Operación Chamartín, un pacto secreto, negocio para el BBVA y aleluyas para el Ayuntamiento

Nos fuimos a disfrutar del verano creyendo que la Operación Chamartín estaba diseñada y a la vuelta nos encontramos con que no es así. Nos engañaron en la presentación del llamado acuerdo “Madrid, Nuevo Norte”, con el que se trata de relanzar la Operación Chamartín. Existe un acuerdo oculto de 17 puntos por el que piensan regirse DCN y el Ayuntamiento de Carmena y Calvo. Difícil es ocultar la humedad que produce una fuga de agua. Más difícil es ocultar los afanes en los negocios. Siempre hay alguien que pierde. Aunque esté en el bando ganador, hay quien no se siente recompensado como cree que merece y saca la humedad a revisar. Eso ha ocurrido con el pacto sobre la Operación Chamartín. Se guardaron los acuerdos privados, pero alguien los ha sacado a la luz. Repasando los acuerdos anunciados por el Ministerio de Fomento, DCN y el Ayuntamiento, lo hemos visto: hay humedades en el techo.

Hemos vuelto a analizar los afanes y comportamientos de los que habían pactado la Operación Chamartín. Dieron el sí, alumbraron lo que tomamos por un parto de los montes distinto al ratón de la fábula de Esopo. Lo bautizaron como ‘Madrid, Nuevo Norte’. Pero la información que se dio era tan singular que, por necesidad más que por curiosidad, había que analizar qué se había hecho, hacia dónde se pretendía ir, cuáles eran los acuerdos ocultos que existían tras la rueda de prensa, qué pretendían individualmente los que pactaban, y qué iba a suponer para Madrid y sus ciudadanos los acuerdos que allí se vendieron. Nos pusimos a investigar. Llamadas a canales de información. Búsquedas en los Portales de Transparencia del Ministerio de Fomento y Ayuntamiento. Nada de nada. Dicen que ‘cuelgan’ la información y no es verdad. Falso. “Sí, esto es un portal de transparencia, pero no puedo decirle más de lo sé, y no sé nada” te despachaban con toda naturalidad. “Lo habrán pactado, pero… Llame en unos días, a la vuelta de vacaciones”. “Mi jefe está de vacaciones, no hay más que la Nota de Prensa”. (Y dice lo que dice). Te endilgaban sin más los que debían informar. Eso quienes atienden, que se agradece. Otros ni eso. A buen entendedor…

Pero, como con las humedades, detectamos algo. Inyectamos curiosidad. Compartimos noticias y algo más. Ahuyentamos intoxicaciones. Prescindimos de palabras hueras. Y apareció: La que llamaron ‘La Tostá’. Alguien nos puso en la senda de los 17 puntos ocultos del último acuerdo sobre la Operación Chamartín. Fue consecuencia del capítulo anterior, (O. CH. XXIV: el BBVA se ha bajado los pantalones…) donde usamos la frase de un amigo de Béjar (BBVA) para definir el acuerdo. Como fruto, cuatro folios con los 17 puntos guardados bajo llave en algún despacho del que no nos olvidamos.

Se titula ‘Bases para la Ordenación Urbanística del Área de la Estación de Chamartín’. Con esas bases se resume un acuerdo, entre ADIF, DCN y Ayuntamiento, muy parecido a un proyecto conocido y cercano a un despacho municipal en el que nos hablaron de Olvido Álvarez. Aunque se titule así, parece que ADIF, esto es, Juan Bravo, ¡qué listo!, se ha desligado de los acuerdos. Que lo haga el BBVA con la izquierda municipal, y ya les daremos caña, deben pensar en la derecha política.

Empiezan los acuerdos con el instrumento de Planeamiento elegido para la operación; y los plazos. Modificación puntual del Plan General, en que se empieza a trabajar en el 4ª trimestre de 2017. O sea, ya, cualquier día de estos. Planteamiento inicial en enero de 2018. Y aprobación definitiva en el último trimestre del mismo año. Vamos rápido. En su momento, no nos distraigamos hoy, habrá que entrar en el porqué de estos plazos.

El punto segundo cambia todo el organigrama de la Operación. Nos habían vendido que habría tres partes: Estación, Norte de la M-30 y Sur de la M-30. Pues no, son cinco áreas independientes, tanto en beneficios como en cargas. Ámbitos independientes. Aquí está la madre del cordero, para estudiar despacio en otro capítulo. De momento, una conclusión: Esto es capitalismo puro y duro. ¿Como cesión de la izquierda ideológica a DCN (banco más constructora), o como condición impuesta por DCN (BBVA-Constructora San José) a la izquierda municipal? Carmena, Podemos y PSOE ¡Ay, Carmena!

Otros apartados se ocupan de: Que los suelos ferroviarios y el nudo Norte de la M-30 queden excluidos de los cinco ámbitos. Que la Estación de Chamartín entre en la transformación urbanística. Que en el resto sólo entren los terrenos sin vías férreas. Y de los cantos al sol, para usar e interpretar, tanto da. Como ejemplos: El apartado 4º que anuncia una articulación modélica del plan (Faltaría más). O el 6º, hay intención de hacerlo muy bien, convertido en aleluya para uso y consumo propios ¡Ay, Carmena!

El apartado 5 señala los ámbitos de actuación: 1.- Centro de Negocios Chamartín. 2.-Estación de Chamartín. 3.- Fuencarral-Malmea. 4.- Fuencarral-Tres Olivos. 5.- Fuencarral-Las Tablas.

El apartado 8, con forma de cuadro de especificidades para cada ámbito, se ocupa de Zonas verdes, Redes públicas y Equipamientos. Se marca también, resaltado, que sobre la losa de las vías férreas habrá sólo zonas verdes. Que se destinan 500.000 m2 para cocheras de la E.M.T. en la zona del Centro de Negocios. Como lo leen, en esa zona, acaso como cesión o guiño. Esperar para ver si se convierte en realidad.

En el apartado 9 se especifican las extensiones de cada ámbito. Son datos de interés: Centro de Negocios 1.500.000 m2, con 300.000 m2 para viviendas (20% vivienda protegida), y 1.200.000 m2 para uso terciario. Estación de Chamartín 150.000 m2 para uso terciario. Fuencarral-Malmea 150.00 m2 de uso terciario y 300.000 m2 de vivienda residencial. Fuencarral-Tres Olivos 100.000 m2 de uso terciario y el resto para vivienda (20% v.p.). Fuencarral-Las Tablas 130.000 m2 de terciario y 75.000 m2 de residencial (20% v.p.).

Al respecto, cabe apuntar que el 20 % pactado para v.p. es anómalo (acaso concesión o imposición), porque para v.p. normalmente se destina el 50%. Ésta es una excepción que favorece a DCN. Se ha apuntado que el 20 % de v.p. ha supuesto un aumento sobre el 10 % previsto en el antiguo proyecto de DCN. Es cierto, pero el porcentaje habitual en Madrid es el 50 %.

También se apunta (apartados 9 y 10) que las cesiones al Ayuntamiento se harán sólo con superficies catalogadas para v.p. (viviendas protegidas, que no interfieren el negocio). Y que los suelos de la Estación serán ‘desafectados’; es éste un concepto complejo que interfiere en los derechos de los antiguos propietarios (reversionistas); y que merecerá alguna reflexión en su momento.

Con el apartado 11 se evita la definición puntual. En él se opta por Áreas de Planeamiento Específico (APE) y se desechan las Áreas de Planeamiento Reducido (APR). Con ello, parece, se ha salvado el enconamiento negociador optando por una indefinición que remite a fechas posteriores.

En el apartado 12 se fija un sistema de ejecución por compensación, no expropiación ni cooperación. Parece algo baladí. No lo es si, prescindiendo de dineros y beneficios, se atiende a cuestiones ideológicas en un ayuntamiento de izquierdas, se rectifica lo propuesto por la izquierda municipal pasada (en 1985 optó por la expropiación) y a quienes entonces y ahora, como actores o espectadores, estuvieron o están en el asunto (Por conocido, sobran nombres).

Como final: Al Sur de la M-30, el Centro de Negocios tendrá “tipologías edificatorias singulares en altura y normas edificatorias urbanísticas específicas”, se dice textualmente (apartado 13). Al Norte de la M-30, “los usos genéricos serán residenciales con presencia de actividad económica mixta” (texto literal en apartado 14). DCN participará en las obras de Metro y del Canal de Isabel II (apartado 16). Y el sistema articulará un Pasillo Verde en la zona.

Para ver si el acuerdo satisface las expectativas abiertas cuando en enero de 2017 se habló de relanzar la Operación Chamartín, unas apostillas: Los 17 puntos son interesantes; y muy particulares. Da la sensación de que el Ayuntamiento, ante el “O lo hacemos así, o me retiro y ahí os quedáis” (posible de DCN), aceptó. La alcaldesa, ante un calendario inexorable y adverso (por su edad), tuvo que optar. Por eso, este acuerdo; y la forma de exponerlo. Con ello, el ciudadano madrileño ha quedado relegado por una administración municipal a priori de izquierdas y con obligación de procurar los intereses generales. Gran negocio para el BBVA y aleluyas para el Ayuntamiento. Veremos quién se beneficia y cómo. PP, Ciudadanos y PSOE parece que han estado de comparsas, o ni eso. ADIF y Fomento han dejado hacer…, o se han dejado.

Buscaremos pormenores. Y lo contaremos.

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