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Las becas de Thiel para que alumnos brillantes dejen la universidad se están convirtiendo, contra todo pronóstico, en un éxito

Peter Thiel es uno de los VC más polémicos de EEUU. Co-fundador de Paypal y primer invesor externo de Facebook, su fortuna ronda los 7.000 millones de dólares. Pero lo polémico no son sus inversiones, que suelen tener éxito, sino sus ideas. Su acto más cuestionado fue apoyar a Donald Trump durante su presidencia, cosa que pocos en Silicon Valley se atrevieron a hacer.

Un proyecto que se sale de lo establecido es su Thiel Fellowship, que paga 100.000 dólares para que alumnos brillantes para que abandonen la universidad y persigan otro camino. Lo curioso es que los receptores de la beca están teniendo bastante éxito.

La beca Thiel, su origen

En 2010 Peter Thiel anunció en la conferencia Techcrunch su beca, que al principio se llamó «20 under 20». La idea era clara: elegir a 20 personas cada año para que dejaran la universidad y desarrollaran sus proyectos. A cambio les daría 100.000 dólares y mentorías.

Su argumento es puramente anti-establishment: la universidad no sirve en el mundo moderno. Y no solo eso, sino que alumnos brillantes ven que luego no pueden desarrollar sus ideas debido a las deudas adquiridas al estudiar y esto les obliga a trabajar para terceros nada más terminar.

A esta idea no ayuda que dos los fundadores más famosos del mundo, Bill Gates y Mark Zuckerberg, dejaran la universidad antes de finalizar sus estudios para fundar sus empresas. Pero claro, siempre existe el sesgo del superviviente y nos encantan los relatos más que los datos, que indican que tener una buena formación y fundar una empresa cuando se tiene algo de experiencia laboral (y mayor edad) dan más probabilidades de éxito.

Receptores famosos de la beca Thiel

Pero a pesar de la falsa idea preconcebida de Thiel y su arrogancia lo cierto es que las becas Thiel… están funcionando. Vamos a destacar algunos receptores de la beca que están teniendo éxito en su vida empresarial.

Vitalink Buterin fue receptor de la beca en 2014 y dejó sus estudios para dedicarse a tiempo completo a su nueva empresa, Ethereum. Ahora mismo es el proyecto crypto más grande que existe después de Bitcoin. Se estima que su patrimonio ronda los 1.500 millones de dólares.

Dylan Field no estaba completamente satisfecho con sus estudios de ingeniería informática en 2012 cuando solicitó la beca Thiel. A pesar de que a sus padres no les hizo gracia la idea, le aceptaron y dejó sus estudios para fundar Figma, un software online para diseño gráfico. Recientemente Adobe ha comprado Figma por 20.000 millones de dólares. Se estima que Dylan todavía posee un 10% de Figma, así que su patrimonio ascendería a 2.000 millones de dólares.

Otros casos de éxito son el de Ritesh Agarwal, que recibió la beca en 2013 para fundar OYO Rooms, cuyyo valor estimado ronda los 10.000 millones de dólares. También Austin Russell, que fundó Luminar en el instituto y nada más empezar la universidad en 2013 recibió la beca Thiel, abandonó todo para centrarse en su compañía y recientemente ha salido a bolsa con una capitalización de 2.730 millones de dólares. Austin todavía posee un tercio de las acciones.

Y así hasta 14 receptores con éxito de las becas. Una cifra nada despreciable para un programa cuyos motivos fundacionales son puramente ideológicos y que no están apoyados por la evidencia de los datos.

¿La clave del éxito?

Sin embargo no nos dejemos llevar de nuevo por el sesgo del superviviente. Thiel ha otorgado 20 becas al año desde 2011 y por tanto hay más de 200 receptores de las mismas, de entre los cuales destacan un 5%. Es una tasa de éxito considerable, pero de ese 5%, de esos 14 receptores famosos, todavía no todos han logrado monetizar su éxito o triunfar realmente como Buterin, Field, Agarwal o Russell.

La beca Thiel ha sabido buscar a personas excepcionales que su época temprana de la vida tenían ideas e impulso para desarrollarlas. Igual que los VC buscan a buenos fundadores para financiarles, Thiel ha ido un poco más allá de las rondas Seed y se ha enfocado en un público muy específico.

En definitiva, Thiel no ha logrado, en mi opinión, demostrar que la universidad es inútil (de hecho, todo lo contrario, ha demostrado que las universidades atraen talento, estudiantes muy buenos). Lo que ha demostrado es que Thiel es un buen VC que sabe oler el éxito entre los proyectos que le proponen.

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