sector tecnológico, pero también en el energético. Hace unos años el primero mandaba en las rentabilidades, pero ahora es al revés.

También es importante diversificar en regiones. A nivel local esto implica no mirar únicamente al IBEX35, pero también salir de Europa e invertir en EEUU y en Asia. Al menos una parte del porfolio. Tampoco parece muy razonable invertir solamente en el S&P500, aunque las empresas que cotizan ahí están muy internacionalizadas y representan una buena diversificación regional, pero sigue habiendo un riesgo país importante: cualquier evento en EEUU les puede afectar.

También es importante si se invierte en inmobiliario no centrar todo en un mismo barrio, que normalmente tendrá una correlación este los activos importantes. Si el barrio se degrada los valores caerán de forma simultánea.

¿Qué no es diversificar?

Hay veces que los inversores piensan que están diversificando, como por ejemplo cuando invierten en distintas criptomonedas. Pero realmente el mercado de las criptomonedas está muy correlado: suben en bloque y bajan en bloque. Es cierto que invertir en varias criptomonedas protege de un evento de desaparición de una, pero como hemos visto en el caso del hundimiento de FTX, cuando caen a plomo no se salva ninguna.

Tampoco es diversificar tener dos o tres empresa en la cartera. Es importante tener muchas más. Tampoco lo es invertir únicamente en empresas similares, como en empresas tecnológicas, que también suelen tener una buena correlación. Durante la última década parecía una estrategia buena, pero este año se puede ver que no tanto.

Como conclusión diría que la mejor forma de estar diversificado es invertir de forma indexada en varios índices que cubran distintos sectores y distintas regiones, para evitar riesgos individuales o colectivos. Y no enamorarse de ciertos actores que quizá simplemente están fingiendo hacer las cosas bien cuando es todo lo contrario.

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