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La tarjeta física todavía no tiene rival en el mercado

España se resiste a los cambios

Toda esta lucha de las fintech y las grandes empresas tecnológicas por desarrollar su propio método de pago es consecuencia de la disminución en el uso del efectivo a nivel mundial. No obstante, en España todavía está muy extendido, de hecho, casi un 23 % de los clientes bancarios abonan en metálico las compras que realizan, según el Informe Tecnocom sobre Tendencias en Medios de Pago 2016.

A pesar del alto uso del dinero en efectivo en nuestro país, las tarjetas son el medio más usado para pagar nuestras compras. En concreto, el año pasado aumentaron los pagos realizados con tarjeta en un 7,2 %, según el informe ya mencionado. Como podemos observar, a pesar de las nuevas tecnologías, los españoles seguimos prefiriendo usar la tarjeta. Aunque esta tendencia podría cambiar, entre otras cosas, por la alta penetración del móvil que existe en España. Por ello, es posible que en unos años veamos cambios en los hábitos de pago, pues algo que aporta confianza en esta tendencia es que las personas que ya utilizan estos medios de pago digitales se encuentran satisfechas con el servicio, como demuestra el estudio de Advanced.

¿Por qué seguimos prefiriendo la tarjeta?

Ante este panorama, se nos viene a la cabeza cuáles podrían ser los motivos por los que los clientes bancarios no se suman a las nuevas corrientes de consumo y comienzan a utilizar en mayor medida los pagos digitales. Dado que los expertos avecinaban una revolución en los hábitos de pago, ya se ha comenzado a especular sobre las razones por las que en nuestro país todavía no triunfa el pago móvil. En un principio se argumentaba que estas nuevas soluciones móviles eran una evolución lógica, ya que todos llevamos el smartphone siempre con nosotros y esto representaba mayor facilidad y velocidad en el pago.

Sin embargo, todo parece indicar que el principal motivo es que los clientes no encuentran una ventaja adicional en este servicio respecto a la tarjeta física. Por un lado, esto puede deberse a la falta de información o de entendimiento de cómo funcionan estos sistemas; o así lo reflejan los primeros estudios sobre las tendencias de pago como el publicado por la empresa PWC. Otra de las razones argumentadas por los clientes es la falta de confianza, según muestra un informe publicado por FutureBuy. Esta desconfianza se basa en la creencia de que la información personal almacenada en el móvil se podría ver en riesgo con mayor facilidad que con otros métodos de pago. Por tanto, parece lógico pensar que se necesitan tácticas nuevas que fomenten el viraje hacia estos nuevos sistemas y, para que ello ocurra, es fundamental que los activos que están en juego se esfuercen por desarrollar un servicio más innovador o con mayores garantías en su seguridad.