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Las amortizaciones de hipotecas se disparan en España muy por encima de la media europea y las renegociaciones tocan máximos en siete años

La amortización y la renegociación de las condiciones de la hipoteca se han convertido en dos de las armas más utilizadas por los españoles para combatir los altos tipos de interés en los últimos meses. A raíz de la escalada del precio oficial del dinero iniciada por el Banco Central Europeo (BCE) a comienzos de 2022 para frenar la espiral inflacionaria que desencadenó la invasión de Ucrania, el euríbor comenzó a subir en abril de ese mismo año. Y para protegerse de esta subida, muchos de los que guardaban ahorros en su banco comenzaron a pagar por adelantado sus hipotecas para ahorrar en intereses, mientras que otros acudían a su banco para renegociar las condiciones de su préstamo. Unas prácticas que se extendieron durante el pasado ejercicio. Hasta el punto de que, a finales del ejercicio, las amortizaciones de préstamos para la adquisición de vivienda se situaron muy por encima de las hechas en otros países de la eurozona y las renegociaciones tocaron máximos desde 2016.

Según los datos que recoge el Banco de España en su «Informe de la situación financiera de los hogares y las empresas» relativo al segundo semestre de 2023, los pagos anticipados de hipoteca se situaron en noviembre pasado en torno al 1% del «stock» de préstamos, cuando la media del periodo 2015-2019 se situó algo por encima del 0,7%. Por el contrario, en el resto de Europa apenas superó el 0,7%, invirtiendo así la tendencia del periodo 2015-2019, cuando rozaba el 1%.

Como consecuencia de este movimiento, el saldo de crédito siguió contrayéndose en España, cayendo más de un 3% en tasa interanual, según añade el documento.

Renegociaciones

En cuanto a las renegociaciones para mejorar las condiciones, del total de nuevas operaciones firmadas durante 2023, 4.728 millones de euros se correspondieron con renegociaciones hipotecarias, según los últimos datos publicados por el Banco de España esta misma semana. Los hogares españoles no renegociaban tanto volumen de hipotecas desde 2016, cuando se renegociaron préstamos hipotecarios por valor de 6.396 millones de euros.

A pesar de mantenerse bastante por encima del nivel medio europeo, lo cierto es que las amortizaciones en España se han acercado a la media continental. De hecho, la distancia entre unas y otras alcanzó máximos en febrero. Entonces, superó el 1,3% del «stock» de préstamos en España, mientras que en la eurozona rozaba el 0,7%, casi la mitad.

Las amortizaciones se mantuvieron más o menos robustas hasta mitad de año. De hecho, en su último Informe de Estabilidad Financiera, el propio Banco de España recogía también que el volumen total amortizado en la primera mitad de 2023 suponía el 6% del saldo de hipotecas vivas, lo que, en números redondos, y puesto que el saldo de hipotecas vivas rondaba los 511.000 millones de euros a comienzos del ejercicio 2023, suponía que la cantidad amortizada hasta junio alcanzó los 30.660 millones de euros. 

La caída de estas amortizaciones en la segunda mitad del pasado ejercicio coincidió en el tiempo con la congelación de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) -el precio oficial del dinero permanece inalterado en el 4,5% desde octubre pasado después de haber aprobado diez subidas consecutivas- y el lanzamiento por parte de la banca de algunos depósitos con rentabilidades aceptables para los ahorradores después de años huyendo de este producto tras haberse financiado a costes muy bajos a consecuencia de unos tipos muy bajos por los efectos de la crisis financiera de 2008.

Cartera de ahorro

Los depósitos, de hecho, se han convertido en uno de los objetivos de las familias españolas para recomponer sus carteras desde el efectivo y los depósitos a la vista en que muchas mantenían su dinero ante la falta de productos seguros y con cierta rentabilidad en los que invertir. El propio informe del Banco de España destaca que, además de a contratar depósitos, los hogares se han lanzado también a la compra de Letras del Tesoro y, en menor medida, a la inversión en fondos para rentabilizar sus ahorros. Sólo entre enero y noviembre de 2023, los flujos netos acumulados en estos activos superaron los 100.000 millones de euros.

Según los datos del Banco de España, los flujos netos acumulados en depósitos a plazo se aproximaron a los 60.000 millones de euros entre enero y noviembre del pasado ejercicio. En ese mismo periodo, las familias sumaron inversiones en fondos que superaron los 20.000 millones de euros y también compraron letras del Tesoro por un importe superior a los 21.000 millones de euros.