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«Sorpasso»: Japón, golpeado por la recesión, pierde su posición como tercera economía mundial ante Alemania

Japón se ha visto desplazado de su posición como tercera economía mundial, cediendo su puesto a Alemania, tras experimentar una contracción en su Producto Interno Bruto (PIB) durante dos trimestres consecutivos el año pasado. Este declive se atribuye en gran medida a la alta inflación, que ha impactado negativamente en la demanda interna y el consumo privado en la que es ahora la cuarta economía más grande del mundo.

Según los datos preliminares revelados por la Oficina del Gabinete nipón, el Producto Interno Bruto (PIB) del país experimentó una contracción del 0,4% interanual en el último trimestre de 2023, marcando así su segunda caída consecutiva después de una disminución del 3,3% en el anterior. Estos datos plantean desafíos significativos para el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, en su objetivo de normalizar las tasas de interés, así como para el primer ministro japonés, Fumio Kishida, en su respaldo a la política fiscal.

Tras la divulgación de estas cifras, los japoneses se han visto obligados a aceptar la dolorosa realidad de haber sido desplazados de su posición en el podio mundial. Durante una década, habían ostentado ese prestigioso puesto, solo para ser eclipsados por China en 2010. Sin embargo, ahora es Alemania quien se alza con tal distinción, una coronación que se mide en dólares estadounidenses, la moneda de supremacía en los ámbitos comerciales y financieros internacionales. El cambio en esta jerarquía económica refleja los desafíos y las transformaciones que imperan en el escenario global

El gobierno japonés no pudo ocultar su sorpresa ante el reciente deterioro de múltiples indicadores económicos. De hecho, el ministro de Economía, Yoshitaka Shindo, admitió el jueves abiertamente que el actual impulso económico no parece favorable y destacó la urgencia de implementar reformas estructurales, aunque no especificó una línea de acción concreta.

La recesión técnica del país asiático supone un reto para los planes del Banco de Japón (BOJ) de empezar a retirar gradualmente su política ultra moderada este año. Es probable que el empeoramiento del crecimiento limite el grado en que el BOJ podrá subir los tipos de interés y endurecer las condiciones monetarias.

Desempleo bajo control

Los datos presentan un panorama sombrío para esta economía. Aunque los beneficios empresariales están en niveles sin precedentes, el mercado de valores está en alza y las tasas de desempleo son bajas, el gasto de los consumidores y la inversión empresarial, que son dos pilares fundamentales de la economía, están rezagados.

A pesar de la grave escasez de mano de obra y de un bajo índice de desempleo en el país, los ciudadanos japoneses están experimentando una disminución en sus salarios reales. Y es que, aunque se ha registrado una leve inflación del 2,5%, los ingresos no han logrado aumentar, lo que ha limitado el poder adquisitivo de los trabajadores y ha tenido un impacto negativo en sus decisiones de consumo interno. De hecho, durante el último trimestre del año pasado, el gasto de los hogares se contrajo un 0,9% en comparación con el periodo previo.

Además, la demanda externa, que es una importante contribución neta al PIB a través de las exportaciones, experimentó un crecimiento del 0,2%, quedando por debajo de las expectativas del 0,3% y apenas recuperándose de la contracción del 0,1% registrada en el trimestre anterior. Esta escasa expansión ocurre en un contexto de debilidad persistente en China, – el principal destino de las exportaciones japonesas -, que también enfrenta graves problemas financieros.

A pesar de que la inflación en Japón ha estado aproximándose al objetivo anual del 2% establecido por el Banco de Japón, se ha mantenido por encima de ese nivel debido a las perturbaciones persistentes causadas por los altos precios de importación y la debilidad del yen.

Así pues, la demanda en China muestra signos de debilidad, el gasto de los consumidores se mantiene en un estado de letargo y las paradas de producción en una de las plantas emblemáticas de Toyota no hacen más que subrayar las dificultades que enfrenta esta economía en su camino hacia la recuperación. Estos factores combinados plantean serios obstáculos e interrogantes sobre su capacidad para superar las actuales adversidades a corto plazo.

Aunque los economistas prevén una vuelta a un tímido crecimiento en el primer trimestre de 2024, es probable que la falta de confianza entre los agentes del sector económico complique la situación en las próximas semanas, cuando el BOJ se disponga a ajustar su política monetaria.

El «milagro económico» del país del sol naciente se enfrenta a un desafiante declive, poniendo en tela de juicio su posición global. A lo largo de décadas la nación se levantó de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial para convertirse en la segunda economía del mundo, solo por detrás de Estados Unidos. No obstante, desde el colapso de su burbuja financiera en la década de 1990, la economía nipona ha estado atrapada en un prolongado período de estancamiento, a pesar de algunos breves momentos de crecimiento moderado. Esta persistente falta de dinamismo plantea serias incógnitas sobre su capacidad para mantener la posición como líder global y su reputación como modelo de crecimiento y desarrollo sólido.