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Los bancos suizos UBS y Credit Suisse inician oficialmente su proceso de fusión

Los dos principales bancos suizos, UBS y Credit Suisse, iniciaron hoy oficialmente su proceso de fusión con la aprobación de este proceso por sus juntas directivas, después de que el primero adquiriera al segundo el 19 de marzo para evitar su inminente quiebra y que esta compra se completara el 12 de junio. 

«Tras la aprobación de cada una de las juntas, ambas entidades entran en un acuerdo definitivo de fusión», señaló hoy un comunicado de UBS, donde se subrayó que este proceso deberá ser sometido a la aprobación de diversos reguladores a lo largo del próximo año 2024. La fusión, primera en el mundo de dos bancos considerados de importancia sistémica, concluirá con la desaparición de Credit Suisse como marca independiente, después de 167 años de historia.

Credit Suisse fue adquirida por UBS en marzo de este año, a instancias del Gobierno de Suiza, como medida de urgencia para resolver la grave crisis financiera y de imagen que atravesaba la primera entidad. Las pérdidas que acumulaba la entidad, unidas a numerosos escándalos de imagen y a una caída de confianza de los inversores en Bolsa tras la quiebra en Estados Unidos del Silicon Valley Bank y el Signature Bank, abocaron al segundo mayor banco de Suiza a una grave crisis que el Gobierno del país intentó sofocar con ayuda de UBS.

La fusión supondrá una gran reducción de la plantilla combinada de UBS y Credit Suisse, actualmente formada por unas 120.000 personas en todo el mundo, aunque aún se desconoce el total de empleos que serán eliminados. La entidad combinada operará con cinco divisiones comerciales, siete funciones y cuatro regiones.

La fuga de liquidez que sentenció a Credit Suisse

Credit Suisse, el que era el segundo mayor banco de Suiza por valor de mercado antes de ser adquirido por su rival UBS, registró una salida de activos de 61.200 millones de francos en el primer trimestre de 2023, una sangría desencadenada por la crisis que llevó a la entidad a la quiebra. Como resultado de estas salidas de activos sufrió en el primer trimestre una masiva reducción de depósitos por valor de 67.000 millones de francos (68.300 millones de euros). 

En concreto, el banco de Zúrich señaló que un 57% de esa salida neta de activos correspondió a la retirada de depósitos tanto en la banca convencional como en el negocio de gestión de fortunas. No obstante, la sangría de liquidez registrada en el primer trimestre queda lejos de la que se produjo a finales del año pasado. Credit Suisse ya había registrado en 2022, especialmente en los últimos meses de ese año, una salida de liquidez de 123.200 millones de francos (125.000 millones de euros), lo que contribuyó a una enorme crisis de confianza que le abocaría más tarde a la venta a UBS.

Entre los principales factores que explican estas pésimas cuentas destaca su exposición a firmas de riesgo que colapsaron en ejercicios anteriores, como el fondo de cobertura estadounidense Archegos o la firma angloaustraliana de servicios financieros Greensill. En su informe trimestral, el banco admitió que esta fuga de liquidez «fue especialmente aguda en los días inmediatamente anteriores y posteriores al anuncio de la fusión» (con UBS), acordada a instancias del Gobierno suizo el pasado 19 de marzo