Los bancos europeos se enfrentan al reto de recuperar la rentabilidad

Un nuevo estudio de Bain & Company, 2017 Health Check of the Banking System, revela que los bancos en Europa aún tienen muchos retos que afrontar. Más de una cuarta parte de los bancos parecen aún estar en una situación de riesgo y necesita tomar medidas urgentes para asegurar su supervivencia. Algunos siguen sufriendo de una gran debilidad en sus balances, mientras que otros necesitan replantearse totalmente su modelo de negocio para seguir siendo competitivos.

Sin embargo, en la última década también se ha confirmado que cualquier banco, mismo aquellos con un punto de partida más complejo, puede volver a recuperarse, mediante una formula demostrada, si los reguladores, su consejo y su equipo directivo asumen el compromiso de llevar a cabo las difíciles decisiones que se requieren en un período de tres a cinco años.

“Un banco que tiene problemas, por más graves que estos sean, no está necesariamente condenado al fracaso,” dijo João Soares, socio de Bain & Company y autor de Health Check. “El proceso de recuperación es largo y requiere tomar algunas decisiones muy difíciles, pero si se actúa y se toman las medidas necesarias, es posible no solo supervivir, pero volver a crecer.”

El Health Check proporciona una visión única e integrada, que combina datos de balances y cuentas de resultados. Bain calcula una puntuación para cada entidad en base a los datos ofrecidos por proveedores financieros como SNL Financial y Moody’s además de datos publicados directamente por los bancos. Basándose en esa puntuación, Bain coloca cada banco en una de cuatro categorías:

  • Ganadores. Alrededor del 38% de los bancos han alcanzado esta posición. Los bancos escandinavos, belgas y holandeses ocupan un lugar destacado en este grupo, superando los demás en prácticamente todos los indicadores financieros.

  • Modelo de negocio débil. Los bancos de este grupo representan algo menos del 17% del total. Sorprende el número de bancos británicos y alemanes, incluyendo algunos que solían ser referentes en el sector, que ahora luchan por encontrar un modelo de negocio sostenible a largo-plazo. Prácticamente todos los grandes nombres alemanes entran en esta categoría, ya que en términos de rentabilidad y eficiencia se sitúan a niveles comparables al de sus homólogos griegos.
  • Balance débil. Un 17 por ciento de los bancos tienen como prioridad arreglar sus balances, en comparación con el 21 por ciento en 2013. A lo largo de los años, los bancos de esta categoría han mostrado vulnerabilidades que todavía no se han reflejado del todo en sus cuentas de resultados. Un importante banco español, por ejemplo, pasó de esta categoría a la categoría de “mayor preocupación” en sólo dos años.

  • Mayor preocupación. De todos los bancos analizados, el 28 por ciento aparecen con señales de alto riesgo, frente al 26 por ciento en 2013. Bancos en Italia, Grecia, Portugal y España constituyen lo grueso de esta categoría y permanecen en continuo estrés.

“La banca española, vista como un todo, está en una situación mucho más sólida que hace algunos años, pero varias entidades siguen con problemas en su balance debido a la herencia de los activos non-performing. En rentabilidad, a pesar del entorno de tipos bajos, casi todos tienen un potencial de evolucionar su modelo de negocio y acelerar la generación de capital orgánico.” ha comentado André Carvalho, socio de la práctica de servicios financieros de Bain en Madrid.

El coste de la pasividad es sorprendente, con los inversores recompensando a los “ganadores” con una valoración price-to-book de 1,31 y castigando a los bancos que generan más preocupación con un ratio de 0,31. Comparativamente, los mercados también parecen castigar más a los bancos con un modelo de negocio estructuralmente débil (price-to-book de 0,6) que aquellos solamente con un balance más débil (price-to-book de 0,72).

“Los equipos directivos necesitan tener las ideas claras y el coraje para tomar decisiones difíciles y recuperar el control de su empresa”, dijo Soares. “Hemos identificado cuatro acciones distintas que han sido imprescindibles para que los bancos con problemas puedan estabilizar su situación y volver a crecer. Abordar las áreas problemáticas del balance y reactivar el crecimiento impulsado por cambios en el modelo de negocio tiene un gran impacto”.

El camino hacia la recuperación y el crecimiento

Los bancos que lograron pasar de la categoría con la puntuación más baja a la categoría de los “ganadores” siguieron estos pasos:

  1. Reducción significativa del balance. Los bancos “ganadores” redujeron sus activos ponderados por riesgo (‘RWA’s) en un 50 por ciento, el total de su crédito brutos entre el 25 y el 30 por ciento, y sus activos problemáticos entre el 70 y 75 por ciento.

  1. Aumento de los ingresos mejorando la lealtad de los clientes y apostando por la digitalización. El margen de intereses con respecto a los activos ponderados por riesgo se duplicó. Esto ocurrió después de que los bancos “ganadores” llevaron a cabo una ambiciosa reevaluación de los segmentos en los que operaban, tanto en particulares como en empresas. Han abandonado apuestas que no estaban generando resultados y focalizaron esfuerzos en nuevos ‘profit pools’.

  1. Ajuste de la estructura de costes para invertir en nuevos proyectos. Los bancos “ganadores” rediseñaron sus programas para reducir sus gastos. Estos programas se diferenciaban de los tradicionales por exigir una re-evaluación de todos los costes a cada nuevo periodo y no solamente los gastos incrementales en las áreas más obvias.

  1. Cambios en el ‘mix de funding’. Los niveles de depósitos de clientes en los bancos “ganadores” aumentaron entre un 20 y un 25 por ciento, mientras que la financiación de fuentes mayoristas se redujo entre un 70 y un 80 por ciento. La reducción de la dependencia de la financiación mayorista marcó una gran diferencia con respecto al mix previo de los balances de esos bancos.

Con el establecimiento de un marco regulatorio cada vez más exigente y complejo por parte de las autoridades europeas, incluyendo el Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora (el ‘SREP’), y el mayor escrutinio del volumen de créditos non-performing, los bancos europeos no pueden permitirse ignorar ninguno de los datos que señalan las vulnerabilidades de la institución. Tener un enfoque integral es fundamental para entender cómo volver a “gozar de buena salud”. La buena noticia es que incluso los bancos con problemas no están condenados a fracasar si se ejecutan las acciones correctas.

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