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La moderación de la inflación de la eurozona al 2,4% allana el camino para la bajada de tipos del BCE

España vuelve a marcar un camino divergente en cuanto a los precios y mientras la tasa de inflación de la eurozona se moderó al 2,4% en marzo -dos décimas por debajo de la subida-, la de nuestro país registró la mayor subida entre las grandes economías del euro, para alcanzar el 3,2%. Según el dato preliminar publicado por Eurostat, el dato comunitario sería el más bajo desde el pasado noviembre, cuando la referencia marcó mínimos desde el verano de 2021, pero el caso español habría experimentado el mayor salto en cuatro meses.

Los precios de la energía ayudaron a ralentizar el paso en la eurozona, tras ceder un 1,8 % anual, en comparación con la caída del 3,7% que habían registrado en febrero. Sin embargo, los precios de los servicios fueron los que más contribuyeron al alza, tras aumentar un 4%, la misma tasa que en febrero, mientras que los precios de alimentos, alcohol y tabaco contribuyeron un 2,7% y los de los bienes industriales no energéticos, un 1,1%, ambos por debajo de febrero.

En cuanto a la inflación subyacente, que excluye el efecto de los precios de energía y alimentos por ser los más volátiles y es la principal referencia para el BCE, la tasa se redujo tres décimas, hasta el 2,9 %, reforzando los argumentos para que el supervisor se plantee una bajada de los tipos de interés, que ha insinuado se producirá este verano. Tras encadenar tres meses de descensos consecutivos y con la inflación subyacente en senda descendente, afianza la posición reductora del BCE, cuya presidenta, Christine Lagarde, ya anticipó que los tipos bajarían si los datos de mayo y junio revelan que la senda de inflación subyacente está suficientemente alineada con sus previsiones, aunque avisó que también se tendría en cuenta que «la transmisión de su política monetaria siga siendo intensa». Ni siquiera se comprometió a que esta bajada de tipos fuera la primera de una larga serie, ya que «dependerá de los nuevos datos que recibamos», incluidas las cifras sobre el crecimiento de los salarios negociados en mayo, como elemento clave para decidir sobre el rumbo de los tipos.

En su última reunión de principios de marzo, el regulador bancario revisó a la baja sus proyecciones de inflación hasta el 2,3% en 2024, 2% en 2025 y 1,9% en 2026. Además, decidió mantener los tipos en el 4,5%, su nivel más alto desde 2001 tras haber aplicado una subida histórica de los mismos desde julio de 2022 para contener la escalada de precios desencadenada por la crisis energética.

Entre los países del euro, las mayores tasas de inflación en marzo se observaron en Croacia (4,9%), Austria (4,2%) y Estonia (4,1%), mientras que las menores subidas de precios correspondieron a Lituania (0,3%), Finlandia (0,7%) y Letonia (1%). En el caso de España, la tasa de inflación armonizada se situó en marzo en el citado 3,2%, frente al 2,9% de febrero, ampliando así a ocho décimas el diferencial de precios desfavorable para el país respecto de la media de la eurozona. En el resto de las principales economías de la zona euro, la tasa de inflación armonizada en marzo se situó en el 2,3% en Alemania y en el 2,4% en Francia, mientras que en Italia fue del 1,3%.