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Puntilla al Mobile World Congress

Urge por parte de los organizadores, Ayuntamiento de Barcelona y Generalitat de Catalulña, dar una respuesta segura a los participantes en el congreso. Para el sector hotelero es un jarro de agua fría en un momento en el que han crecido las dudas acerca del futuro de Barcelona en particular y de Cataluña en general para dar respuesta a los grandes desafíos globales que se suscitan casi a diario. Frente a la necesidad de una gestión urgente y eficaz, se reponde con esteladas o cantos de sirena, o con las aluciones de un delincuente prófugo de la Justicia española, como Puigdemont, al que se respalda desde instituciones como el Ayuntamiento o la Generalitat. No es eso lo que hace falta al sector hotelero o a la gestión de las crisis. A la crisis se ha respondido con más crisis.

Las bajas en el Mobile World Congress suman ya un 10% de la superficie total, restanto atractivo a la organización del evento, en el que se prometían anuncios de dispositivos sorprendetes de las mejores marcas, como LG, Ericsson o Sony. De los más de 100.000 visitantes que motivó el Mobile World Congress en 2019 en torno a un 10% procedían de China.

Hoy sabemos que los organizadores del Mobile World Congress 2020 se resisten a cancelar el congreso que se celebra en Barcelona a finales de este mes, pese al goteo continuo de deserciones de firmas participantes por el temor al coronavirus.

La imposición por la GSMA, otra de la sorganizadoras del evento, de medidas como el control de pasaportes o de la temperatura corporal de los asistentes alimenta aún más la paranoia desatada por el virus. La GSMA, la asociación de operadores y fabricantes que organiza el MWC20 que tiene previsto celebrarse entre el 24 y el 27 de este mes en Barcelona, se mantiene firme en su decisión de mantener el evento tecnológico más importante del mundo.

Las autoridades, desde la Generalitat al Ayuntamiento de Barcelona o al Ministerio de Sanidad, también insisten en mandar mensajes tranquilizadores y recordar las medidas puestas en marcha. Pero el goteo de abandonos sigue golpeando la imagen del congreso, y muchos dudan de que la asistencia al MWC, en caso de que al final se celebre, no se reduzca considerablemente respecto a los 109.000 asistentes de la edición de 2019, un lastre que le hará perder reputación de cara a la organización de los siguientes congresos.

Hace pocas semanas se hablaba ya abiertamente de otras posibles sedes, como Madrid en España o incluso otra ciudad de fuera de España.

La baja más importante hasta ahora es la de la sueca Ericsson, que , junto a la china Huawei -que mantiene sus planes de acudir a Barcelona con un gran pabellón de 6.400 metros- es una de las firmas que más superficie tenía reservada.