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Siete señales para saber si has caído en las garras de la productividad tóxica

De un tiempo a esta parte lo de ser productivo se ha puesto muy de moda. Los emprendedores afincados en Silicon Valley y sus historias de éxito, en las que predominan horas y horas de creatividad, reuniones, brainstorming y demás, nos han colocado en la mente la idea de que cada minuto, cada segundo, cuenta.

Si te paras corres peligro de perder el tren al éxito empresarial o profesional. Siempre tienes que estar ideando un nuevo negocio, poniéndolo en marcha, haciendo networking, mirando las ofertas laborales de tu sector, estudiando a tu competencia…

Muchas cosas, quizá demasiadas, para simples mortales, los cuales estamos programados para trabajar, pero también para descansar. Y, sobre todo, desconectar. Descansar la mente es fundamental en la era de la conectividad permanente, de ahí que las nuevas corrientes que apuestan por un estilo de vida slow o pausado hayan creado un nuevo concepto: el de la productividad tóxica.

Ser productivo hasta el extremo se ha convertido en un comportamiento tóxico que solo genera estrés, ansiedad y personas que acaban quemadas de sus trabajos. El problema que cuesta detectar los hábitos o comportamientos que derivan en una productividad tóxica. Por ello, vamos a ayudarte a detectarlos para que puedas corregirlos antes de que sea tarde.

Analiza si te pasa esto y actúa

Vamos a ver siete puntos que son típicos en las personas con productividad tóxica.

1. Nunca desconectan: si no te despegas del móvil o el portátil ni por la noche cuando llegas a casa, es posible que tengas este problema. Las personas que llevan la productividad al extremo no desconectan ni en vacaciones, pues temen que, si bajan la guardia, las cosas salgan mal.

2. No se permiten días de descanso: de hecho, los adictos al trabajo presumen de no tener ni un día libre a la semana, algo que acaba pasando factura, pues tanto la mente como el cuerpo necesitan descansar y desintoxicarse para funcionar plenamente. Si no te tomas ni un día a la semana para descansar o hacer planes de ocio, puedes acabar incluso aborreciendo lo que haces.

3. Duermen mal y pocas horas: los workaholic tienen muchos problemas para conciliar el sueño. Al obligarse a permanecer siempre conectados duermen pocas horas y siempre con el móvil encendido y cerca para consultar o atender cualquier cosa en todo momento. La falta de descanso desemboca en ansiedad y estrés, por lo que no es una buena idea para quienes quieren ser productivos.

4. Comen a deshoras, de cualquier manera y cualquier cosa: tampoco se permiten el gusto de tomarse su tiempo para comer bien buenos alimentos. La mala alimentación, e incluso la carencia de ella, es otra seña de identidad de los que están enganchados al trabajo. Se saltan comidas y no respetan unos horarios lógicos para comer, algo que también pasa factura a la salud. Hay que comer de forma consciente, alimentarse con buenos productos y no tirar de ultraprocesados por la falta de tiempo.

5. Descuidan sus relaciones personales: los workaholic descuidan a sus familiares, amigos, parejas… Apenas les ven y cuando lo hacen es con prisa y siempre hablando de trabajo. No se acuerdan de llamarles ni de interesarse por sus cosas, lo que hace que pierdan lazos importantes y decepcionen a sus seres queridos. Cierran tanto su círculo que corren el riesgo de quedarse solos.

6.Dicen que están casados con su trabajo: para ellos es su mayor pasión, por ello justifican las horas que emplean en ser productivos, aduciendo que ya descansarán más adelante, pero nunca lo hacen. Se acaban encerrando en un círculo vicioso del que no saben salir. Confunden la pasión con obsesión.

7. Se obsesionan con la competencia: analizan al extremo a la competencia y siempre están alerta por si hacen algo mejor o se adelantan en algún proyecto o lanzamiento. Esto hace que incluso descuiden su propio proyecto, pues están más preocupados del vecino que de lo suyo.

Seguramente la mayoría de nosotros tiene alguno de estos rasgos, ya que nos han educado en la mentalidad de que hay que sacrificarse en el trabajo para triunfar. Presumimos de las horas que echamos cuando realmente eso nos está quitando tiempo de calidad en nuestra vida y poder dar lo mejor de nosotros en el plano profesional. Por lo que si te reconoces en estos comportamientos, para y resetea. Porque las consecuencias de seguir así pueden ser muy malas.

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