Operación Lingotes o la sombra de una investigación policial contaminada

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En el trasfondo de esos informes teledirigidos, cuya valoración corresponde a los miembros de la judicatura, está el tratar de manipularlos atrayendo la acusación de la fiscalía sobre personas a las que se quiere eliminar, políticamente hablando, o hacia personas que han de responder con su patrimonio en beneficio de un tercero, cuando hablamos de otro tipo de delitos como los de estafa o fraude. Mientras, los jueces y fiscales no hacen ascos a que se les facilite el trabajo a través de esos informes sesgados, dado el colapso de trabajo que ambos sufren.

Y es ésta la dinámica en la que un nuevo caso irrumpe en la escena mediática. La Brigada Regional de Policía Judicial de Zaragoza y su Grupo de Robos y Atracos la ha denominado como “Operación Lingotes”. Se trata de una presunta estafa sufrida por ‘Arcelormittal Zaragoza’ a manos de empresarios chatarreros y de los tres clasificadores de la multinacional, que (supuestamente y actuando entre sí en connivencia) no descontaban de forma correcta el peso de los áridos que traía la chatarra, con objeto de que los chatarreros facturasen un mayor número de toneladas de ferralla, recibiendo a cambio los trabajadores una comisión por hacer la vista gorda.

La investigación policial comienza con un atestado de un equipo policial que el 17 de abril de 2015, a primera hora de la mañana, toma declaración a JBM, trabajador de Arcelormittal Zaragoza, que refiere que poco después de las 5 horas sufre un asalto en el garaje de su domicilio cuando se disponía a coger el vehículo para desplazarse al trabajo, cuya jornada laboral comenzaba a las 6. Los asaltantes, dos hombres cubiertos con braga de cuello y pasamontañas, subirían con JBM a su domicilio, donde dormía su pareja, EGG y el hijo de ambos, al objeto de registrarlo.

Tras la búsqueda de una supuesta caja fuerte, como declaró la pareja, en contradicción con lo que refiere el vecino del piso de abajo que alertado por los gritos escuchó decir a una mujer -no pudo ser otra que EGG-, “Jorge, te lo juro, yo no lo he cogido”, del piso se irían los asaltantes con los móviles de la pareja y sin un duro, todo según declaración de JBM que rectificaría meses después.

La identidad del tal Jorge jamás la indagó la policía por no interesar a la propia investigación, que sorprendentemente a las pocas horas del asalto ya parecía conocer quiénes eran los asaltantes, unos “pringaos” de las localidades de Illescas y Yuncler, en Toledo; a más señas, hermanos y por cierto ninguno de nombre Jorge, a los que todo apunta se les tendió una trampa incitándoles a cometer un delito -suponiendo que ambos hermanos participasen en el asalto- sirviendo de tontos útiles en una vasta operación.

¿Pudo ser el objetivo final que sobre Arcelormittal Zaragoza, en esas fechas a punto de comenzar la operación de su venta, se la inundase de millones por la presunta estafa, en concepto de responsabilidad civil de los chatarreros y clasificadores, a través del correspondiente Auto de Apertura de Juicio Oral dictado por el magistrado del Juzgado de Instrucción Nº 7 de Zaragoza, Rafael Lasala Albasini, dándose la circunstancia que la pareja del magistrado, diputada a Cortes de la IX Legislatura, era accionista de Arcelormittal en 2011?