¿Qué quieren los catalanes? (y 2)

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En la entrada de ayer hacía una simulación de varios sistemas de votación sobre la independencia en Cataluña según las preferencias reflejadas en la última encuesta del CEO. En esta entrada hablaré sobre los cambios en las preferencias.

Qué ha cambiado respecto a tiempos recientes

En barómetros anteriores, la opción IND superaba a la AUT. En estas circunstancias había algún sistema de votación que permitía ganar a la opción IND, como la regla del voto plural, aunque solo en la votación sincera. También hubiera tenido posibilidades en la doble vuelta si un número algo de federalistas tuviera la IND por encima de la AUT en sus preferencias, como parecía ser el caso en algunas de las encuestas, y si en ese caso los autonomistas y regionalistas no votaran estratégicamente por FED. Estas posibilidades se han eliminado al bajar el apoyo a la independencia. Solamente el mecanismo de la pregunta de 2014 entendido de manera torticera, por la cual solo contarían los votos Sí-Sí frente a Sí-No si la opción del estado es ganadora en la primera pregunta, sería claramente favorable a la independencia. Algo parecido pasa en alguna interpretación independentista del referéndum ilegal del 1-O, donde solo cuentan los votos de los que participaron.

Qué ha hecho que baje el apoyo a la independencia

El máximo apoyo parece que estuvo en torno a la fecha del 1-O. Tras la actuación de las Fuerzas de Seguridad ese día y el encarcelamiento o salida de España posterior de varios líderes políticos se podían plantear dos hipótesis, entre otras. Según la primera, el endurecimiento de las acciones del Estado aumentaría las simpatías por la causa independentista; mientras que según la segunda, al conocerse que el coste de la independencia era mayor de lo que se esperaba, disminuiría su apoyo según un simple análisis de demanda. La disminución del apoyo a la independencia es compatible con esta segunda hipótesis, aunque solo un estudio con datos más completos podría responder si efectivamente esa es la razón. La hipótesis también es compatible con el mantenimiento del porcentaje de votos a partidos independentistas. Los pocos precedentes que pueden tener algún parecido con el caso catalán así lo atestiguan. La tabla al final de esta entrada recoge casos fallidos de independencia en países democráticos occidentales. No son muchos datos, pero es lo que tenemos para empezar a hacernos alguna idea de lo que puede pasar. Por supuesto, el largo plazo es inescrutable, pero para el corto y medio plazo pueden servirnos de guía.

(Los datos sobre las Islas Feroe pueden consultarse aquí: F1, F2, F3, F4. Sobre Quebec: Q1, Q2, Q3, Q4, Q5. Euskadi: E1, E2, E3, E4, E5, E6. Escocia: S1, S2, S3, S4. Cataluña: C1, C2, C3.)

Me gustaría terminar con un par de apreciaciones sobre el futuro. En ausencia de una independencia unilateral, por no poder ser mantenida por la fuerza o por no ser deseada, cualquier manera de llegar a una situación que implique la posibilidad de independencia tras un proceso de decisión habrá sido acordada entre las distintas partes. En las hipotéticas negociaciones, como en toda negociación, tendrá las de ganar aquella parte a quien más favorezca el statu quo, quien sea más paciente, quien tenga más que ganar por un efecto reputación, quien puede manejar mejor los riesgos y quien tenga más fuerza, entre otras consideraciones. Independientemente de los deseos o lo que cada cual considere justo, cualquier análisis objetivo dará al Gobierno español una mayor posición negociadora, a no ser que los socios europeos presionen muy fuertemente en dirección contraria.

En estas circunstancias, y dadas las lecciones de la Ley de Claridad de Canadá y la experiencia del Brexit, los acuerdos para la posible independencia incluirían, seguramente, la necesidad de que el Parlament solicitara esa opción con mayoría cualificada (como se pide para reformar el Estatut), un mínimo de participación, una mínima diferencia entre el Sí y el No y la posibilidad de que las provincias donde no gane el Sí permanezcan en España, entre otras posibilidades. Estas provisiones benefician la posición del statu quo o alguna de sus variaciones, pero dada la correlación de fuerzas tendrían muchas posibilidades de ser incluidas.

¿Quiere decir esto que la independencia es imposible? Según mi análisis, solo si no hay una mayoría muy amplia a favor que haga inevitable el proceso. Si es bueno o malo que sea necesaria tanta mayoría es parte de nuestras valoraciones subjetivas.

José Luis Ferreira

José Luis Ferreira es Profesor del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid y Doctor en Economía por Northwestern University, Illinois. Su investigación se centra en la teoría de juegos, la organización industrial, la economía experimental y la metodología.