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Por qué el «compra ahora y paga después» de las tiendas es una mala idea para los que gestionamos activamente nuestras finanzas

Las compras financiadas hasta hace muy poco habían sido una opción relegada a grandes almacenes o grandes firmas cuyos productos eran muy caros, de forma que los clientes pudieran espaciar sus pagos para poder adquirir determinados productos sin tener que pasarse meses ahorrando.

Si bien en los últimos tiempos cada vez más comercios y tiendas de todo tipo dan la posibilidad de financiar las compras y pagarlas en diferentes plazos. Hablamos tanto de productos electrónicos y tecnológicos (que suelen tener precios elevados) hasta vestidos de fiesta, bolsos, zapatos…

Ya no hay límite, las compras financiadas pueden ser para cantidades de 300 euros a 3.000, dando así posibilidad a más personas de adquirir productos. Pero, ¿es esto una forma de democratizar las compras y hacer accesible el consumo a todos los públicos o de comprometer las finanzas personales?

Porque, que no se nos olvide, estas compras financiadas son, al fin y al cabo, deudas.

Por qué deberías tener cuidado con las compras que financias

Pues sí. Cuando compramos con financiación, más que un producto, adquirimos una deuda, que depende del precio y de la cantidad mensual que pongamos, será más larga o más corta.

¿Merece la pena comprar de esta manera? Pues depende de los casos. Por ejemplo, si tienes que renovar tu ordenador y quieres adquirir un dispositivo de mejor calidad porque lo necesitas para tu trabajo, financiar la compra puede ser una buena idea si tienes que hacer un desembolso muy alto de golpe y no puedes.

Pero adquirir esa costumbre para comprar productos que no son de necesidad, como ropa, complementos o productos de ocio, no. Porque puede generar una mala costumbre ya que hace creer a tu mente que «no estás gastando dinero», pues al final sales del establecimiento sin haber abonado nada por tu compra. Además adquiriendo deudas en distintos comercios se pierde la perspectiva de la deuda global si no se lleva un buen contro

Es decir, este tipo de compras crean vicio, y no es algo desconocido, pues se conocen numerosos casos de personas que han caído en la adicción a las compras online o vía tarjeta de crédito que se han visto inundadas por deudas a las que no podían hacer frente.

Por lo tanto, si no queremos tener cada mes numerosos pagos por financiaciones que firmamos a lo loco, debemos reflexionar muy bien cuando financiamos una compra. Sobre todo, hacernos estas preguntas a nosotros mismos:

  1. ¿Lo necesito realmente o es un capricho?
  2. ¿Es una buena inversión a largo plazo o me va a durar poco?
  3. ¿Puedo permitirme este pago mensual ahora mismo?
  4. ¿Es compatible con mis objetivos mensuales de ahorro?

Contestando a estas preguntas con sinceridad y haciendo números con nuestro presupuesto mensual podremos saber si financiar una compra es una buena idea o solo va a lastrar nuestras finanzas personales.

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