La economía mundial ya no depende tanto del crecimiento Estados Unidos

23

En el caso de Estados Unidos, la proyección se redujo 0,2 puntos porcentuales para este año y 0,4 puntos porcentuales para 2018, una gran baja con respecto a una tasa de crecimiento que actualmente se proyecta que solo alcanzará el 2,1%.

A decir verdad, el FMI confió demasiado, en primer lugar, en la capacidad del gobierno de Donald Trump de promover un gran estímulo fiscal. Trump llegó al poder hablando de un gran programa de inversión en infraestructura y grandes recortes fiscales. Como están dadas las cosas, la incapacidad del presidente de negociar con el Congreso significa que, por el momento, los planes no llegaron a nada.

En cuanto al Reino Unido, el FMI corrigió a la baja la proyección para este año dado el débil crecimiento registrado en el primer cuatrimestre. Los consumidores británicos se vieron aplastados por la caída de la libra esterlina luego del referéndum del año pasado de la UE. Al debilitarse, la libra aceleró la inflación, comiéndose los ingresos reales, pero no logró impulsar, como contrapartida, el crecimiento del comercio neto. El lunes, la libra esterlina volvió a caer frente al euro a los niveles mínimos registrados luego del referéndum.

No obstante, en un marco más amplio, las revisiones a la baja de la expansión del Reino Unido son relativamente pequeñas. El fondo sigue prediciendo que la economía británica crecerá más rápido que la de Francia e Italia este año, y solo 0,1 puntos porcentuales más lento que la de Alemania. Es muy poco probable que el efecto último del Brexit sobre el Reino Unido sea positivo, pero tampoco se comprobó que fuese desastroso a corto plazo.

Quizá una de las partes más alentadoras del pronóstico sea el continuo optimismo con respecto al comercio mundial. Habiendo crecido en promedio casi dos veces más rápido que el PBI en los años anteriores a la crisis, el comercio apenas se mantuvo a la par del crecimiento general de la economía desde entonces. No obstante, con crecimiento de 4% en 2017 y 3,9% en 2018, se prevé que el aumento en el comercio real de bienes y servicios supere al PBI. La globalización aún debe morir.

Sin embargo, según advierte el FMI, la incertidumbre política es una de las mayores amenazas que enfrenta la economía mundial a mediano plazo, y en ningún sector esto es más evidente que en el del comercio.
Las iniciativas del lobby empresarial estadounidense, los socios comerciales de este país y las voces de sensatez dentro del gobierno de Trump hasta ahora impidieron que la salvaje retórica mercantilista del mandatario se lleve a la práctica y desencadene una guerra comercial mundial. Pero aun quedan por delante grandes decisiones, como la de imponer aranceles punitivos al acero y renegociar acuerdos comerciales. Si hay un hombre que puede iniciar una recuperación mundial en sentido amplio y descarrilarla con instintos proteccionistas temerarios, ese es Donald Trump.

La buena noticia no es solo que la economía mundial está creciendo, sino que una falla en el motor de Estados Unidos puede subsanarse con la aceleración de otros. Pero el crecimiento se mantiene estable más que espectacular, y la habilidad de los políticos para descarrilar está demasiado presente.