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La UE reconoce el bajo impacto de los fondos de recuperación en la economía y el empleo

El estallido de la guerra en Ucrania y la consiguiente crisis energética han obligado a muchos países europeos a reorientar sus planes de inversiones, lo que ha retrasado la ejecución de los fondos post-pandemia Next Generation EU. Por eso, en su informe intermedio sobre esta herramienta, el Ejecutivo comunitario ha pedido a los países europeos que se den prisa y se pongan manos a la obra lo antes posible.

“Al fondo de recuperación le quedan algo menos de tres años de vida y, en muchos sentidos, la segunda mitad de su vida será más complicada que la primera”, ha advertido el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, que ha advertido de que esta segunda etapa puede ser “crítica”. Se espera que esta herramienta llegue a su fin en 2026 y Bruselas es escéptica con una posible prórroga. Se necesitaría la unanimidad de las capitales europeas y en algunos casos incluso la ratificación parlamentaria nacional. Por eso, la Comisión Europea prefiere presionar a los países europeos para que se pongan manos a la obra. De momento, la UE ha desembolsado 225.000 millones de euros a los países europeos de un total de 800.000 millones, aunque de esta cantidad hay que descontar 93.000 millones en créditos blandos que las capitales han decidido no solicitar y que no se pueden recuperar. Este año, Bruselas espera desembolsar 100.000 millones de euros.

Por ahora, el impacto de los planes en la primera mitad de ejecución se está quedando por debajo de lo estimado. Cuando se cumple el ecuador de su ejecución esta herramienta ha supuesto un incremento del PIB europeo de cuatro décimas y la rebaja de dos décimas de paro, si bien el Ejecutivo comunitario subraya que ha servido para evitar el desplome en las inversiones que suele suceder a crisis de este tipo. Se espera que al final del periodo, el incremento del PIB se sitúe en el 1,4% de media en la UE y un aumento del empleo del 0,8%.

Según los cálculos de Bruselas, si todo va según lo previsto, a finales de 2026 nuestro país verá incrementado su PIB un 1,5% frente a los niveles pre-pandemia, lo que supone el tercer puesto sólo superado por Grecia (4,5% ) y Croacia (4 puntos).

En cuanto al ritmo en el desembolso de los pagos, España ya no es el alumno más aventajado tras el retraso en el cuarto pago que se tenía que haber producido en diciembre. Después de que el voto en contra de Podemos haya pospuesto la aprobación de reforma sobre el subsidio de empleo, Bruselas no ha desembolsado todavía los 10.000 millones de euros correspondientes. Por el contrario, Italia y Portugal han recibido ya la cuarta transferencia de dinero e incluso el país transalpino ha solicitado el quinto pago. Bruselas está dispuesta a dar más flexibilidad en el proceso de valoración de los hitos y objetivos, pero siempre y cuando esto no suponga tener que extender el fondo más allá de 2026.